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SAN JOSÉ.- La preocupación que comienza a hacer carrera entre el pueblo de Costa Rica frente a una eventual injerencia castrista en este país centroamericano a través de su sistema educativo, que es uno de los mejor calificados de la región, fue el tema central de un foro realizado la noche del jueves en la sede de la Asamblea Legislativa, en San José.

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El evento promovido por el diputado republicano Dragos Dolanescu y la Comisión Justicia Cuba, que fiscaliza los delitos de lesa humanidad atribuidos al castrismo, analizó los alcances de un “memorando de entendimiento” para “cooperación educativa” suscrito a finales de abril pasado entre el Gobierno costarricense y el régimen cubano.

En el contexto de sus intervenciones, el congresista Dolanescu afirmó que es necesario “estar muy vivos [no dejarse engañar] con este acuerdo” y más adelante señaló que “los costarricenses debemos mirarnos en el espejo de nuestros vecinos de Nicaragua, en donde el castrismo tiene el poder”.

Sobre este aspecto, el legislador de derecha llamó la atención del público en torno al “avance” del “modelo castrista” que –insistió– “busca penetrar nuestro país por el lado de la educación con maestros que vendrían a dictar clases en nuestras escuelas”.

El “memorando de entendimiento” fue firmado por el ministro de Educación de Costa Rica, Édgar Mora, y el embajador de Cuba en San José, Danilo Sánchez, en un acto en el que estuvieron presentes el canciller cubano Bruno Rodríguez y su similar costarricense Manuel Ventura.

Días más tarde, el Gobierno del presidente Carlos Alvarado emitió un documento que dice que “no se pretende ni se ha programado traer docentes de ese país para ejercer en las aulas costarricenses” y que el convenio “no busca causar ni ha generado ningún cambio en los contenidos curriculares de nuestros programas de estudio”.

Uno de los conferencistas, el activista cubano Orlando Gutiérrez-Boronat, quien se cuenta entre los artífices de la Comisión Justicia Cuba, aseguró que la forma de actuar de la dictadura castrista demuestra que el primer paso al pretender extenderse a otro territorio es “observando las equivocaciones” de sus dirigentes.

El opositor cubano remarcó el interés que tiene el régimen de la isla por implantar su ideología tras la utilización de maestros, “como han hecho con los médicos esclavos”, que calificó como “comisarios de la dictadura”, cuya tarea consiste en “sembrar” en las nuevas generaciones el “germen de un sistema totalitario y opresor”.

Al coloquio también fueron invitados Martín Paz, exconcejal venezolano de la ciudad de San Cristóbal y Manuel Zalba, abogado español, miembros de la Comisión Justicia Cuba. Asimismo, los más de cien asistentes al salón principal de la Asamblea Legislativa tuvieron la oportunidad de escuchar los relatos de los activistas cubanos Luis Zúniga, Pedro Corzo y Berta Antúnez.

Temor entre los “ticos”

Margarita Ulacia, una cubana septuagenaria que llegó a Costa Rica en 1961, poco después de que se implantó la dictadura en su país, se declaró “muy preocupada por la situación que se avecina en Costa Rica”, por cuenta de “la alianza que se ha hecho”.

De acuerdo con sus palabras, la intención “oculta” del convenio suscrito entre Costa Rica y Cuba es “ir adoctrinando a la juventud” de este país y, además, criticó un proyecto que cursa en estos momentos en el seno de la Asamblea que establecería lo que denominó una “ley mordaza”.

Otra de las voces escuchadas en el recinto del órgano legislativo costarricense fue la del abogado y periodista Gregory Karney Lawson, quien resaltó el hecho de que el foro abordara el tema del comunismo, pero también cómo desde Cuba –según dijo– “se ha logrado implantar esa ideología en Venezuela y Nicaragua”.

El letrado señaló que hace tres semanas estuvo en la isla cubana “realizando un posgrado” y pudo observar el grado de miseria que existe en esa nación, en donde “no hay leche, jalea o mantequilla” y “hay una escasez muy grande”.

El estudiante Arley Machado García enfocó su intervención sobre el impacto que ha tenido la dictadura cubana en países vecinos como Nicaragua. “Claro que hay miedo de ver cómo van a despedazar tu patria, este pedacito de tierra que te vio nacer, y que vengan extranjeros usureros a cambiarnos las cosas”, aseveró.

De igual forma, el abogado Abel Jiménez dijo que la actividad realizada en San José “es de suma importancia” porque “nos alertó sobre ciertos aspectos que pueden ser peligrosos”, al tiempo que abre el espacio, acorde con el jurista, para “multiplicar un mensaje de rechazo” a la posibilidad de que el castrismo logre penetrar la sociedad costarricense.

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