FUNCHAL, PORTUGAL.-El escritor estadounidense Adam Johnson, premiado con el Pulitzer de novela, augura un futuro de ficción repleto de Whatsapp, drones y hologramas, que considera natural aunque, como revela en una entrevista a Efe, a él no le interesa.

"Está por llegar una generación de escritores, es natural, que llenarán sus novelas de teléfonos móviles y Whatsapp, y lo harán de manera sencilla. Tendrán robots y hologramas y drones. No quiero leer esos libros, pero ellos serán la siguiente versión", afirmó Johnson.

El estadounidense se encuentra en Funchal, la capital del archipiélago luso de Madeira, para participar en el Festival Literario "FLM", que concluye hoy tras cuatros días de debates, presentaciones y firmas de libros de destacados autores nacionales e internacionales.

Premiado en 2013 con el Pulitzer por "The Orphan Masteer's Son", un vibrante thriller que retrata la vida diaria en Corea del Norte, Johnson retomó la ficción en 2015 con "Fortune Smiles", una serie de relatos cortos que abordan algunas de sus obsesiones, como el influjo de la tecnología en la vida cotidiana.

"Está en todas partes, es muy peligrosa, especialmente el teléfono", dice mientras mira de reojo un smartphone sobre la mesa.

El escritor, que confiesa tener whatsapp y utilizar un móvil pese a sus reparos "porque es necesario", ha decidido declararse en rebeldía con la tecnología con su nuevo proyecto: una novela histórica.

De este trabajo, bastante avanzado, sólo revela que es "una gran y loca novela" y apunta que entre sus amigos escritores -e incluso entre su generación- la tendencia es bucear en el pasado. No por nostalgia, aclara, sino por evasión.

"No creo que sea nostalgia por un pasado mejor, sino para evitar enfrentar la complejidad de nuestra sociedad, enfrentar lo que la tecnología ha hecho a las relaciones humanas", reflexiona.

Y es que, agrega, si los personajes de una novela contemporánea "no se mandan mensajes, no son reales, y el escritor tiene el deber de abordar la realidad psicológica de los personajes en el mundo".

"Pero, ¿quieres darle tanta atención a este ruido?", cuestiona Johnson, que duda que un mensaje de texto incluido en una novela pueda emocionar al lector, una tarea que quizá logren futuras generaciones de escritores.

La novela en la que trabaja, aunque le permite no incluir mensajería instantánea, supone dejar aparcado por un tiempo los relatos cortos, que le gustan especialmente porque "puedes ser un dictador".

"Puedes controlar hasta el último aspecto pequeño para que todo sea exactamente como tú quieras", explica, antes de agregar que en una novela, en cambio, los personajes acaban por adquirir una suerte de voluntad propia y los deseos del autor se diluyen.

"Pero cuando la historia es lo suficientemente breve, tu puedes tallarlo como si fuera una joya", ejemplifica.

Sobre el tema de su último trabajo no da pistas, únicamente subraya que son las obsesiones las que le mueven y no el deseo de escribir sobre un tema importante, como se podría pensar por el hecho de que su gran éxito expusiera las extravagancias del régimen norcoreano.

"Siempre es una mala señal cuando escribes algo porque lo crees importante, es como decir, 'voy a escribir sobre Donald Trump, porque es importante'. Ésa es la receta para el fracaso", considera.

Lo que le interesó de Corea del Norte era imaginar "cómo era la vida de un ser humano ahí. Ser un padre normal, cómo se encuentran los amantes, como es un día normal", cuando el "único protagonista" es el líder del régimen, Kim Jong-un.

"Es un sitio en el que tienes que escoger entre sobrevivir y vivir, tener algo por lo que vivir", explica Johnson.

Para su nueva novela, al igual que le ocurrió con "The Orphan Master's Son", la parte más difícil, asegura, será que su imaginación se convierta en algo verosímil sobre el papel.

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