Andy García es, sin duda alguna, el actor nacido en Cuba que más reconocimiento ha alcanzado en Hollywood y en el cine internacional. Hace unos días, a punto de cumplir 65 años, le recordó al mundo una verdad escrita en piedra: el régimen comunista, impuesto en nuestro país desde 1959, no va a cambiar. La dictadura hay que derrocarla. Y hasta que esto no ocurra, no habrá cambio.

No sé si, por casualidad, García habrá leído el mensaje que el pasado 30 de marzo envió el artista disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara, a través de la cuenta de Twitter del grupo conocido como Movimiento San Isidro, donde manifestó: “Nosotros no queremos tumbar la dictadura, nosotros queremos construir la democracia en Cuba”.

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De cualquier modo, las declaraciones del brillante actor no pueden ser más claras para todo aquél que no comprenda un requerimiento elemental: para restablecer el Estado de derecho en la Isla, “tumbar la dictadura” es condición sine qua non. Es imposible siquiera acariciar la democracia en Cuba si no se tumba la dictadura. De ahí que, si la democracia es lo que Alcántara y los demás integrantes de San Isidro persiguen, valdría la pena que vayan deseando tumbarla, o la democracia que conciben no será real.

“Hasta que no se elimine [el castrismo] y se establezca una democracia que respete a los seres humanos, eso no va a cambiar”, explicó, sin sobresalto, el cubanoamericano que en El padrino III (Francis Ford Coppola, 1990) encarnó al mafioso Vincent Corleone, el hijo de Sonny y nieto de Don Vito, el jefe de la familia Corleone. Uno de sus grandes papeles, por el que fue nominado al Óscar.

Entrevistado para el diario estadounidense La Opinión, García aseguró, con total claridad, que en Cuba no hay ningún “cambio de parte del régimen”. Ante 6 décadas de castrismo, la principal razón de su afirmación es más que obvia: “Ese régimen no tiene la capacidad de cambiar”.

Está clarísimo. Decir lo contrario es interpretar el papel de inocente, confabulado o tonto útil. Y no es un papel que le interese a mi compatriota. Muchos menos a esta altura del torneo.

Al respecto, García considera que “hay una inquietud más despertada dentro del pueblo cubano y la juventud, que ya no aguanta más. En Cuba está en proceso el cambio de eliminar el sistema que existe y entrar en un sistema plural, democrático y con respeto a todos los derechos humanos que se merece el pueblo cubano. Ese movimiento cada día coge más fuerza”.

“Tengo la esperanza de que eso ya viene llegando, como dice la canción de Willy Chirino”, acotó el protagonista de exitosos títulos como Los intocables (Brian De Palma, 1987), Black Rain (Ridley Scott, 1989), Héroe por accidente (Stephen Frears, 1992), La noche cae sobre Manhattan (Sidney Lumet, 1996) y Ocean’s Eleven (Steven Soderbergh, 2001).

Por supuesto que hay que mantener la esperanza. Sin esperanza no se puede tumbar ninguna dictadura. Pero es vital tener los pies sobre la tierra. Conocer la verdadera realidad, las fuerzas y debilidades del enemigo contra el que se lucha y cuáles son las armas que precisamos y los blancos a los que debemos apuntar. Porque la historia nos ha demostrado, más de una vez, que para tamaña gesta siempre necesitaremos mucho más que canciones.

En la charla, en español, el periodista Rafael Cores le pregunta a García qué le atrajo de su personaje de Julián Cruz, un abogado de origen cubano, en la serie Rebel, basada en la vida de la activista medioambiental y personalidad mediática Erin Brockovich:

“Uno tiene que contemplar cualquier oferta que entre y que sea interesante. Pero aquí me atrajo el guión, la calidad de la escritura. Mi personaje estaba escrito para un latino, pero no específico, y a mí me entusiasmó poder personificar un abogado de ascendencia cubana. Exiliado aquí, como yo, desde muy joven, y poder traer mi propia historia y la de muchos de los exiliados de principios de los años 60, hijos de padres que vinieron con su familia de muy pequeños y se establecieron en los Estados Unidos. Fue una oportunidad de honrar a esa generación”, expresó este 8 de abril, justamente el día que la cadena ABC estrenó Rebel.

Este año García tendrá más de Cuba. Pues es uno de los protagonistas de la versión latina de la famosa comedia Father of the Bride (El padre de la novia, en español), realizada para Warner Bros por el mexicano Gaz Alazraki, donde también interpreta a un cubano.

