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MIAMI.- Colombia se ubica hoy entre los primeros países de Latinoamérica en materia de planes para hacerle frente a la pandemia de coronavirus. Su estrategia más reciente se denomina PRASS, una iniciativa que permite aumentar el número de pruebas, el rastreo de contagiados partiendo de un ‘positivo’ y el aislamiento de personas afectadas por el virus.

Con el fin de ahondar sobre este y otros temas relacionados con el COVID-19 en esa nación sudamericana, DIARIO LAS AMÉRICAS sostuvo una conversación por videollamada con Luis Guillermo Plata, gerente de Atención Integral para la Pandemia de Coronavirus, quien hizo énfasis en la colaboración de la comunidad para el éxito del nuevo programa gubernamental que buscar cortar a tiempo los focos de contagio.

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Según Plata, es importante que los colombianos lleven lo que se ha denominado un "diario de contactos", en el que escriban dónde han estado, en qué fecha y con quién para facilitar la labor de los equipos de rastreo del virus en el territorio colombiano.

-¿En qué consiste la nueva estrategia implementada en Colombia para rastrear focos de coronavirus entre la comunidad y cortar las cadenas de contagio?

Lo que estamos buscando es romper las cadenas de transmisión y a este plan le hemos llamado Estrategia PRASS (Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible). Esto quiere decir, hacer una gran cantidad de pruebas, con lo que hemos venido aumentando la capacidad de hacer y procesar pruebas para tener un testeo mucho más amplio de la gente en el país, y así identificar positivos rápidamente, pero una vez dado este paso lo más importante es proceder a aislar a esas personas y hacer lo que llamamos el rastreo.

Si Luis Guillermo dio positivo tenemos que contar rápidamente quiénes son sus contactos, quienes fueron las personas cercanas que estuvieron con él en los últimos días, saber si son sus familiares, saber dónde vive, dónde duerme, en qué redes estuvo, con qué amigos se vio y rápidamente entrar a aislar también a esos familiares o personas cercanas y en caso de que esas personas tengan un alto riesgo de contagio hacerles también la prueba de coronavirus.

Lo anterior nos permite de manera rápida identificar quién está contagio, aislarlo, hacer las pruebas necesarias y si hacemos esto sistemáticamente podemos identificar una cadena de transmisión y proceder a cortarla de inmediato, y eso es lo que frena la velocidad de crecimiento del virus.

-¿En qué ciudades colombianas ha comenzado este plan piloto y qué tan importante es la colaboración de la comunidad para el éxito de esta iniciativa?

Esto lo venimos haciendo intuitivamente porque cualquier persona positiva tienda a aislarle. Lo que pretendemos es hacerlo sistemáticamente y nos toca hacer un esfuerzo mucho más grande de rastreo de contactos. No es solo preguntar con quién estuvo la persona y que te den tres, cuatro o cinco nombres, sino que queremos hacerlo bien y para ello debemos llegar a 30 nombres, y ese es el truco.

Para hacer esto de una manera masiva hemos iniciado el plan en las ciudades de Cartagena, Palmira y Quibdó, ciudades que son muy diferentes entre sí para poder ensayar las diferentes maneras de llevar a cabo esta iniciativa buscando una mayor eficiencia y, por supuesto, para el éxito de esta estrategia es fundamental la comunidad porque si yo me siento mal, yo tengo que aislarme de inmediato, tengo que llamar y avisar que me estoy sintiendo mal y requiero de una prueba. Una vez me hacen el test también tengo que facilitar mis contactos. Tengo que decir con quién estuve, cuándo, dónde, con quién desayuné, con quién almorcé, con quién me reuní. Entonces también tenemos unas preguntas básicas, muy sencillas, que hacen parte de un diario de contactos, que puede ser una libreta, un papel o el mismo celular para que la gente vaya guardando sus contactos y registre con quién se ve y si llega a ser positivo podemos rápidamente rastrear los contactos, aislarlos y hacer las pruebas correspondientes.

-¿Cómo están los niveles de contagio en Colombia? ¿Se está aplanando la curva de impacto del coronavirus en su país?

Estamos entrando en una fase de más velocidad en el crecimiento de la enfermedad. Hoy (viernes 12 de junio) estamos más o menos en un promedio de 1.500 nuevos casos al día, es decir que hemos venido aumentando y en total estamos en el orden de los 45.000 infectados a nivel nacional.

