MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe
David Cameron enfrenta dos realidades: el aumento de la comunidad inmigrante y la resistencia de los británicos a aceptar esa situación
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El Reino Unido no se siente confortable en la Unión Europea. Nunca se sintió y prueba de ello es que jamás aceptó entrar al espacio libre europeo, el llamado ‘espacio Schengen’, ni siquiera ha aceptado el Euro como moneda única y se ha quedado con la Libra Esterlina, viejo símbolo de un Imperio donde, en tiempos idos, el Sol nunca desaparecía.
El problema se ha ‘actualizado’ con la crisis de los refugiados del Medio Oriente que en el último año han llegado por millones al Viejo Continente donde esperan tener un futuro mejor y el Reino Unido, junto a los países escandinavos, es su objetivo de asentamiento. El problema es que ante la crisis, la Unión Europea ha definido una política de acogimiento por cuotas que ahora el Gobierno conservador de David Cameron tiene dificultad en aceptar ante dos realidades: la comunidad inmigrante es ya muy grande y los ‘nativos’ son reacios a aceptar la nueva realidad.
El dilema de Cameron nació cuando la oposición y miembros influyentes de su partido manifestaron hace un año su oposición a pertenecer a la Unión Europea y el primer ministro británico ha propuesto hacer un referendo al respeto. El escollo del referendo es que, como Cameron bien sabe, pudiera aislar a la mayor isla europea del resto del continente y tener profundas implicaciones en el mercado común y la circulación de personas y bienes. Esto sin olvidar el profundo impacto político que tendrá en su futuro gubernamental y la estabilización de un país que todavía no se ha olvidado de la desestabilización que sufrió a fines de los años 80 con la impopularidad del Gobierno de Margareth Thatcher.
Otro aspecto, es que la Unión Europea quiere que Gran Bretaña se adapte a las normativas regionales en el tratamiento dado hacia los trabajadores inmigrantes. Cameron no quiere irse de la Unión pero se encuentra entre la espada y la pared porque debe responder a su electorado.
Este fin de semana era un hombre desesperado en busca de un apoyo hacia su postura intermedia, aceptar algunas leyes británicas y cumplir con otras europeas, por lo cual ha acudido a la cumbre de gobernante en busca de apoyo. “Estamos ante un problema común que debe ser resuelto con un consenso común”, ha dicho Cameron.
Lo ha recibido parcialmente y, aunque su mayor aliado es la Canciller alemana Ángela Markel, países como Polonia, Eslovaquia, Hungría y la República Checa, se oponen a un cierre total de los británicos. No es por casualidad, ya que son los principales emisores de ese tipo de inmigrantes y su voto cuenta dentro del Parlamento y Consejo de Ministros de la Unión.
La idea del primer ministro británico es lograr un compromiso unánime en el sentido de que todos los estados miembros trabajen en una unión más cercana pero, a la vez, que el país se vea exento de ser obligado a conceder beneficios sociales a los inmigrantes acabados de llegar hasta que hayan vivido en el país por un determinado número de años.
El resto de los países, siguiendo una directiva europea le han recordado que esos beneficios deben ser concedidos desde el inicio y eso es, precisamente, a lo que parecen oponerse la mayoría de los británicos, celosos de la ‘pureza’ de país. Es el viejo complejo de las potencias coloniales pero también un problema de soberanía popular.
El temor de Cameron es que si acepta lo que Europa quiere se desate un éxodo masivo de británicos hacia otros parajes, cansados de los beneficios que reciben los inmigrantes en un país donde los locales pagan una de las tasas de impuestos más altas de Europa.
Y Cameron no quiere ir a un referendo en estas circunstancias porque sabe que los súbditos de Su Majestad la Reina Isabel II pueden optar por salir de la Unión. Le queda al primer ministro contar con los miedos que pueda provocar en el electorado una salida de la Unión, por eso es clave salir este fin de semana de la reunión en Bruselas con un buena paquete de medidas que convenzan a los británicos del porqué es mejor quedarse en la Unión. La salida del Reino Unido de la Unión Europa pudiera ser el inicio del desmembramiento de toda la Unión.
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