Phillip Chicola, politólogo de Guatemala, según el sitio elsalvador.com, cree que “hay una llamada de atención regional porque si Guatemala, El Salvador y Honduras están iniciando ofensivas contra la corrupción y nuestro vecino nicaragüense ofrece asilo a los corruptos, no vamos a llegar muy lejos”.
Ortega otorgó asilo político al expresidente salvadoreño Mauricio Funes, quien enfrenta un serio proceso en su país.
También el expresidente del Parlamento de Guatemala, Luis Rabbé Tejada, implicado en casos de corrupción en su país y prófugo de la Justicia, fue visto en Nicaragua, aunque no se tiene certeza de que esté asilado formalmente.
Chicola aseguró que el Gobierno de Nicaragua ofreció asilo político al expresidente de Guatemala Otto Pérez Molina, también acusado de actos de corrupción.
“La figura del asilo político solo se le concede a una persona que es perseguida política, pero una persona que ha cometido corrupción es un delincuente que huye en todo caso, entonces habría que revisar”, dijo el analista hondureño Saúl Bueso.
“Lamentablemente Nicaragua se está convirtiendo en un paraíso para mafiosos y corruptos... En el caso del expresidente Funes, su asilo en Nicaragua impide el ejercicio de la acción penal salvadoreña”, manifestó Roberto Burgos, analista de El Salvador.
Desde el año pasado, el exdiplomático, político opositor y diputado nicaragüense en el Parlamento Centroamericano Mauricio Díaz ha cuestionado al régimen sandinista por estas acciones.
“Éste es un régimen arbitrario que ha violado toda norma escrita, desde la propia Constitución de la República hasta la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares. Aquí hay y no hay ley. Hay cuando le sirve al poder, no hay cuando está en contra del poder orteguista”, comentó.
“Nicaragua se está convirtiendo en un refugio de terroristas y guerrilleros, que disfrutan de los beneficios de ser huéspedes de un régimen que cada día más y más nos acerca a mayores confrontaciones y conflictos innecesarios para la nación nicaragüense”, añadió.
“¿Qué gana la nación nicaragüense con estas acciones? Nada, más que un desprestigio internacional de un Gobierno que irrespeta todo, en un afán de protagonismo que no se traduce en beneficios para la segunda nación más pobre del continente”, concluyó Díaz.
Además del cuestionado asilo de Funes, hay otros casos sobre personajes internacionales, incluso algunos acusados de narcotráfico y terrorismo, que le ha valido críticas a Daniel Ortega por haber convertido al país en “refugio de delincuentes”, mientras el Gobierno orteguista restringe el ingreso a periodistas, líderes cristianos y grupos culturales.
Las colombianas Martha Pérez Gutiérrez, Doris Bohórquez Torres y Lucía Morett, esta última de origen mexicano, vinculadas con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) recibieron asilo en Nicaragua en 2009.
También en 2009, el líder indígena amazónico de Perú Alberto Pizango recibió asilo político en Nicaragua, tras ser acusado por el Gobierno peruano de instigar los enfrentamientos que dejaron al menos 24 policías y nueve indígenas muertos.
Un año después, en 2010, otorgó asilo político al hermano del guerrillero colombiano de las FARC, Rodrigo Granda, Rubén Darío Granda, señalado por las autoridades colombianas de ser el encargado de realizar transacciones financieras millonarias con dinero de la guerrilla.
Ortega protegió al abatido capo de Medellín, Pablo Escobar, durante la revolución sandinista en Nicaragua de los años 80, según el hijo del narcotraficante Sebastián Marroquín en entrevistas y en el libro “Pablo Escobar: Mi Padre, las historias que no deberíamos saber”.
Ortega siempre manifestó su admiración al ya fallecido Pedro Antonio Marín Marín, mejor conocido por su alias de Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, ex comandante en jefe de las FARC. El sandinista consideraba a Tirofijo como el papá de todos los revolucionarios.
Ortega condecoró a Marulanda con la Orden “Augusto C. Sandino” y con la muerte del otrora líder de las FARC, el líder sandinista envió sus condolencias ya siendo presidente de Nicaragua por segunda vez en 2008.
Ese mismo año el diario La Prensa, Nicaragua, reveló que un emisario de las FARC, Alberto Bermúdez, inició el proceso para obtener una cédula de nacionalidad nicaragüense ante el Consejo Supremo Electoral (CSE), que a pesar de ser otro poder del Estado lo controla el presidente Ortega.
Bermúdez tramitó la cédula a través de la solicitud número 049052981 en la delegación del CSE en el Distrito III de Managua, la capital. La cédula la recibió Bermúdez en tiempo récord con ayuda del pintor nicaragüense Genaro Lugo.
Hace cuatro años el ex alto funcionario cubano que tuteló durante 15 años a los activistas etarras en Cuba, Julio Antonio Alfonso Fonseca, dijo al diario español El País que 8 miembros de Euskadi Ta Askatasuna (expresión en euskera traducible al castellano como “País Vasco y Libertad”), vivieron en Nicaragua y que a inicios de la década del 90 a petición de los sandinistas, se fueron a Cuba.
El terrorista italiano Alessio Casimirri miembro de la organización extremista de izquierda Brigadas Rojas, reside en Nicaragua aunque está condenado en su país de origen por participar en el secuestro y asesinato del exprimer ministro Aldo Moro en 1978.
Bajo el nombre de Camillo participó en 1978 en el secuestro y posterior asesinato de Moro, exprimer ministro y líder de la Democracia Cristiana. Fue condenado a 11 cadenas perpetuas en Italia. Vive en Nicaragua, país donde obtuvo la nacionalidad en 1988, durante la revolución sandinista. Italia ha pedido reiteradas veces su extradición pero el gobierno de Managua las ha negado.
FUENTE: Especial