MONTEVIDEO.- ¿Por qué Uruguay?, es la pregunta. “Pues porque aquí encontramos todo lo que no tenemos en nuestro país”, es la primera respuesta de cubanos y venezolanos que emigran a la nación sudamericana.

Y en la búsqueda de argumentos, aparecen ejemplos. Desde la libertad de expresión hasta la libertad económica, desde un empleo digno y remunerado hasta la posibilidad de elegir autoridades. Cuestiones tan simples como el poder votar, libremente, hacen la diferencia para un cubano o un venezolano cuando deciden vivir en este pequeño país del Río de la Plata, al sur del continente.

Uruguay es protagonista directo de un nuevo fenómeno en las corrientes migratorias: ha recibido miles y miles de ciudadanos venezolanos, y otros tantos cubanos.

Se estima que a mediados de 2017 son algo más de 5.500 los venezolanos que residen en este pequeño país de América del Sur, de los cuales más de la mitad votó por el sí o el no a la Constituyente, días atrás. La gran mayoría de ellos reside en Montevideo, la capital, y un alto porcentaje desembarcó en las costas orientales durante el año 2016. Para el presente 2017 se aguarda la llegada de otro contingente estimado en 2.400 venezolanos.

Buscando lo mejor

Buscando un mejor horizonte, los venezolanos son hombres y mujeres de poco más de 20 años de edad, generalmente capacitados con estudios terciarios y atraídos por posibilidades laborales con remuneración de primer mundo.

Alvaro Lamé es director de la empresa Netgate y al mismo tiempo presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI). Señaló que está llegando gente de otros países a trabajar a Uruguay en este sector, especialmente de Cuba y Venezuela.

“Parte de lo que queremos ahora es promocionar a través de las redes sociales que vengan venezolanos y cubanos, pero no es una solución definitiva porque hoy de alguna manera nos estamos aprovechando de una determinada situación política y económica de otros países que hace que personas formadas quieran venir para acá. En Uruguay ganan bien, un 30% más que en Colombia, por ejemplo”, explicó Lamé.

Sin embargo no todas son flores de rosas en esta calma zona del continente. “Los costos de vida son altos y muchas veces terminan desconformes porque no pueden ahorrar, aunque los sueldos sean muy buenos, no es una ecuación simple”, postula el empresario.

La inmigración de venezolanos a Uruguay es relativamente novedosa, pues comenzó sobre el 2010. En estos pocos años, llegaron miles y la corriente aumenta.

A tal punto que en agosto de 2017 los venezolanos constituyen la tercera comunidad de extranjeros en número de trámites para obtener la residencia permanente en el Uruguay, apenas detrás de argentinos y brasileños.

“Tenemos beneficios para tramitar la residencia porque somos país miembro del Mercosur”, señala un venezolano de 35 años. Corrobora este testimonio desde Youtube, donde se encarga de postear sus vivencias en el país. “Cada vez llegamos a Uruguay más personas buscando lo que Venezuela lamentablemente no nos da: seguridad, tranquilidad, opciones para estudiar y chances de ahorrar”.

Desde Cuba

Un camino similar recorren los cubanos que se aventuran en estas tierras, bastante más frías que la calidez del Caribe. Carmen comentó al semanario Búsqueda de Montevideo que antes de salir en forma clandestina de la isla, sopesó atravesar los 700 kilómetros entre Georgetown y Boa Vista o ir a Manaos, en la selva del Brasil.

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El éxodo de cubanos ha puesto rumbo hacia muchas naciones de América Latina, sobre todo después de que EEUU eliminara la política de "pies secos/pies mojados" que les permitía asentarse en EEUU.
El éxodo de cubanos ha puesto rumbo hacia muchas naciones de América Latina, sobre todo después de que EEUU eliminara la política de "pies secos/pies mojados" que les permitía asentarse en EEUU.

Empresarios de dudosa respetabilidad, viajes en camioneta y vuelos hasta Porto Alegre, miles de dólares abonados en el transcurso del trayecto son escenario de la aventura que culmina en Montevideo, días más tarde.

En Cuba era licenciada en Contabilidad. En Uruguay trabaja en el cuidado de enfermos. Sin embargo confesó “estar contenta”, esperanzada en el futuro.

Mientras algunos de los nuevos emigrados sostienen que el uruguayo les ve “como competencia” a la hora de la búsqueda laboral, prima la expectativa y la tranquilidad social, la estabilidad económica y las libertades que se disfrutan en esta parte del continente. Sus salarios mensuales oscilan entre los 470 y los 550 dólares americanos, y algunos cubanos pueden ahorrar para enviar dinero a la isla.

Mientras esperan los trámites para ingresar legalmente al país, son más de 600 los cubanos que se han acogido al carácter de refugiado. La visa es una utopía, y a veces un elemento por el cual cuesta conciliar el sueño.

Un caso exitoso

Delvis Echeverría es QA Tester. Ingresó en la empresa de tecnologías Genexus Consulting hace poco más de un año y comenta que desde el primer día pudo capacitarse en el área. Abandonó su Cuba natal como una decisión difícil, y hoy está plenamente adaptado a la empresa, sus compañeros de trabajo y las perspectivas de futuro. “A lo largo del año tenemos capacitaciones tanto a nivel interno como externo, ejemplo de ello son diversas certificaciones internacionales que pone a disposición la compañía”. Es uno de tantos ejemplos exitosos de caribeños que encontraron en la fría Montevideo una oportunidad, lejos del chavismo, Nicolás Maduro, las asambleas constituyentes y el régimen imperante en la isla de Cuba.

Los ingresos de venezolanos y cubanos se dan por aire, tierra y mar. Un reciente caso tomó estado público cuando tres ciudadanos cubanos –dos hombres y una mujer- llegaron a la ciudad de Rivera (frontera seca de Uruguay con Brasil) procedentes de la ciudad de Porto Alegre.

Tienen entre 25 y 30 años de edad. Viajaron desde Cuba a Guyana, y desde allí a Uruguay vía Brasil.

“Eligieron Uruguay como país de destino porque así les recomendaron por motivos de seguridad y hospitalidad. En cuanto a radicarse en la frontera esto sería porque contarían con más posibilidades laborales”, narraron a Radio Nacional Uruguay.

Solucionaron temporalmente su habitación, y aguardan la asistencia del Ministerio de Desarrollo Social.

Mientras tanto Uruguay recibe profesionales extranjeros, otros se desempeñan laboralmente en cadenas de venta de comida rápida… y estudian. “Me llamo Alex, soy cubano y estoy hace 7 meses en Montevideo. No quiero saber nada con volver a Cuba mientras perdure este régimen. Allá quedó mi madre y mi hermana, pero yo decidí salir apenas tuve la oportunidad. Acá estoy bien, cuesta un poco la adaptación, pero pienso en salir adelante”, señala a DLA. Alex trabaja 6 horas en un local de fast food, y estudia Comunicaciones por la noche. Su acento delata sus 22 años en Santiago de Cuba, mientras su rostro capta todas las imágenes que le regala Montevideo.

Según el Sindicato Médico del Uruguay, el fenómeno de la migración ha vuelto a poner en el tapete la presencia de profesionales extranjeros en diversas áreas. Uruguay se ha convertido en país receptor, sobre todo de médicos cubanos, los que optan por trabajar tanto en la capital como en el interior del país. Al igual que Alex, la búsqueda de un sitio de igualdad y oportunidades prima sobre la temperatura de las aguas, el ron y el son.

FUENTE: Especial
 

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