sábado 21  de  febrero 2026
Cuba

Cómo se viven en Cuba las elecciones de EEUU

En Cuba muchos han comprado el estereotipo que la prensa oficial fabrica del mandatario estadounidense
Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA.- Mientras Yulia, 31 años, empleada de un hotel en Miami Beach votaba en un colegio de Hialeah, su madre Miriam, que elabora cake para bodas y cumpleaños en Cuba hacía una cola de tres horas en una sucursal de Western Union en La Habana para cobrar doscientos dólares enviado por su hija desde EEUU.

Después de votar, Yulia compartió con sus allegados un grupo de fotos por Instagram y WhatsApp vestida con una camiseta de las barras y las estrellas y un sombrero de copa con el lema de campaña del presidente Trump: Hagamos América grande otra vez.

Yulia votaba por primera vez. En las redes sociales contaba su experiencia. “Imagínate, acá la boleta de votación es inmensa. Hay una lista grandísima de candidatos. Además de elegir al Presidente, se vota para elegir a congresistas y senadores. Y para aprobar, en el caso de la Florida, una ley para subir el salario mínino”, comenta y añade:

“Yo voté por Trump, pues en los meses que estuve sin trabajo el presidente aprobó un pago de mil doscientos dólares y posteriormente de 750 a los trabajadores que quedamos desempleados. Con la pandemia el turismo en Miami se afectó grandemente. Sin embargo, gracias a Trump, una parte importante de los que trabajamos no nos vimos afectados. Los demócratas son solos promesas que luego al final incumplen”, expresa.

El estereotipo

Su madre, sin embargo, desea que Joe Biden salga vencedor. “Yo no sé mucho de política, pero Trump odia a los inmigrantes y a los latinoamericanos. Además sus medidas han afectado a la gente en Cuba. No al gobierno”, opina Miriam, basada en la información que publica y repite la gran prensa oficialista en la isla sobre el mandatario estadounidense.

Yulia dice entender la posición de su madre y de muchos cubanos. “El gobierno te hace ver todos los días que los problemas que padecen son culpa del ‘bloqueo’ y Trump. Entonces las personas creen que un presidente demócrata permitiría los cruceros, autorizaría los viajes a los estadounidenses y no pondría tope al envío de dinero a Cuba. Piensan de manera egoísta. No les importa que el régimen los tenga con el pie apretándoles el cuello. Obama se dio la lengua con Raúl Castro y los cubanos siguieron igual de jodidos que como están ahora”, alega Yulia.

Seguidores de Trump

Los cubanos residentes en la Florida tienen opiniones divididas a la hora de elegir a un nuevo Presidente. Como en las elecciones de 2016, el gran derrotado en estos comicios son las encuestadoras y la gran prensa estadounidense.

Se optó por el camino más fácil. Ridiculizar a Trump por sus rasgos de egolatría y arrogancia, pero es evidente que debe tener cualidades para sostener su considerable base electoral.

La campaña de los medios, y sus repetidos clichés, tergiversó la realidad. No es posible que la mayoría de los votantes de Trump sean estadounidenses blancos, sin estudios universitarios, poco listos y residentes en la América profunda.

Eso no es serio. Es evidente que incluso entre los hispanos y afroestadounidenses Trump tiene muchos seguidores. Andrés, un cubano que lleva veinte años viviendo en Estados Unidos, considera que la prensa sale mal parada de nuevo en estas elecciones.

“Gane Trump o Biden. Pero han pintado a Trump como una caricatura. Yo en lo personal voté por Trump, porque soy dueño de un pequeño negocio y creo que sus políticas económicas me favorecen”, alega.

No es un político, pero

Raydel Fernández, vice director de un banco, piensa que a pesar de que Trump es políticamente incorrecto y lo quieran pintar como un payaso, “es un tipo que supo plantarle cara a los chinos, exigirle a los países europeos de la OTAN el pago del dos por ciento del PIB en gastos de defensa, generar crecimiento económico sostenido hasta la llegada de la pandemia y uno de los pocos presidentes norteamericano que no ha comenzado una guerra durante su mandato”, acota.

Trump despierta pasión y odio en igual proporción. Es difícil enmárcalo en una determinada ideología. Altos funcionarios del régimen comunista cubano esperan descorchar botellas de champan si Biden gana las elecciones.

Sin embargo en Vietnam, regido por el partido comunista pero con economía de mercado, un ochenta por ciento de la población apoya a Trump, por su estrategia con China, acérrimo adversario de Hanói.

Entre los cubanos de la Isla la victoria de Biden parecía cantada. Alberto, ex funcionario del MINREX, estaba convencido de que las elecciones de 2020 serían un paseo militar para el candidato demócrata.

“Trump es el peor presidente que ha tenido Estados Unidos. Y con su mal desempeño en el tema de la pandemia creía que era cuestión de tiempo para que abandonara la Casa Blanca el próximo veinte de enero”, opina.

Dónde más se siguió las elecciones de Estados Unidos fue en el sector intelectual, el opositor y los medios estatales. Entre los cubanos que hacen colas todos los días, las elecciones no fueron una prioridad.

Nada cambiaría

“Me da igual quien gane en Estados Unidos. Mi problema lo tengo en Cuba. Pelear todos los días a ver qué se come y conseguir dinero para sobrevivir en esta locura”, comenta Ignacio, quien vende jabas de nylon en un portal de la Calzada de Diez de Octubre, al sur de La Habana.

Ana, ingeniera, expresa que le llama la atención que en un país donde la gente vota como zombi para elegir un candidato del poder popular que nada resuelve, se preocupen por el ganador de las elecciones en USA.

“Donde debemos exigir plebiscito para elegir directamente al presidente es en Cuba. Ni Trump ni Biden van a sacarnos del bache en que estamos. Me molesta que la prensa oficial sea experta en el tema de las elecciones en Estados Unidos y no diga una palabra del descontento que hay en las calles”, señala.

En la noche del martes 3 de noviembre, varios vecinos seguimos las elecciones por el canal Rusia Today, funciona las veinticuatro horas en Cuba, y recabando información en el New York Time, Diario de las Américas, Univisión y el País de España.

Simultáneamente por WhatsApp un grupo de periodistas independientes compartíamos información. Al filo de las diez de la noche parecía que Biden saldría elegido.

Tres horas después cambió el panorama. El mapa virtual se iba coloreando de rojo. Y a una velocidad alucinante Trump recortaba los votos electorales con respecto a Biden.

Incertidumbre

La edición especial de DLA tuvo que cerrar sin dar un ganador. Los seguidores de Biden buscaban explicaciones. Por experiencia en estas contiendas, una periodista del sur de la Florida explicaba que no siempre el resultado de las encuestas se puede tomar como referencia.

“Muchas de esas encuestas son pagadas por grupos con determinados intereses partidistas”, dijo. A las tres de la madrugada todos nos fuimos a la cama sin saber quién era el vencedor.

Ambos candidatos se proclamaron ganadores. Contradictoriamente Trump, tras anunciar su victoria a su vez expresó que iniciaría una demanda legal por supuesto fraude.

En este momento, la madurez de la democracia estadounidense está a prueba. El Presidente ha hecho alusiones de un posible fraude al sistema electoral. La gran preocupación es que va a pasar de ahora en adelante.

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