MIAMI - La vida, dicen, es como el ajedrez, cada decisión que tomas es una jugada que define tu futuro. Hasta el final, existe la posibilidad de la victoria, siempre que se juegue inteligentemente.

Así las piezas, en el tablero político de la isla, se han ido acomodando y logrado cuajar, por fin, una ofensiva de calibre, sin precedentes en la historia, donde el pueblo, cansado de inclinar el rey en señal de derrota o adaptarse el conformismo de unas tablas simuladas, poco a poco ha ejecutado movimientos capaces de desgastar y revelar el verdadero rostro del régimen cubano. Si bien la apertura de la partida tomó por sorpresa a la dictadura el pasado 11 de julio, los órganos asidos al castrismo se enrocaron y lograron, aparentemente, sofocar la rebelión a base de violencia, manipulación, encarcelamientos y apoyado en los incontables recursos que posee destinados a la represión, pero ahora la convocatoria, realizada por el grupo Archipiélago, una iniciativa ciudadana con más de 21.000 miembros, de apoyarse en los pocos recursos legales disponibles para marchar el próximo 20 de noviembre ha dado jaque a las huestes del sucesor designado Miguel Díaz-Canel.

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Archipiélago hizo pública una carta entregada en las oficinas de la capital y en el Consejo de la Administración de La Habana Vieja en la que informa de la celebración de una manifestación pacífica a favor de los derechos humanos. En conversación con DIARIO LAS AMERICAS, el opositor Manuel Cuesta Morúa, uno de los firmantes de la misiva, confirma que “la convocatoria ha sido acogida con mucho entusiasmo y mucho respeto al pueblo” y resalta que “básicamente ha sido acogida por jóvenes que son realmente la fuerza básica capaz de movilizar, por sus energías, un cambio justo desde las calles para normalizar el proceso de respeto a los derechos humanos. Es un buen punto de inicio, ahora nos enfocamos en buscar el apoyo de los cubanos donde quiera que estén. Como dijo el dramaturgo Yunior García Aguilera, el principal organizador de la marcha, en alusión a un pensamiento del apóstol José Martí, “la patria es de todos’ y las calles también; esperamos que mucha gente se conecte desde la pluralidad”.

La pregunta es: ¿Permitirá el régimen esta concentración ciudadana en acuerdo con los derechos recogidos en la Constitución de la república o fiel a su historial represivo descargará toda la saña y los recursos para amedrentar a los participantes?

“Adaptados al control, el mandato y la represión yo soy algo escéptico de que ellos den un permiso con los objetivos planteados. (El cese de la violencia, política y civil, generada fundamentalmente desde el estado, la liberación de todos los presos políticos y la solución de las diferencias a través de las vías democráticas) No creo que el gobierno cubano vaya a autorizar que el pueblo salga a reclamar esos derechos, sobre todo para un gobierno que todo sabemos está en minoría. Las mayorías fueron interrumpidas por la violencia desde el 11 de julio hasta la fecha, la mayoría esta del lado del cambio y no del lado del gobierno. Nosotros somo gente de ley y creemos que, desde la ley, se debe ir al estado de derecho y justo por eso apoyamos esta solicitud. Ahora, nuestra determinación es, de todos modos, hacer la marcha ese día (aunque no otorguen los permisos).

García Aguilera, destacó en una trasmisión online: Tomando como precedente la represión a toda forma pública de disenso en Cuba por parte de las autoridades, el también actor observó que “es lógico esperar una respuesta negativa” de quienes ostentan el poder. No obstante, agregó, “manifestarse es un derecho, y si ellos nos niegan esa posibilidad los que estarían cometiendo un delito serían ellos”.

"Manifestarse pacíficamente es un derecho humano reconocido en la propia Constitución de La República. Violar o impedir el ejercicio pleno de este derecho constituye un delito. Esperamos que las autoridades actúen con estricto apego al derecho y se respete la dignidad de cada cubano o cubana involucrados en la organización de esta iniciativa ciudadana", escribió.

"Archipiélago defiende la búsqueda de consensos en la construcción de un país para todos, sin que una parte se sienta dueña de toda la verdad; la proposición de acciones concretas que eviten los caminos violentos; así como el respeto, el civismo y la defensa firme de nuestros derechos", defendió García Aguilera en la presentación del proyecto.

"La soberanía no puede interpretarse como el control absoluto de una élite o cúpula sobre el resto de la sociedad. La soberanía reside en el pueblo, de forma intransferible, en toda su amplísima diversidad. Y desde Archipiélago, defendemos esa soberanía, ante cualquier intento de injerencia extranjera y ante cualquier pretensión de un segmento de pueblo por subyugar al resto", dijo.

"Seguiremos impulsando cambios por vías legítimas y pacíficas. Seguiremos promoviendo el debate amplio, libre y respetuoso. Seguiremos exigiendo la liberación de todos los detenidos y condenados de manera injusta, seguiremos defendiendo el derecho a manifestarnos pacíficamente. Seguiremos defendiendo el derecho de llegar a las urnas para cumplir allí la voluntad soberana de nuestros ciudadanos", añadió.

Entretanto, la curadora del arte Anamely Ramos, miembro del Movimiento San Isidro, dijo en una publicación en su perfil en Facebook que "luego de amplios y profundos debates con varios miembros de la sociedad civil se decidió realizar la marcha el primer sábado luego de que el país se abra al turismo internacional".

Basada, en la constitucionalidad, la marcha del 20 de noviembre es un movimiento audaz. Como, en el ajedrez, en ocasiones se requiere de un sacrificio para alcanzar la victoria. Habrá que esperar cual es la jugada del régimen. Cuya credibilidad se ha desmoronado en la arena internacional y ha dejado expuesto sus debilidades y estrategias intimidatorias. Ya el 11 de julio, Díaz Canel hizo un llamado a los peones para destapar una especie de guerra civil ¿Repetirá o cederá terreno? No es una partida a puertas cerradas, el mundo está pendiente”

El 16 de septiembre el Parlamento Europeo votó una resolución de condena al castrismo por el aumento de la represión, tras el estallido popular y acordó sanciones a los comisores de violaciones de derechos humanos en la isla. Y durante la recién concluida VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Díaz Canel recibió duras críticas de jefes de estados como Guillermo Lasso, de Ecuador, y Luis Lacalle Pou, de Uruguay.

Los próximos movimientos definirán el futuro de la nación cubana, y resta ver si la presión logra, al final, luego de más de seis décadas, el jaque mate.

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