SAN JOSÉ .-JOSUÉ BRAVO
Especial
A pesar de la reducción de muertes en los últimos dos meses, el balance de lo que va de 2016 es de 2.721 muertes violentas
SAN JOSÉ .-JOSUÉ BRAVO
Especial
Un “milagro” está ocurriendo en El Salvador, el pequeño país centroamericano que competía con su vecina Honduras por ser la nación más violenta del mundo en zonas donde no hay conflicto armado.
Después de haber cerrado el 2015 como el año más violento en su historia con 6 mil 650 muertos, lo que le devolvió a niveles de la guerra civil; durante los últimos meses estas muertes han caído en un 45%, aunque las cifras globales del 2016 siguen siendo elevadas.
Según el Instituto de Medicina Legal, en enero se registraron 740 homicidios en El Salvador, 664 en febrero y 611 en marzo. En abril y mayo fueron353 en cada uno de esos meses.
A pesar de la reducción de muertes en los últimos dos meses, el balance de lo que va de 2016 es de 2,721 muertes violentas, cifra que supera las 2,188 de igual período de 2015.
Ofensiva contra las pandillas
La drástica reducción en los meses de abril y mayo del año actual, se debe a esos dos meses de lucha frontal de la policía y el ejército contra las pandillas, aunque analistas advierten que la ofensiva debe ser continua para desarticular las bandas.
"Con la puesta en marcha de las medidas extraordinarias se ha logrado disminuir la incidencia delictiva en más de un 50%", ha sido el mensaje del ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez.
Medidas para control
Las medidas extraordinarias incluyen una declaratoria de emergencia que prohíbe visitas a siete centros penales donde están recluidos pandilleros, junto al despliegue de la Fuerza Especializada de Reacción (FES) y de la Fuerza de Intervención y Reacción Territorial (FIRT) que acompañan a la Policía Nacional Civil.
"Para lograr mantener la seguridad y los resultados positivos se debe continuar con el control en los centros penitenciarios", según Ramírez, quien realiza constantes inspecciones para determinar si las empresas telefónicas mantienen con baja potencia sus antenas inmediatas a las cárceles.
Por su parte, el profesor universitario y analista, Juan Medrano, dijo a la prensa internacional que “es el primer plan de seguridad que está funcionando para bajar el número de homicidios y las extorsiones, pero el actual esquema de éxito va a depender de continuar una ofensiva táctica sostenible en el tiempo”.
Para Medrano el actual plan "no debe dar tregua" y la tarea es lograr desarticular la dirección y los mandos intermedios de las pandillas y restablecer el control territorial de las autoridades para evitar que puedan reorganizarse.
Acuerdo entre pandillas
En cambio, las organizaciones criminales, conocidas localmente como maras, aseguran que la reducción de la violencia obedece a un acuerdo alcanzado entre ellas el pasado mes de marzo.
El momento no puede ser mejor para este país que veía a finales de 2015 como las maras o pandillas, que en su origen fueron agrupaciones juveniles rebeldes, evolucionaban a la conformación de mafias al estilo mexicano o italiano, según una investigación del Centro de Investigación Científica de la Academia de Seguridad Pública (ANSP).
De acuerdo a dicha investigación de la que hizo eco la prensa local, las pandillas tienen "un marcado control de sus miembros y sofisticación en el crimen, así como el uso de armamento".
El estudio también hablaba de la unificación entre las principales agrupaciones salvadoreñas: la Mara Salvatrucha y la pandilla Barrio 18, en lo que sería la Mara 503.
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