“Una [familia] es cubanoamericana y la otra familia, que viene para casarse, es mexicana. Ahí hay un arroz con mango, como decimos nosotros [los cubanos]. Fue una casualidad esos dos proyectos seguidos. En The Father of the Bride además no es un solo personaje, sino una familia entera: mis padres, yo, y mis hijos, ya nacidos en Estados Unidos, la tercera generación que ya va a tener sus hijos y me pone en la edad de abuelo. Esos se identifican como cubanos, pero son tan americanos como cubanos”.

El periodista curiosamente le pregunta a García: “la película se está presentando como un remake [adaptación] “latinx” de The Father of the Bride. ¿Qué opinas de que la llamen así?”.

A lo que el actor contestó: “Eso es parte de las clasificaciones que están usando hoy en día. Yo soy cubano, y nunca lo he negado, por supuesto. Pero no me considero un actor cubano. No me entrené para especializarme en personajes cubanos. Yo soy actor y tengo influencias de muchas culturas, específicamente de la cultura cubana y la cubana americana, y también me identifico mucho con la cultura italiana. Esas calificaciones de ‘latinx’, o latino… el año que viene lo llaman otra cosa. Es para incluir a todo el mundo, pero la realidad es que todas las culturas son diferentes. Lo más importante es que hagan las películas. Lo pueden llamar lo que quieran, pero lo importante es que apoyen los proyectos de las culturas hispanas. Si llamándolo latinx ayuda, magnífico”.

Aunque García no se considera un actor cubano, pues llegó muy pequeño a Estados Unidos, donde creció y se formó, lo cierto es que jamás ha dejado de pensar en Cuba. No es casual que su primera película como director fuera The Lost City (2005), un proyecto que durante muchos años intentó producir, basado en un guion del gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, premio Cervantes 1997, autor de las célebres novelas Tres tristes tigres (1967) y La Habana para un infante difunto (1979).

En esta hermosa película, que fue a rodar a República Dominicana, García narra la historia de Fico Fellove (a quien él mismo encarna), dueño de un cabaret habanero, que sufre la llegada del régimen de Fidel Castro y la pérdida de una ciudad que ya no regresará. Una ciudad perdida (su título en español). Un país perdido. Una metáfora tan irrebatible como espantosa. Pues la historia cubana desde 1959 ha sido sobre todo una historia de continuas pérdidas.

Además, ha colaborado con varios músicos cubanos, entre ellos su entrañable amigo Israel “Cachao” López, el genial contrabajista (La Habana, 1918), una leyenda del mambo y el jazz afrocubano, ganador de varios premios Grammy, a quien García le produjo discos magistrales como Master sessions y Ahora sí, y el documental Como su ritmo no hay dos.

A la pregunta de si le gustaría volver a su isla, el actor respondió: “Por supuesto. Tengo mucho deseo”. Pero dejó claro, una vez más, que hasta que no haya un cambio real en Cuba, no va a regresar.

En la conversación recordó que luego de su salida como refugiado en los años 60, regresó en una ocasión a su país, pero a la única parte libre del archipiélago: la Base Naval de Guantánamo: “Yo he estado en Cuba solamente una vez. Fui a Guantánamo con el maestro Cachao y Gloria y Emilio Estefan para tocar un concierto a los refugiados balseros que estaban ahí. No salimos de Guantánamo, pero estábamos en la isla”. Fue en 1995.

García sabe que no pocos artistas, cubanos y no cubanos, visitan Cuba e incluso coquetean con la dictadura. Pero él mantiene su posición de exiliado: “Ésa es mi decisión personal. No juzgo a los que van, pero a mí no me interesa estar involucrado con ese régimen. Eso es un sacrificio, porque todos los exiliados que amamos a Cuba por supuesto queremos estar ahí. Ese régimen puede tomar posesión de Cuba, pero no puede tomar posesión de la Cuba dentro de mí. Hay esperanza”, apuntó.

Entre los últimos filmes que ha protagonizado se encuentran: Ghostbusters III, Memorias de un asesino internacional, Passengers (2016), Max Steel (2017), Mamma Mia! Here We Go Again (2018), Mula (2018) y Ana (2020). Este año estará en la gran pantalla con el drama Redemption Day y la comedia Barb and Star go to Vista del Mar.

En diciembre pasado se lanzó la reedición de la obra que lo dio a conocer como un gran actor a nivel mundial, El Padrino III. Se trató de una versión final del director con el título de Coda, The Death of Michael Corleone, que fue “el título original, cuando recibimos el guion”, recuerda el actor, quien este 12 de abril celebró su cumpleaños 65.

Ojalá pronto se cumpla el deseo de Willy Chirino, Andy García y millones de cubanos. Pero vale repetir lo que el notable actor bien sabe: el régimen cubano no va a cambiar. Hay que tumbarlo.

Publicado originalmente en La Gaceta de la Iberosfera

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