Estas son cifras que van creciendo. Ahora estamos lejos de lo que ha sucedido en otros países de América Latina y lo importante es que en la medida que hemos venido retrasando el crecimiento de la enfermedad hemos aumentado nuestra capacidad de atención, con mayor disponibilidad de Unidades de Cuidados Intensivos y ventiladores de los cuales hemos adquirido cerca de 6.000 que están llegando a Colombia para permitirnos afrontar la pandemia.

Hemos aprovechado el tiempo para fortalecernos, pero aquí más que aguantar y sobreponernos a un pico que viene es ver cómo rompemos la cadena de transmisión y logramos contener los niveles de contagio de esta enfermedad.

-¿Qué planes se están poniendo en marcha en las fronteras que comparte Colombia con otros países en donde el COVID-19 está teniendo un mayor impacto?

Las fronteras son áreas muy complejas, y una de las más complicadas hasta el momento es la frontera con Brasil. Colombia tuvo una fortísima crisis en Leticia [capital del departamento de Amazonas, en el sur de Colombia] porque esta ciudad solo está separada por una calle de la población brasileña de Tabatinga. Entonces con la pandemia creciendo en Brasil, y la dificultad de manejar esto en Manaos, con gente que se va a Tabatinga y termina en Leticia, esto nos ha causado un estrago muy fuerte. Entonces nos ha tocado trabajar a nivel diplomático, mirar cómo se cierra esa frontera o cómo se maneja, y eso ha sido muy complejo. Leticia tal vez ha sido el primer foco fuerte que tuvimos en Colombia.

La frontera con Ecuador también es compleja. Ese país ha tenido una pandemia muy fuerte. Si uno mira las cifras de Ecuador, comparado con su tamaño poblacional, realmente vemos que [la pandemia] les ha dado muy duro, y ahí tenemos también una dificultad importante.

Por último, también debemos mencionar a Venezuela que, aunque las cifras oficiales muestran algo distinto, pues siempre está la preocupación muy grande de esa migración venezolana que eventualmente llegaría a Colombia cuando la capacidad de atención a sus propios ciudadanos esté totalmente copada.

-¿Cómo ha manejado Colombia el aspecto de las noticias falsas o fake news y también las estafas y mensajes maliciosos a través de correos electrónicos, que es una práctica que se observa en muchos países?

Ese es un tema muy complejo porque hoy los medios están totalmente democratizados y es algo que es muy difícil de controlar. Nos toca reportar y alertar cuando algo sea una noticia falsa y dejarlo claro entre la comunidad.

Pero hay algo que nos causa mayor preocupación y son los 'real news' que son casi igual de confusos. Un día escuchamos que la hidroxicloroquina es la medicina más adecuada y la semana siguiente se dice que es el remdesivir. Luego dicen que la vacuna ya viene, después que todavía no. Lo único cierto en esta pandemia es que en el mundo no hay consenso en nada, ni en medicina, en medición, en vacunas, en pruebas.

Más allá del fake news es gigantesco el grado de desinformación que hay en todo el mundo con respecto a esta pandemia.

-¿Cómo podría calificar el comportamiento del colombiano frente a esta pandemia?

Yo estoy orgulloso de los colombianos. Somos una gente afectuosa. Aquí nos gustan los besos, los abrazos, y llegar a decirles a los colombianos que ya no hay besos ni abrazos, que ya no hay contacto estrecho, eso es difícil.

Aquí la gente es festiva, alegre, gente que le gusta la parranda, salir, socializar y decirle al colombiano que no puede hacer esto, que no puede ir a un restaurante o tomarse una cerveza con unos amigos o ir a bailar, eso es cambiar los comportamientos y es difícil. Pero yo diría que la mayoría de los colombianos lo han hecho y sé que ha sido con un esfuerzo grande por nuestra naturaleza porque nuestra cultura es alegre y una cultura del afecto, nada comparable con culturas nórdicas, germanas u orientales donde la gente en su forma de ser es más reservada y distante.

Entonces, para nosotros el esfuerzo es doble, pero gran parte de los colombianos lo han hecho bien. Claro que hay excepciones; hay gente que cree que está haciéndole trampa al Gobierno yendo, por ejemplo, a una rumba (fiesta) clandestina. Ese no es el punto porque la persona se hace trampa a sí misma pues las reglas son para protegerse uno mismo.

Hay cosas que debemos mejorar, por supuesto, pero creo que lo estamos haciendo bien hasta el momento.

dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

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