jueves 7  de  mayo 2026
VENEZUELA

¿Sigue siendo Diosdado Cabello un objetivo para Estados Unidos?

El secretario de Estado Marco Rubio confirma que Diosdado Cabello sigue siendo un objetivo clave para Estados Unidos en su lucha contra el narcotráfico.

Diario las Américas | REYES UREÑA
Por REYES UREÑA

Aunque Diosdado Cabello se ha mantenido en la cúpula del poder durante la “transición” en Venezuela, su estatus de delincuente internacional no ha cambiado. Así lo aseguró recientemente el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien reiteró que Washington mantiene intacta su postura contra uno de los hombres más poderosos del chavismo, Diosdado Cabello.

“La política de Estados Unidos sobre ese tema no ha cambiado. Cuando lo haga, se lo informaremos, pero hoy no tengo ninguna novedad para ustedes al respecto”, respondió Rubio al ser consultado sobre si el Departamento de Estado seguía considerando a Cabello un “narcoterrorista y narcotraficante”, tal como aparece en la página oficial del gobierno estadounidense.

Diosdado Cabello sigue siendo objetivo de EEUU

Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes del chavismo desde los tiempos de Hugo Chávez, está acusado por la justicia estadounidense de narcotráfico y conspiración para cometer narcoterrorismo. El Departamento de Estado mantiene vigente una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a su arresto o condena.

Tras la captura del dictador Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, por parte de fuerzas estadounidenses en Caracas, Cabello permaneció dentro de la estructura de poder y siguió fungiendo como ministro de Interior, Justicia y Paz del “gobierno” encabezado por Delcy Rodríguez. Su permanencia fue interpretada por analistas como una señal de que continúa siendo el principal enlace entre el chavismo político, el ala militar y los organismos de inteligencia.

Hace seis años, en marzo de 2020, la Corte del Distrito Sur de Nueva York acusó formalmente a Cabello por conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas de fuego. Inicialmente, la recompensa por información sobre él era de 10 millones de dólares, pero fue elevada hasta los 25 millones en enero de 2025, meses después de las elecciones presidenciales del 28 de julio, en las que la oposición liderada por María Corina Machado y su candidato Edmundo González Urrutia mostraron las actas que los hacían vencedores, pero el chavismo a través de su servicial Tribunal Supremo de Justicia declaró ganador a Maduro, sin actas que respaldaran y con la página del Consejo Nacional Electoral sin funcionar.

Según las investigaciones estadounidenses, Cabello habría utilizado su influencia dentro del aparato militar y de seguridad venezolano para facilitar rutas de narcotráfico hacia Centroamérica y posteriormente Estados Unidos. Washington lo ha vinculado durante años como miembro del Cartel de los Soles, una estructura criminal integrada por altos funcionarios y militares venezolanos.

La comunidad internacional también lo identifica como una de las figuras que permitió la consolidación del ala militar del chavismo tanto durante el gobierno de Hugo Chávez como posteriormente con Nicolás Maduro. Su nombre ha aparecido en múltiples expedientes de corrupción, sanciones internacionales y denuncias de violaciones a los derechos humanos.

¿Por qué sigue siendo un objetivo?

Tras la captura de Nicolás Maduro y la salida de Vladimir Padrino López del denominado “gobierno interino”, Diosdado Cabello quedó como uno de los dirigentes con mayor capacidad de control interno dentro del chavismo. Para Washington, sigue siendo una figura clave dentro de la estructura política y militar que sostuvo durante años al régimen venezolano.

Las declaraciones de Marco Rubio provocaron inmediatas reacciones en medios y redes sociales. Portales venezolanos, periodistas y activistas opositores interpretaron el mensaje como una confirmación de que Cabello continúa siendo considerado uno de los principales objetivos de seguridad hemisférica para Estados Unidos.

En plataformas digitales, usuarios recordaron que Cabello pasó de ser uno de los hombres fuertes del régimen de Maduro a convertirse en la figura de mayor peso político que aún enfrenta acusaciones directas por narcotráfico dentro del nuevo esquema de poder venezolano. Videos de la rueda de prensa de Rubio se viralizaron rápidamente en Instagram, Facebook y X.

El tema también reavivó antiguas declaraciones del ahora secretario de Estado. En 2019, cuando era senador, Rubio afirmó públicamente que Cabello era un “narcotraficante” y aseguró que terminaría preso. Aquellas declaraciones volvieron a circular en redes sociales tras la reciente comparecencia ante la prensa.

A comienzos de este año, Rubio incluso ironizó sobre la posibilidad de una futura detención de Cabello al preguntar públicamente qué talla de uniforme utilizaba, en referencia a una eventual prisión en Estados Unidos. Aunque no fue una declaración oficial, el comentario tuvo amplia repercusión mediática y política.

El propio Rubio reconoció recientemente que durante la operación en la que fue capturado Nicolás Maduro no existió una orden específica para detener a Cabello. Según explicó, el operativo tenía como prioridad exclusiva a Maduro y cualquier intento de ampliar el objetivo habría incrementado considerablemente el riesgo de fracaso de la misión.

Pese a ello, funcionarios estadounidenses han dejado claro que las investigaciones contra Cabello continúan activas. Analistas en Washington consideran que mantener vigente la recompensa también sirve como mecanismo de presión política dentro del nuevo equilibrio de poder venezolano.

Para algunos expertos consultados por medios internacionales, la permanencia de Cabello dentro del gobierno de Delcy Rodríguez refleja la necesidad del chavismo de mantener cohesionado al sector militar y a las estructuras de control interno, especialmente después de la caída de Maduro. Otros sostienen que su presencia representa una contradicción para la administración Trump, que restableció relaciones diplomáticas con Caracas mientras mantiene abiertas acusaciones criminales contra figuras centrales del chavismo.

Desde el chavismo, Cabello ha rechazado las versiones sobre un supuesto debilitamiento del movimiento político tras la captura de Maduro.

“Creen que el chavismo está de retirada, ¿de retirada? ¿Creen que el chavismo está arrinconado?”, expresó recientemente durante un acto público, en el que insistió en que el oficialismo mantiene control político y territorial dentro del país.

El poderoso ministro del Interior también ha buscado proyectar una imagen de estabilidad institucional pese al nuevo escenario político venezolano. Sin embargo, su situación internacional sigue siendo compleja: continúa sancionado por Estados Unidos y otros gobiernos occidentales, mantiene procesos judiciales abiertos y permanece en la lista de personas más buscadas por Washington.

En lo que va de 2026, la administración de Donald Trump ha restablecido parcialmente las relaciones diplomáticas con Venezuela y ha reconocido la legitimidad del gobierno de Delcy Rodríguez como parte del proceso de estabilización política posterior a la caída de Maduro. Paralelamente, Washington ha impulsado acercamientos económicos para abrir nuevamente el sector petrolero venezolano a inversiones estadounidenses.

No obstante, el caso de Diosdado Cabello demuestra que, pese a los cambios políticos y diplomáticos, Estados Unidos mantiene una línea dura contra dirigentes chavistas señalados por narcotráfico y terrorismo. Y aunque Maduro ya no está en el poder, para Washington la historia judicial alrededor de Cabello todavía está lejos de terminar.

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