La combinación de colapso económico, apagones, desabastecimiento y un endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana ha disparado en las últimas semanas la conversación sobre un eventual punto de quiebre político en Cuba.
Los republicanos Giménez, Salazar y Mario Díaz-Balart vincularon el momento actual con una oportunidad histórica para revertir más de seis décadas de régimen comunista
La combinación de colapso económico, apagones, desabastecimiento y un endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana ha disparado en las últimas semanas la conversación sobre un eventual punto de quiebre político en Cuba.
En una entrevista con Fox News, los congresistas republicanos cubanoamericanos Carlos Giménez, María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart afirmaron que Cuba estaría más cerca que nunca de un cambio político, al atravesar uno de sus momentos más vulnerables en décadas.
Los republicanos aseguraron, además, que La Habana intenta movilizar apoyos internacionales para denunciar lo que considera una "amenaza directa de agresión" militar estadounidense, reseña el portal web Diario de Cuba.
"Nunca hemos estado tan cerca de ver un cambio y que este régimen sea expulsado", declaró Giménez, quien aseguró que existe "mucha esperanza" dentro de la Isla debido a la crisis estructural y a la postura de Donald Trump en torno al régimen desde la Casa Blanca.
El legislador republicano sostuvo que la actual Administración cuenta con "el presidente correcto" y "el secretario de Estado correcto", en referencia a Marco Rubio, y envió un mensaje directo a los cubanos: "Va a pasar".
Salazar vinculó el momento actual con una oportunidad histórica para revertir más de seis décadas de régimen comunista. "A solo 90 millas de Miami, un grupo de ladrones arrebató hace 65 años esa posibilidad a los cubanos, pero ahora Trump está devolviendo esa posibilidad", afirmó.
Díaz-Balart, por su parte, volvió a referirse al régimen de Cuba como una amenaza de seguridad nacional para EEUU. Mencionó la presencia de fugitivos estadounidenses en la Isla, la capacidad militar del régimen, la alianza con potencias como Rusia y China, y recordó el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, hecho por el cual recientemente fueron reactivadas acciones judiciales en tribunales estadounidenses contra Raúl Castro y otros implicados.
El tono subió todavía más durante una comparecencia del senador Rick Scott y el congresista Carlos Giménez en Miami, reportada por Martí Noticias. Ambos políticos insistieron en que Washington no debería descartar "ninguna opción" frente al régimen cubano, incluida la militar, aunque afirmaron que el objetivo sería garantizar la libertad de Cuba y proteger los intereses de EEUU.
Scott reclamó que Raúl Castro responda ante la Justicia estadounidense por la muerte de ciudadanos americanos y relacionó directamente la situación cubana con las recientes acciones de Washington respecto a Venezuela.
Giménez defendió la estrategia de "máxima presión" impulsada por Trump y afirmó que el régimen atraviesa una etapa especialmente delicada debido a la combinación de aislamiento internacional, deterioro económico y presión diplomática.
Ambos legisladores también insistieron en la necesidad de elecciones "libres y supervisadas internacionalmente" en Venezuela, en línea con la postura defendida por Marco Rubio.
El debate sobre un posible cambio político en Cuba también se refleja en el análisis académico y opositor. En declaraciones a Bloomberg Línea, Yaxys Cires, director de Estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, consideró difícil que Cuba llegue a 2027 "con una estructura política y económica similar a la actual".
Según Cires, Washington avanza hacia una fase de "presión máxima" contra el régimen y sus principales figuras. No obstante, advirtió que el desenlace dependerá de si la dirigencia cubana acepta algún tipo de negociación o salida pactada.
El historiador y analista Juan Antonio Blanco coincidió en que el "estatus" político de la Isla podría cambiar significativamente en 2026, aunque consideró menos probable un escenario similar al de Venezuela. Aun así, afirmó que las condiciones internas son cada vez más explosivas debido al deterioro económico y social.
Blanco llegó a sugerir que, en caso de una intervención estadounidense, sectores de la población e incluso partes de las Fuerzas Armadas podrían alinearse con un eventual derrocamiento del sistema.
En paralelo al aumento de la presión estadounidense, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, sostuvo un encuentro con el secretario general de la ONU, António Guterres, en el que trasladó la preocupación del régimen ante una posible escalada con Washington.
Rodríguez afirmó haber solicitado la "contribución" de Naciones Unidas para "detener una agresión militar de EEUU contra Cuba" y advirtió que una acción de ese tipo provocaría "un baño de sangre".
El ministro también rechazó la acusación judicial presentada en EEUU contra Raúl Castro, calificándola de "infame, fraudulenta e ilegal", y responsabilizó al embargo y al bloqueo energético parcial impuesto por Washington de la grave crisis humanitaria que vive la Isla.
Pese al endurecimiento del discurso, Rodríguez aseguró que La Habana mantiene disposición a continuar conversaciones bilaterales con EEUU, aunque "sin injerencia" en el sistema político cubano ni en cuestiones electorales.
El trasfondo de este nuevo pulso político es la profundización de la crisis económica cubana. Los apagones prolongados, la escasez de combustible y alimentos, la inflación y el creciente deterioro de los servicios básicos han agravado el malestar social dentro de la Isla.
El analista geopolítico George Friedman sostuvo este martes en su cuenta en X que la crisis actual es consecuencia, en gran medida, de décadas de decisiones internas del propio régimen, aunque reconoció que las sanciones estadounidenses y la reducción del suministro petrolero desde Venezuela también han contribuido al deterioro de los últimos meses.
Friedman recordó además la estrecha relación entre La Habana y Caracas, especialmente en materia de inteligencia y seguridad, y señaló que Cuba enfrenta nuevamente "un viejo problema estadounidense": definir qué hacer con la Isla ante el evidente agotamiento del modelo político y económico.
Para el experto, "el desastre en que se ha convertido Cuba requeriría más de 100 millones de dólares para arreglarlo".
Mientras aumenta la presión internacional, más de 50 organizaciones opositoras y del exilio han comenzado a promover una hoja de ruta para una eventual transición democrática.
El llamado Acuerdo de Liberación, impulsado por la Asamblea de la Resistencia Cubana y la plataforma Pasos de Cambio, plantea el desmantelamiento del Partido Comunista y de los órganos represivos del Estado, además de un proceso dividido en cuatro etapas: liberación, estabilización, reconstrucción y democratización.
Según Yaxys Cires, representantes de estas iniciativas ya han presentado propuestas tanto en Bruselas como ante autoridades estadounidenses.
Sin embargo, el propio opositor reconoció que la disidencia interna no está pidiendo una intervención militar extranjera, sino que considera que la actual situación extrema ha sido provocada por la propia incapacidad y cerrazón del régimen cubano.
FUENTE: Con información de Fox News / Diario de Cuba
