La muerte del dictador Fidel Castro marca el punto final de la denominada revolución cubana -un mito- que ha sido en realidad una dictadura cruel, caracterizada por la violación de los derechos humanos, fusilamientos, presos políticos, exilio, crímenes de estado, opresión, intervencionismo, la corrupción, la imposición de lo absurdo, la miseria, la mentira como política de estado y el fracaso. La revolución cubana está derrotada por la historia hace ya mucho tiempo por su inviabilidad, pero ha debido esperar la muerte física de Fidel Castro para enterrar el castrismo. Las dictaduras se extinguen con la desaparición del dictador y esta es la principal consecuencia de la muerte de Fidel Castro. Ha muerto el símbolo del oprobio y empieza la recuperación de la libertad y la democracia del pueblo cubano, ha comenzado el post castrismo.

El castrismo fue una forma de comunismo personalista y totalitario acomodado a la conveniencia de su creador. Se trata de la falsa doctrina del régimen de un solo hombre con la que por casi 58 años se ha oprimido al pueblo cubano, extendiendo la ignominia con la agresión a otros pueblos del mundo, especialmente en América Latina. Se utiliza para la denominación de una tiranía mitificada en la idealización de una quimera que resultó en crímenes de lesa humanidad –narcotráfico incluido-que no pueden quedar en el olvido. La muerte del dictador no puede representar su impunidad en la historia.

Forzado por la vejez y las enfermedades Fidel Castro puso en marcha un simulado proceso de transición que en verdad resultó una “sucesión dictatorial”. El mando formal pasó de Fidel a su hermano Raúl como si de una monarquía absolutista se tratara, pero el poder del dictador siempre estuvo omnipresente y vigente, Raúl gobernó hasta hoy a la sombra de Fidel. Ahora ya no está. La desaparición física de Fidel marca la orfandad absoluta del sucesor y su aparato familiar, el dictador ha dejado huérfano a su protegido y los efectos serán rápidos y devastadores para el régimen. Muerto el dictador, con él muere el castrismo y la dictadura acelera su agonía, es solo cuestión de tiempo.

Fidel Castro muere en medio de la agonía del sistema totalitario que creó a costa de la opresión y el hambre del pueblo cubano. El legado de Fidel está marcado por haber convertido a Cuba en una cárcel, haber dividido al pueblo cubano, generado el exilio mas grande de la región, tener el record de fusilamientos y asesinatos políticos dentro y fuera del territorio cubano, haber intervenido violentamente el mayor número de países, haber promovido y sostenido guerrillas y matanzas, desestabilizado y derrocado gobiernos, traicionado el objeto de la revolución en su país y ser el responsable de la desaparición, el exilio o el asesinato de sus líderes y compatriotas. Castro ha castrado generaciones de cubanos y latinoamericanos sometiéndolos al dogma de su imagen, del partido único y de la despersonalización a cambio de la simple sobrevivencia.

América Latina es aún víctima de la ultima aventura castrista con el denominado socialismo del siglo XXI nacido de la necesidad de apoyo político de Hugo Chávez que a partir de 1999 entregó a Fidel Castro los recursos, la soberanía y la economía de Venezuela, con las que el dictador emprendió un nuevo ataque contra la libertad en la región y pudo lograr en parte –luego de la guerra fría- su fracasado proyecto foquista. La consecuencia son las dictaduras del socialismo del siglo XXI con los gobiernos castristas de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuyos jefes de estado han de ver en la desaparición del dictador la señal de su propio y pronto final político en la repetición que hacen del oprobio dictatorial contra sus nacionales. La herencia, el legado del castrismo es esos países son la repetición de los logros de Fidel Castro en Cuba: los presos políticos, los exiliados, las masacres, el hambre, la crisis, la confrontación y la destrucción de las naciones.

Castrismo es sinónimo de crimen, de delitos, de acciones reprochables, de suplantaciones y de mitos. A costa de la vida, la libertad y la economía de los pueblos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina, Brasil y otros, Fidel Castro construyó el “mito” del revolucionario antiimperialista, del luchador por la libertad de los pueblos, cuando en realidad solo se trató de un criminal cruel e inescrupuloso dispuesto a todo para mantenerse en el poder (habrá crimen que no cometió??). El castrismo es el marco, el envoltorio y el relato para encubrir esos crímenes, es el sofisma, el argumento falso con apariencia de verdad que Fidel se lleva con él.

El post castrismo es la libertad, la democracia, la restitución de la igualdad, el retorno de las oportunidades, la ruptura de las cadenas de la dictadura que el pueblo cubano ya empieza a ejecutar en la misma Cuba. Ya no hay Fidel, ya no hay mito, ya no hay miedo, no hay dictadura…

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.intdemocratic.org

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