MANAGUA.- El bombardeo de Estados Unidos a una base militar en Siria el pasado 6 de abril ha despertado, según analistas nicaragüenses, la peligrosa relación entre Managua y Moscú, en la que Vladimir Putin apuesta por armar al régimen de Daniel Ortega y crear una base estratégica regional desde donde pueda espiar a países vecinos.

Medios internacionales, naciones centroamericanas como Costa Rica y legisladores estadounidenses han manifestado sus preocupaciones por estas relaciones, a propósito del anuncio de las partes de efectuar próximamente maniobras militares conjuntas frente a la costa este nicaragüense.

Además, hay quienes comentan que la Estación Terrestre de Monitoreo Satelital del Sistema Glonass, inaugurada hace poco en Managua, no es más que una base de espionaje rusa, al estar ubicada estratégicamente en el centro del continente americano.

Haciendo una retrospectiva de esta polémica, las estrechas relaciones entre ambos países datan desde la segunda mitad de la década de 1980, cuando aún existía la Unión Soviética, auspiciada por la presencia cubana en el país centroamericano, en pleno apogeo de la Revolución Sandinista y en el contexto internacional de la Guerra Fría.

En ese entonces Estados Unidos decretó un embargo económico contra el régimen sandinista, con lo cual Moscú reaccionó apoyando a Nicaragua con dinero y armamento, cooperación vital para el sostenimiento del régimen de Ortega entonces.

Las relaciones se congelaron en 1990 con la llegada al poder de gobiernos de derecha en Nicaragua y la caída de la Unión Soviética, pero se reestablecieron con vigor en el 2007 con la llegada de nuevo de Ortega al poder por las similitudes de sus gobiernos: sistemas dictatoriales de continuidad en el poder y las coincidencias en sus políticas internacionales contrarias a Estados Unidos, incluida la necesidad mutua de alcanzar protagonismo geopolítico internacional.

En este nuevo capítulo de relaciones, la cooperación de Moscú ha sido vital para el sostenimiento del régimen de Ortega. Rusia ha donado 151 millones de dólares a su contraparte desde 2007, muchas veces convertidos en autobuses para el transporte urbano colectivo, trigo, cooperación energética, en educación y para una fallida planta de elaboración de vacunas en Nicaragua.

Laureano Ortega
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Laureano Ortega, hijo del mandatario sandinista, saluda al embajador ruso en Managua, Budaev Andrey.

El propio Putin estuvo en Managua en 2014, así como sus ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, y de Defensa, Serguéi Shoigu. Asimismo, las autoridades rusas han tenido acercamiento con otros países del norte de Centroamérica, aprovechando la estrecha relación con Nicaragua que ha servido de puente.

Temores

No obstante, es la relación militar la que más ha despertado temores dentro y fuera de Nicaragua. El exdiputado opositor Eliseo Núñez ha reiterado que el principal interés ruso es rearmar a Nicaragua.

El Ejército de Nicaragua expuso el año pasado de manera estática un tanque ruso T-72B1, en ocasión del 37 aniversario del cuerpo armado, luego de meses de polémicas alrededor del silencio oficial sobre la adquisición de armamento de Moscú.

En total, según medios internacionales, serían 50 tanques, lanchas y helicópteros que llegarían a Managua como parte de la cooperación militar de Moscú, pero que le costaría Nicaragua unos 80 millones de dólares, aunque el Ejército dijo que no hay deudas hasta el momento.

Los planes de Ortega de comprar aviones MiG-29 a Rusia, con el argumento de que los usaría para combatir el narcotráfico, crisparon las relaciones con Costa Rica. En 2014 el vecino país conoció el interés del Ejército nicaragüense en obtener de Moscú barcos artillados.

El canciller costarricense, Manuel González, dice que "no son señales positivas" los ejercicios bélicos recientemente anunciados entre Moscú y Managua, la inauguración en tierras nicaragüenses de una estación de control de satélites rusos y la venta de equipo bélico a Nicaragua.

"El tema militar, de ese reforzamiento (en términos de equipo bélico) y hacer maniobras militares conjuntas en el Caribe y ese tipo de cosas, uno se pregunta ¿en qué benefician a Nicaragua, en qué benefician a su gente y en qué benefician a la región?", dijo el canciller al diario La Nación.

Vecinos

Costa Rica y Nicaragua mantienen frías relaciones por conflictos fronterizos que aún se ventilan en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En uno de ellos, Ortega ordenó la invasión de militares a un humedal costarricense para hacer labores de dragado.

"No son señales positivas, porque lo militar es para una guerra, y una guerra en Centroamérica ¿con quién, contra quién y para quién? Y, definitivamente, no es con ese tipo de equipo militar que se ha anunciado, como los aviones y los tanques, con lo que se combate al narcotráfico", recalcó el canciller.

La recién inaugurada Estación Terrestre de Monitoreo Satelital del Sistema Glonass es parte de esas preocupaciones de opositores a Ortega y en el exterior. Medios internacionales creen que más bien esto es una base rusa de espionaje en Nicaragua, coincidiendo su construcción con la expulsión de tres diplomáticos estadounidense de parte del Gobierno sandinista a mediados de junio de 2016.

El portal estadounidense The Washington Free Beacon afirma que el Gobierno ruso tiene una instalación de recolección electrónica de inteligencia en Nicaragua.

Esta operación formaría parte de los esfuerzos de Moscú para incrementar sus actividades militares y de inteligencia en el hemisferio occidental, concatenado en Nicaragua a la venta de 50 tanques rusos T-72, dijeron funcionarios de seguridad de Estados Unidos que conocen los acuerdos, a ese sitio digital.

