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PAMPLONA.- El cuarto encierro de los Sanfermines, el más rápido de las fiestas de este año, se saldó este domingo con dos heridos leves por traumatismos entre las personas que corrieron ante los toros de la ganadería de Fuente Ymbro.

Con menos mozos que otras jornadas, al ser un día laborable, y una temperatura fresca en Pamplona (norte), los toros hicieron una carrera veloz, de 2 minutos y 17 segundos, y noble, ya que ningún corredor fue corneado, según el parte médico del Complejo Hospitalario de Navarra.

Solo hubo dos heridos por contusiones, uno con traumatismo. El cuarto encierro de los Sanfermines, el más rápido de las fiestas de este año, se saldó este domingo con dos heridos leves por traumatismos entre las personas que corrieron ante los toros de la ganadería de Fuente Ymbro.

Con menos mozos que otras jornadas, al ser un día laborable, y una temperatura fresca en Pamplona (norte), los toros hicieron una carrera veloz, de 2 minutos y 17 segundos, y noble, ya que ningún corredor fue corneado, según el parte médico del Complejo Hospitalario de Navarra.

Solo hubo dos heridos por contusiones, uno con traumatismo leve en un brazo y otro con un traumatismo maxilofacial, también de carácter leve.

La manada corrió unida por el centro de la ciudad, hasta la plaza de toros, sin apenas prestar atención a los mozos, aunque el alto ritmo que imprimieron provocó sucesivas caídas e hizo pasar apuros a más de un corredor.

Tras los cánticos tradicionales de los corredores pidiendo protección a San Fermín, a las ocho en punto de la mañana, hora local, sonó el cohete que abría la puerta de los corrales, y desde allí la torada corrió unida, con las reses mansas a la cabeza.

Sólo hubo un momento de tensión, cuando en la calle Estafeta uno de los toros enganchó la ropa de un corredor con el asta pero sin que finalmente le penetrara en el cuerpo.

Pocos metros más adelante se repitieron las caídas, aunque no hubo que lamentar heridos por asta de toro.

De forma limpia y algo estirados, los toros cruzaron el callejón y entraron al coso en dos minutos y diecisiete segundos.

Los astados serán lidiados este domingo por la tarde en una nueva corrida de la feria.mo leve en un brazo y otro con un traumatismo maxilofacial, también de carácter leve.

La manada corrió unida por el centro de la ciudad, hasta la plaza de toros, sin apenas prestar atención a los mozos, aunque el alto ritmo que imprimieron provocó sucesivas caídas e hizo pasar apuros a más de un corredor.

Tras los cánticos tradicionales de los corredores pidiendo protección a San Fermín, a las ocho en punto de la mañana, hora local, sonó el cohete que abría la puerta de los corrales, y desde allí la torada corrió unida, con las reses mansas a la cabeza.

Sólo hubo un momento de tensión, cuando en la calle Estafeta uno de los toros enganchó la ropa de un corredor con el asta pero sin que finalmente le penetrara en el cuerpo.

Pocos metros más adelante se repitieron las caídas, aunque no hubo que lamentar heridos por asta de toro.

De forma limpia y algo estirados, los toros cruzaron el callejón y entraron al coso en dos minutos y diecisiete segundos.

Los astados serán lidiados este domingo por la tarde en una nueva corrida de la feria.

FUENTE: EFE

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