sábado 21  de  marzo 2026
INFORME GLOBAL TRENDS

Inestabilidad en Cuba y aumento de la crisis humanitaria en Venezuela prevé Inteligencia de EEUU

La inestabilidad política de Cuba, la crisis humanitaria en Venezuela y la lenta recuperación de EEUU marcarán el rumbo de la región en los próximos cinco años, donde la pobreza y desigualdad comenzarán a aumentar.
Por VERÓNICA EGUI BRITO

@VeroEgui

La insatisfacción popular con la gestión pública ante la crisis en Latinoamérica, la corrupción generalizada, el débil desempeño económico por la disminución de la demanda de China de productos básicos, y las tensiones sociales relacionadas con la incorporación de nuevos miembros a la clase media y los trabajadores pobres forman parte de la perspectiva para los próximos cinco años en América del Sur, de acuerdo al informe de Global Trends que realiza el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, cada año desde 1997.

Para Global Trends dichas condiciones pondrán en peligro los significativos avances de la región contra la pobreza y la desigualdad de los últimos 20 años. La disparidad social ha disminuido considerablemente en América Latina en los últimos 12 años, debido al aumento de los salarios, el mayor acceso a la educación y el aumento del empleo femenino. En 2003, 41,3% de la población de la región vivía por debajo de la línea de pobreza, pero en 2013 esa cifra había caído a 24,3%. La clase media de América Latina, definida como personas con ingresos de $ 10 a $ 50 por día, creció de 21,3% a 35,0% de la población durante este período.

Sin embargo, un estudio de Naciones Unidas encuentra que la pobreza ha comenzado a aumentar de nuevo -desde unos 168 millones empobrecidos en 2014 a 175 millones en 2015- en parte, por la desaceleración económica de la región, entre las principales causas se encuentra la dramática caída de los precios de las materias primas, que se redujo 40% desde su máximo en 2011. Por lo que se prevé que un débil crecimiento afecte los presupuestos de los gobiernos y deprima las tasas de inversión ya globalmente bajas.

Motivado a dicho decrecimiento económico, la tendencia hacia la izquierda que marcó las políticas del continente en los último 10 años se ha venido a menos, muestra de ello ha sido la derrota presidencial en Argentina en 2015, en Venezuela la pérdida del poder legislativo por parte del chavismo en 2016 y la destitución de Dilma Rousseff a través del Congreso de Brasil. Estos cambios de timón podría conducir a un período de intensa competencia política y posible retroceso democrático en algunos países, de acuerdo al informe.

La inestabilidad cubana

Cuba vive hoy una profunda inestabilidad política y económica, con una disminución del ingreso de los petrodólares venezolanos y la ausencia de Fidel Castro, además de la previsión de que Raúl se retire el próximo año, acabando con los casi 60 años de dominio castrista que ha marcado a la isla como referente comunista. En paralelo, el republicano Donald Trump toma posesión de la Casa Blanca con el control del Congreso, poniendo en riesgo la vigencia del restablecimiento de relaciones diplomáticas con la isla que promovió Barack Obama en 2014, advierte un análisis de Diálogo Interamericano.

El Gobierno de Raúl Castro no ha sabido aprovechar la buena voluntad de su homólogo estadounidense en momentos en que se vaticina el regreso de la hostilidad a Washington con bajo el Gobierno de Trump.

El tiempo apremia para los cubanos, en donde la calidad de los servicios prestados por el Gobierno han disminuido drásticamente incluso en áreas como la salud y la educación, en donde Cuba era reconocida. Los alimentos básicos y los medicamentos esenciales son escasos y cada vez más fuera del alcance de los ciudadano común. Además de mantenerse las restricciones a la libertad de expresión, los abusos de los derechos humanos y la ausencia del debido proceso.

Durante los últimos 12 años, la economía cubana se mantuvo a flote gracias a las transferencias anuales de Venezuela, que ascendieron a entre 5 y 6 mil millones de dólares al año y proporcionaron más de un tercio de las divisas del país. Pero, en los últimos años, estos subsidios se están secando a medida que la República Bolivariana se acerca a la bancarrota. Aunque la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba ha impulsado el turismo y los flujos de remesas, no están cerca de reemplazar la ayuda venezolana, destaca Diálogo Interamericano.