The Washington Free Beacon apunta que si bien no se han conocido detalles del sitio de recolección de inteligencia, este podría ser disfrazado como una estación del sistema Glonass, la versión rusa del Sistema de Navegación Global GPS que permite ubicarse, desplazarse y orientarse con precisión a través de una red satelital.

El Gobierno sandinista ha guardado silencio sobre los rumores de que se construye una base electrónica rusa para espionaje en Nicaragua, mientras Moscú se ha apresurado a ofrecer toda clase de desmentidos.

Managua los desestimó por completo con su secretismo, pero el ministerio de Defensa de Rusia y las agencias noticiosas de este país continuaron rechazando las versiones.

Alianza

La agencia Sputnik News dijo que los informes de que Rusia está construyendo un centro de vigilancia electrónica en Nicaragua disfrazado de una estación de seguimiento de satélites Glonass "no están basadas en la realidad".

El analista de defensa Bill Gertz dijo recientemente a un diario en Washington que la presunta base de inteligencia es parte del acuerdo de armas por 80 millones de dólares firmado en 2015.

"Las fuentes no dicen cuando se espera que el sitio para entrar en funcionamiento. No se han proporcionado detalles sobre la ubicación de la base de espionaje, pero informes no confirmados sugieren que "el sitio podría ser disfrazada como una estación de seguimiento de la navegación de satélites Glonass de Rusia que se dice que está a punto de concluir," añadió Gertz.

El centro Glonass es un acuerdo bilateral firmado en 2012 por el jefe de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu. La “base de espionaje” la bautizaron Chaika, la identificación en clave de la primera mujer que voló al espacio, Valentina Tereshkova.

La construcción de la estación de Glonass contó con la participación exclusiva de personal militar ruso, quienes ingresaron al país con el pretexto de instruir al Ejército de Nicaragua en el uso de los tanques T-72, según medios internacionales.

A simple vista, en la estación pueden verse los muros de concreto que rodean la base, sus antenas satelitales, dispositivos en forma de globos, edificios rojos y azules y la bandera rusa. Testigos que conocen el lugar contaron a The Washington Post que todos allí son rusos: "No tengo idea de qué sucede allí. Son rusos y hablan en ruso, y todo el tiempo tienen aparatos rusos", explicó una fuente que no quiso ser identificada. La explicación, poco sofisticada, da cuenta de la nula presencia de personal nicaragüense en el edificio, según una traducción de Infobae.

El sistema Glonass contiene un grupo orbital de 24 satélites y funciona en otros países de Asia y África.

La instalación de esa base de monitoreo y espionaje ruso coincide con otro edificio que el gobierno de Managua le cedió al Kremlin. Se trata de un supuesto "centro de entrenamiento para combatir el narcotráfico" en el cual se capacitaría a personal de seguridad nicaragüense para que combata a la mafia de las drogas. Las sospechas indican lo contrario: sería una sede complementaria a la emplazada en Laguna de Nejapa, Managua.

Boris Martínov, director adjunto del Instituto de Moscú de Estudios de América Latina, sostuvo el año pasado que especulaciones similares se harán en el futuro.

"Estados Unidos está tratando de aumentar su influencia en América Latina", dijo, según Sputnik. "En este contexto no son sorprendentes. Debemos esperar más conjeturas", agregó Martínov.

El analista de defensa Konstantin Sivkov, el presidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos, dijo que Rusia no tiene que reunir información de inteligencia en una región con la que tiene lazos de amistad. "Los centros de vigilancia tienen gran infraestructura, incluyendo varios edificios equipados con sistemas informáticos y red de antenas", explicó.

La versión de una base o centro ruso de espionaje en Nicaragua no es nueva. En 2014, el ministro de Defensa ruso, general Serguéi Shoigú, anunció que su gobierno “está negociando” la instalación de bases rusas en Venezuela, Cuba y Nicaragua para el equipamiento de su fuerza área en Latinoamérica, según informó la cadena rusa de Televisión RT.

El anuncio creó todo un revuelo en Nicaragua y causó “preocupación”, según el diputado opositor Eliseo Núñez Morales, ya que esto pondría a Nicaragua en medio de un conflicto militar entre los Estados Unidos y la Federación Rusa, en el cual los ciudadanos nicaragüenses serían perdedores.

Shoigú expresó en conferencia de prensa en Rusia, que lo que pretendía el gobierno ruso era colocar “equipos de mantenimiento”, específicamente para el abastecimiento de combustible de la aviación rusa.

El establecimiento de bases militares extranjeras para ese uso no está contemplado en la Constitución de Nicaragua.

En abril de 2016 pasado Ortega solicitó al parlamento ratificar con “trámite de urgencia” el decreto legislativo que permite el ingreso al país de 424 tropas militares extranjeras, con fines de adiestramiento a las tropas nicaragüenses en operaciones humanitarias y militares, siendo la mayoría militares rusos.

La solicitud fue procesada para 230 oficiales junto con naves y aeronaves de las Fuerzas Armadas de la Federación rusa, que ingresarán a Nicaragua entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2016, según la iniciativa de decreto legislativo enviado por Ortega.

En abril también el Ejército de Nicaragua confirmó la compra de 50 tanques de guerra a Rusia a un costo de 80 millones de dólares y a la misma vez, las autoridades de Telecomunicaciones anunciaron la próxima entrada en funcionamiento de satélites rusos sobre el territorio nicaragüense.

 

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