Está en todas partes, domina los espacios clave de la vida del país y tiene el poder de inclinar la balanza hacia cualquiera de las partes en conflicto. Sin embargo, nadie sabe qué pasa en su seno, ni qué piensan realmente sus máximos jerarcas ante la crisis que sufre Venezuela. Una verdadera caja negra. Eso es la Fuerza Armada Nacional (FAN).

La oposición acusa a los altos mandos de apoyar el “autogolpe” perpetrado por el presidente Nicolás Maduro, mientras el chavismo señala que sus detractores buscan soliviantar los cuarteles para liquidar a la revolución. Uniformados convertidos en árbitros. Pero, ¿acaso puede haber algo peor que un golpe militar? La directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, advierte que sí y sostiene que la FAN es fundamental para avanzar en una transición democrática en el país.

¿La FAN apoya de forma monolítica al régimen de Maduro?

Hay grupos de poder dentro de la FAN con intereses distintos a los de Maduro, que operan de manera pragmática. Luego está una buena parte de la familia militar, conformada en su mayoría por mandos medios y subalternos que padecen los efectos de las políticas gubernamentales.

En ese sector particularmente, están representados los mismos porcentajes de rechazo que en el resto de la sociedad venezolana.

Siempre se habla del descontento que existe dentro de la FAN por la crisis que padece Venezuela. Si esto es cierto, ¿por qué no actúan para frenar la destrucción de la democracia?

Hay lecciones aprendidas a partir de los sucesos de 1992 y de 2002 en el seno de la FAN. En ambos casos no existía una alternativa real de poder capaz de articular un relevo al frente del gobierno con sostenibilidad. Quizá no estén percibiendo los mandos militares, con capacidad de cambiar el status quo, una alternativa real de poder en los líderes que encarnan la oposición. Por otra parte, el gobierno de Chávez primero y después el de Maduro, han construido un aparataje de inteligencia a lo interno de la FAN que opera permanentemente para purgarla, al menos en los puestos clave, de “elementos” que no estén identificados con el “proceso”. En estos últimos años son miles los que han pedido la baja de la FAN.

¿Cómo debe ser el discurso de la oposición hacia los militares?

No se trata de discursos sino de convicciones. La FAN es una caja negra y queda un largo camino por delante en la ruta de dibujar el horizonte de la política pública que guíe la transición para el sector militar, en particular, y el de la seguridad y defensa nacional, en general. Bajo esta perspectiva, hay enormes vacíos. Quien aspire a gobernar Venezuela en la transición, debe hacer un esfuerzo por entender dos elementos cruciales de poder en Venezuela: Petróleo y FAN, con el fin de concebir un proyecto claro para el país en materia de economía para el desarrollo y seguridad nacional. Ambos sujetos a un control democrático del ejercicio del gobierno.

La oposición dice que el principal sostén de Maduro son los militares. ¿No será al revés, que Maduro es la fachada que tienen los militares para seguir gobernando el país?

Los mandos militares venezolanos han recibido incentivos de toda naturaleza. Unos 1.116 militares han sido ascendidos en los grados de generales y almirantes en estos últimos seis años. Los militares controlan más del 35% del gabinete ministerial -11 ministros de 32 son militares, siete de ellos activos y cinco retirados- y la FAN maneja un entramado de empresas estatales que les proporcionan a los militares un enorme acceso a las divisas preferenciales en un país sujeto a un férreo control de cambio.

Por si eso fuera poco, la nueva Compañía Anónima Militar de Empresa Mineras (CAMIMPEG), creada en febrero de 2016, tiene competencias para administrar por los próximos 50 años la explotación de más de 4.000 toneladas de oro, 33 millones de quilates de diamante y más de 3.600 millones de toneladas de hierro, que tiene Venezuela en el llamado Arco Minero del Orinoco. Todo ello sin hablar del tráfico de alimentos, combustible, drogas y minerales, en el que intervienen militares en Venezuela.

La oposición pide a los militares que se pronuncien, pero en América Latina los militares solo saben pronunciarse con golpes de estado. ¿Puede ser peor el remedio que la enfermedad?

