CARACAS.- Dos horas y media aproximadamente duró la operación de las fuerzas élite de EEUU en suelo de Venezuela que permitió la extracción de Nicolás Maduro junto a su esposa Cilia Flores y el traslado ante la justicia estadounidense. Sin bajas ni intervención de altos mandos militares venezolanos. Y tampoco de China, Rusia e Irán.
Fue una incursión sorpresiva, rápida, concentrada e impecablemente preparada, según describe el comandante Luis Quiñonez, exoficial de EEUU y exasesor militar del presidente Donald Trump, al comentar a medios el ataque que los venezolanos sintieron este sábado desde alrededor la 1:30 de la madrugada, en medio de las tensiones por el despliegue militar estadounidense contra el narcotráfico en el Caribe.
Explosiones en varias zonas estratégicas del área metropolitana estremecieron casas y edificios. Los objetivos fueron la principal sede militar Fuerte Tiuna, la base aérea La Carlota, estructuras en los Altos mirandinos y La Guaira. En el sureste, el paso de un avión que pareció romper la barrera del sonido cruzó varios puntos de Caracas y habría bombardeado antenas de telecomunicaciones ubicadas en las montañas del Hatillo.
La operación estrictamente militar fue replicada por redes, las cuales replicaron horas más tarde y difundieron imágenes de supuestas celebraciones en zonas populares de la capital, a pesar del estado de excepción, una suerte de “toque de queda” declarado horas después por el régimen, mientras se mantiene en silencio.
“Este es el primer gran paso. Y como el gobierno que se robaron ya no es válido, en unas 48 horas María Corina Machado y Edmundo González podrán estar en Venezuela para tomar posesión del poder, y contar con la defensa de los militares que respeten la ley, si todo continúa como va”, afirmó el oficial retirado Luis Quiñonez, exasesor del presidente Donald Trump en asuntos militares, a DIARIO LAS AMÉRICAS.
¿Cómo fue la operación militar en Venezuela?
Quiñonez, según dice, recibió la alerta de vuelos bajos y luego la foto de 16 helicópteros CH-47 Chinook (aparatos bimotor de transporte de carga pesada) que cruzaban a toda velocidad y que iban en formación de ataque, con unos aviones M35 que los salvaguardaban por arriba y que no detectaron los radares. Cuando vi eso me dije: ‘En esos helicópteros van fuerzas especiales a buscar a esos criminales”, relató Quiñonez.
Estas unidades militares son la Delta Force, componente de élite compuesto por casi 2,000 efectivos con experiencia sobresaliente, con entre 300 y 400 operadores de combate, la cual incluye cuatro escuadrones de asalto directo, uno dedicado a tareas clandestinas, según la información.
“Bombardearon casi por dos horas y 20 minutos, luego pararon para movilizar tropas necesarias que se movían rápido, y luego reanudaron los ataques”, completó.
Previamente, los aviones bloquearon en forma masiva el sistema GPS, según mapas de radar satelital, en un procedimiento similar al ejecutado durante la ofensiva en Irak, en 2003.
En busca de jefes del Cartel de los Soles
“Se impidieron llamadas telefónicas, lanzaron misiles en los puntos que estaban más cerca de los antiaéreos y los helicópteros iban en camino en su función de localizar a las personas, pero ya tenían idea de dónde estaban los tres”, dijo el experto militar al referirse a Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.
Estos dos últimos no han sido capturados, pero "las casas de Maduro y Padrino quedaron destrozadas", aseguró.
Afirmó que no hubo respuesta de los militares del régimen porque “no tienen la capacidad para hacerlo”. “Se confiaron en los chinos, pero ellos no se van a meter en esta guerra, porque están centrados en Taiwán”, señaló.
Pero la operación sí contó con el respaldo de buena parte de la Fuerza Armada venezolana, según aseguró.
“Sabíamos que solo 5% iban a tratar de ayudarlos, pero el resto no y van a tratar de controlar”, precisó y advirtió que hay que esperar a la “cuál será ahora la interacción de los que dijeron que no iban a defenderlos”.
Extracción de Maduro
La extracción de Maduro estaba prevista hace cuatro días, pero se decidió hacerlo hoy, según el presidente Trump.
Quiñonez, quien advirtió del avance del plan hace dos meses, aseguró que tenían todo preparado para el 1 de diciembre, pero el gobierno de Trump debía hacerlo sin más pérdida de tiempo debido a “tres cosas que iban en contracorriente y estos payasos no querían salir”.
Mencionó la resolución continua que le permite el presupuesto; termina a finales de este mes de enero. Además, el Congreso está exigiendo que le lleven de regreso la declaración de guerra, tal como la Constitución lo requiere, debido a que la existente es una temporal que se le dio a George W. Bush tras los ataques del 11 de septiembre, según explicó.
Estaría previsto que la próxima semana le anularían ese poder.
El otro elemento de presión son las demandas ante la Corte Suprema que “retan la capacidad de Trump de mantener conflictos y actividades de guerra sin consultar al Congreso”.
“Qué pena, en todo caso, que tardamos tanto. Los barcos están allí desde hace seis meses. Pero no hay mal que dure para siempre y eso lo estamos viendo ahora”, dijo.
Pidió a los venezolanos tener paciencia y no dejarse llevar “por mentiras y mentiras falsas que ellos mismos emitieron”, mientras espera que la FAN apoye aún más.
“Si hay necesidad de empujar más y la FAN se queda tranquila, fantástico, porque pelearemos con un montón de desesperados y eso nos va a ayudar al orden”. Y descartó que haya riesgos con la población civil: “Más de 80% votaron en contra de Maduro y la gente no saldrá a defenderlos”.
FUENTE: Entrevista al comandante Luis Quiñonez, exasesor del presidente Trump; Tubarco.com; infobae