Las autoridades han mostrado poca determinación para tomar medidas para reformar su economía y atraer nuevas inversiones, abordar las violaciones de los derechos humanos o comenzar a abrir la política de la isla. Sin embargo, se han producido algunos cambios importantes en Cuba: un sector privado en expansión, una sociedad civil emergente, aunque restringida, y el aumento de los flujos de información y la reducción de restricciones de viajes.

Venezuela bajo la lupa

El caso venezolano es analizado a fondo por Global Trends donde advierte que el aumento de la presión económica y humanitaria en Caracas podría llevar a una mayor represión por el presidente Nicolás Maduro, como se ha demostrado en las primeras semanas del 2017 con la detención de varios políticos venezolanos, pero la lealtad de los militares es incierta y existe el riesgo de una crisis humanitaria que podría enviar más refugiados a países vecinos, incluido EEUU, donde las peticiones de asilo aumentaron 168%. Dicho colapso institucional desacredita los experimentos izquierdistas de la década pasada en América Latina y aumentaría la presión para centrarse en mejorar las economías.

“La inestabilidad a gran escala y el colapso económico en Venezuela parece probable, a falta de un cambio de gobierno y una reforma económica importante, e incluso estos pueden no ser suficientes sin ayuda externa sustancial (más allá de la que ha venido dando China), advierte el artículo mientras estima que dicha desequilibrio institucional aumentará las amenazas de la seguridad regional, permitiendo además, el auge de la producción de coca en Colombia que alimenta la delincuencia en Centroamérica y México y la persistencia del narcotráfico y el crimen organizado en toda la región.

En Latinoamérica la principal preocupación pública será la delincuencia, aunque la crisis económica adquirirá protagonismo a medida que los países sientan la desaceleración. Los países afectados por las grandes organizaciones de narcotraficantes pueden ver un aumento de la violencia, así como la erosión de la calidad de sus instituciones y la autoridad y legitimidad de sus gobiernos.

La falta general de reformas estructurales, en campos que van desde la educación y la atención de la salud hasta la infraestructura, la productividad y la fiscalidad de la economía informal, sugiere que la región se tambalea a medida que el entorno económico externo se vuelve menos favorable y la competencia por la inversión extranjera se endurece. La resolución exitosa del conflicto de Colombia presentaría una oportunidad para el desarrollo que podría impulsar el crecimiento económico.

Lenta recuperación de EEUU afecta a la región

Mientras que en América del Norte vaticinan crecientes presiones sociales y políticas en los próximos cinco años, especialmente si el crecimiento económico sigue siendo mediocre y no genera una prosperidad más amplia. La frustración pública es alta en gran parte de la región, porque la incertidumbre sobre las condiciones económicas y los cambios sociales está aumentando al mismo tiempo que la confianza en la mayoría de los gobiernos está disminuyendo.

La lenta recuperación de Estados Unidos desde la crisis financiera de 2008 no será suficientemente fuerte para impulsar el crecimiento en la región durante los próximos años, esto afectará directamente a México a pesar de su diversificación económica, cuyo país recibe de Washington 2% del Producto Interno Bruto (PIB) a través de remesas, al tiempo que estos envíos representan hasta 20% de la economía en Haití. América Central sería particularmente vulnerable, las economías de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua ya están luchando entre 10% y 20% de su PIB por remesas.

Por su parte, las reformas económicas y sociales de México también tendrán un impacto político moderado en el país y la región. La presidencia de Enrique Peña Nieto ha promulgado amplias reformas en sectores claves: petrolero, comunicaciones y finanzas-, así como la educación en un esfuerzo por mejorar la competitividad del país, pero el crecimiento no ha aumentado y el apoyo social se ha agravado en medio de las acusaciones de corrupción y crisis domésticas como la desaparición de 43 estudiantes en una manifestación en 2014.

Con las elecciones presidenciales de 2018, en las que Peña Nieto está limitado a un solo término, los votantes pueden inclinarse hacia una oposición más izquierdista que presione para revertir reformas y acuerdos comerciales si las reformas no reducen la cruda división económica de México.

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