Sin duda. América Latina, afortunadamente, ha superado la vía de los golpes militares clásicos, sin embargo, los militares venezolanos parecen haber inventado una nueva fórmula para controlar el poder. Lo que está sucediendo en nuestro país es un ensayo muy claro en esta dirección, una suerte de golpe de Estado continuado en el que cohabitan militares y civiles en el poder.

Se apuesta porque la protesta popular logre quebrar la lealtad de los militares hacia maduro, pero luego de dos meses y más de 60 muertes nada ha cambiado. ¿La presión de calle no afecta a los militares?

El conflicto más decisivo “estratégicamente” que se está dando en este momento en Venezuela no es precisamente el del gobierno y la oposición, sino el que se está dando dentro del chavismo. Esto, junto a la protesta en la calle y el rechazo mayoritario de los venezolanos al gobierno de Maduro, podría generar un cambio de posición en la Fuerza Armada Nacional para dejar de apoyar a Maduro. Frente a este escenario cabría pensar en una salida negociada al conflicto venezolano, que permita cohabitar a los sectores más moderados de la oposición y el chavismo para dirigir un gobierno de transición.

El gobernador Henrique Capriles reveló que unos 85 oficiales habrían sido detenidos por expresar su descontento con el gobierno. ¿Maneja información al respecto? ¿Esas detenciones serían un indicio de que puede estar en marcha una conspiración militar contra el gobierno?

Capriles no aportó más que ese dato. La cifra que nosotros consideramos más cercana a la realidad, es la de una decena de oficiales que están siendo procesados por desacato, deserción y rebelión, entre otros delitos asociados a las tensiones que existen en el seno de la FAN. Lo que está sucediendo en la FAN en mi opinión no es una conspiración militar contra el gobierno. Es otra cosa más peligrosa. Y es que en el marco de un escenario generalizado de rebelión popular, la FAN pueda dividirse.

El primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, se rodea de militares que lo aplauden en su programa de tv semanal. ¿Es cabello el líder o representante político de la FAN?

Cabello juega a exhibir un control y liderazgo sobre la FAN que no tiene en realidad. En este momento, no hay ninguna persona que pueda atribuirse el control total de la FAN en Venezuela.

Está claro que los militares jamás tendrán más poder que ahora. Entonces, ¿qué incentivo tendrían para renunciar a esos privilegios y subordinarse a los civiles en un nuevo gobierno?

La propuesta debe estar centrada en los elementos de identidad y orgullo militar. Poco se ha explorado en ese sentido. Hay que visibilizar un proyecto para la FAN en el que la profesionalización y la despartidización sean el eje central de una reforma, junto a mecanismos razonables de justicia transicional, entre otros aspectos, que algunos estamos trabajando académicamente.

Maduro ha planteado instalar una constituyente militar. ¿Qué cosa puede salir de una propuesta de ese tipo?

La Constituyente es un tema de confrontación en la FAN. Maduro no ha vuelto a mencionar el tema, ni siquiera forma parte de las corporaciones que inventó para elegir a los constituyentes.

En la calle y en los medios se habla con absoluta normalidad de la existencia de un “cartel de los soles” y de los negocios que harían los militares con el control de cambio. ¿Cómo pueden erigirse en salvadores aquellos que la misma gente relaciona con el narcotráfico y la corrupción?

La transición en Venezuela tendrá que lidiar con tres temas conflictivos asociados a la FAN: el narcotráfico, la corrupción y la violación de derechos humanos. Hay experiencia comparada que nos indica que es posible enfrentar una transición a pesar de estos crímenes, a través de la restructuración del sector, mecanismos razonables de justicia transicional, recuperación por parte de la FAN del monopolio de la defensa militar del país y de las armas del Estado, y control democrático, entre otros aspectos. Afortunadamente, en Venezuela no han ocurrido delitos de genocidio ni crímenes de guerra.

En otros países esto incluso ha podido superarse, si cabe la palabra.

FUENTE: Especial

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