SAN JOSÉ.- Los venezolanos ya no solo piden refugio en Costa Rica por persecución política, sino en busca de medicamentos que en su país no pueden encontrar debido a la severa crisis económica.
SAN JOSÉ.- Los venezolanos ya no solo piden refugio en Costa Rica por persecución política, sino en busca de medicamentos que en su país no pueden encontrar debido a la severa crisis económica.
Según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), 1.211 venezolanos pidieron refugio en este país centroamericano en el 2016, la mayoría durante el segundo semestre y con la novedad de pedir el beneficio migratorio para acceder a medicinas que no hay en su país.
Así lo explicó la viceministra de Gobernación, Carmen Muñoz, según la prensa local. “Preocupa que la ausencia de algún medicamento sea la causa para un refugio, porque esto podría poner al país como un receptor de ciudadanos de todo el planeta. Distinto es si a la persona, a razón de ser un opositor político, se le niega el medicamento”, declaró Muñoz al diario local La Nación.
Los venezolanos son el segundo grupo más grande de extranjeros que piden refugio en este país, seguido de los salvadoreños, que durante 2016 pidieron 1.366 solicitudes. En total, en Costa Rica solicitaron este beneficio 4.018 extranjeros, durante el año.
“Incluso lo discutíamos con las Naciones Unidas y es que estamos recibiendo un grupo importante de ciudadanos [venezolanos] que argumenta problemas de carácter de salud, o más bien, relacionados con no encontrar algún medicamento”, añadió Muñoz.
”Es una discusión importante que tenemos en el sistema para no abrir un portillo que de pronto ponga a miles a decir: ‘Vamos a Costa Rica porque ahí están dando refugio por esta causa’, pero también es un tema delicado porque el sistema tiene que ser muy objetivo y sensible para no dejar desprotegida a una persona que pudiera estar siendo víctima de persecución y que este elemento, la ausencia de medicamento, sea una consecuencia de esa persecución”, amplió Muñoz.
Liriannys Reyes, venezolana que imparte clases en el sistema de Educación Especial, vivía “cómodamente” en su país, según declaraciones que hizo al citado medio. Trabajaba en el sector público para el Ministerio del Poder Popular para la Educación y para la Universidad de Carobobo, en Valencia, una ciudad industrial de dos millones de habitantes que, a la vez, es la capital del estado Carobobo.
"Allí tenía casa propia, mi vehículo, pudiéramos decir que éramos de la clase media profesional. El sueldo nos permitía vivir cómodos, sin mayores problemas", recordó la mujer de 42 años.
Su vida se complicó cuando escasearon los alimentos y no podía comprar productos sin gluten para sus dos hijas.
"El presidente [Nicolás Maduro] restringió las importaciones diciendo que no eran alimentos de primera necesidad, esa fue la razón principal por la que comienzo con el desespero por salir del país", relató Reyes.
Ella, su madre de 66 años y sus dos hijas de 12 y 7 años, ahora tramitan refugio en Costa Rica.
