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MIAMI.- Se cumplen 60 años de aquel 1° de enero, cuando amparado en la promesa de crear un Gobierno que traería bienestar a la nación cubana, Fidel Castro encontró el momento propicio para instalar un régimen de corte totalitario. Por tanto, DIARIO LAS AMÉRICAS se dio a la tarea de consultar voces que representan diferentes puntos de vista dentro del exilio cubano.

Sin lugar a duda, Carlos Alberto Montaner es uno de los escritores de mayor relevancia en América Latina y, además, uno de los más certeros críticos de la dictadura castrista que ha gobernado con mano dura esa isla del Caribe, de la que el comunicador se vio obligado a salir cuando era apenas un adolescente, en 1961.

No menos importante por su trayectoria y reconocidos logros en diferentes ámbitos de gobierno es el exsubsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y exembajador de Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich, cuyo discurso difiere de todo aquello que “huela a dictadura” en América Latina.

La connotada empresaria y articulista Remedios Díaz-Oliver, autora de la columna “La Esquinita de Reme”, que publica cada semana DIARIO LAS AMÉRICAS, también llegó muy joven a Estados Unidos “defraudada por las mentiras de Castro”. Su pasión por ayudar a los más necesitados es otro de los méritos de esta cubanoamericana que sueña con una “Cuba libre”.

Mari Aixalá, tataranieta de Emilio Bacardí, primogénito de Facundo Bacardí, fundador del emporio que fabrica el ron que lleva su apellido, creció entre España y la Florida, en medio de historias que versaban sobre los hechos vividos por sus ancestros durante los inicios de la llamada “revolución cubana”. La destacada productora de cine es miembro de la junta directiva de la Fundación Bacardí, que apoya al proyecto Cuba Decide.

“Castro ya era comunista”

Desde la óptica del escritor Carlos Alberto Montaner, Fidel Castro, su hermano Raúl y Ernesto “el Che” Guevara eran “comunistas desde antes de asumir el poder [el 8 de enero de 1959] y tenían la decisión de marchar en esa dirección, y lo hicieron tan hábilmente que en 18 meses ya habían controlado el país y comunizado la mayor parte de las instituciones”.

Sobre ese aspecto, Montaner reconoce que “yo estuve equivocado por muchos años”, pero advierte que hoy no le cabe duda de que la presencia de un “contingente de 40.000 funcionarios soviéticos” en Cuba, el mismo año en que se instaló la dictadura castrista, tuvo como misión “montar el sistema” y crear lo que llama “la jaula”.

En efecto, durante casi cinco décadas que lideró los destinos de Cuba, Fidel Castro impuso un sistema represivo que castigó todas las formas de oposición. Desde entonces, miles de cubanos fueron encarcelados en condiciones deplorables y miles más, antes y todavía hoy, son perseguidos e intimidados para acallar el malestar del “cubano de a pie”.

“Creo que lo único que les ha dejado la revolución a los cubanos es la experiencia de lo que no hay que hacer. Durante décadas jugamos a la idea del revolucionario, viendo al hombre que se iba por encima de las instituciones. Ese fue un error que sirvió para entronizar al castrismo durante 60 años, y destruir el país, y también aniquilar a varias generaciones de cubanos”, dijo Montaner.

Admite también que “nos equivocamos al suponer que el castrismo era como las demás dictaduras que hemos padecido, pero eso no era verdad. El castrismo estaba concebido de acuerdo con las reglas de la Unión Soviética y cuando se controla a todos los poderes, incluso a los medios de comunicación, es muy complicado romper con ese modelo”.

Al hacer una retrospectiva, Montaner recalcó el “papel receptor” de Cuba, antes de 1959. “La isla tenía problemas, pero había millones de personas que querían instalarse allí y ese es un índice muy bueno para juzgar cualquier tipo de sociedad”.

Sobre el futuro del país antillano, el laureado escritor anticipa que con la “desaparición de la generación del Moncada” sobrevendrá “un grupo de gente que intentará hacer un cambio pacífico hacia otro modelo y entonces comprobarán que en el comunismo no hay posibilidad de cambios si no se sustituye el sistema y se entierra como se hizo en Europa del Este”.

“Mi padre supo que era un dictador”

El diplomático Otto Reich recordó que la primera vez que su padre, de origen austriaco, escuchó hablar a Fidel Castro a través de la radio “supo de inmediato que se trataba de un dictador”, aunque ese momento –dijo– “no sabía bien si de izquierda o de derecha”.

El comentario en el seno familiar de quien había sufrido una férrea persecución por parte de los nazis y que huyó de su país en 1939, “hizo que todos le dijéramos que Cuba no era Austria, pero a él literalmente se le pararon los pelos del cuello cuando Castro hablaba de lo que se proponía hacer”.

Para Reich, “no debemos llamar ‘revolución cubana’ a lo que es realmente ‘revolución castrista’, que ha sido manejada por alguien de apellido Castro desde enero del 59 y todavía sigue bajo el liderazgo de alguien de apellido Castro, porque a pesar de que se dice que Raúl Castro está retirado, francamente todo eso es una pantalla, y todos sabemos que él sigue en el poder”.

Reich también puso 'la lupa' sobre el periodo previo a la instauración del régimen castrista y dijo que “Cuba era un país en vía de desarrollo, con gobernantes dictatoriales, como Batista, y otros corruptos o ineptos, pero era un país que estaba creciendo”.

El cubanoamericano, que fue uno de los funcionarios más sobresalientes durante la presidencia de Ronald Reagan, tiene claro que 60 más tarde “Cuba es un desastre” y atribuye el “descalabro de su economía” a la “falta de libertades individuales”.

Agregó que “el exilio no ha fallado” en su lucha contra la dictadura de la familia Castro, al tiempo que cree que “lo único que ha funcionado en Cuba es el sistema represivo, una copia fiel del que tuvo Alemania Oriental. Los nazis y los comunistas son dos alas del mismo pájaro”.

Finalmente señaló que en Cuba hoy no existen instituciones civiles para contrarrestar el “poder de ese régimen” y remarcó que “incluso la Iglesia fue totalmente neutralizada por la dictadura”.

“Pensábamos volver rápido”

Por su parte, Remedios Díaz-Oliver indicó que los primeros días de la “revolución” fueron “algo caótico”, con encarcelamientos “por pensar distinto” y el reclamo de grupos de personas que empezaron a pedir “elecciones libres”.

“Me fui de Cuba porque estando en la escuela nos llevaron presos a diez estudiantes que, en realidad, lo único que queríamos era elecciones libres para el país. Después de eso tuvimos que salir al exilio sin planes y sin jamás haber querido emigrar, esperando el regreso a Cuba en uno o dos meses”, resaltó.

A pesar del tiempo transcurrido, la empresaria aún no sale de su asombro por la forma cómo la dictadura ha logrado mantenerse en el poder. “Por nuestra mente nunca pasó que un régimen comunista se establecería y se mantuviese en un país a 90 millas de los Estados Unidos”.

Rememora que su familia “nunca fue fidelista” y, tal como les ocurrió a centenares de cubanos, la columnista de este diario llegó a concebir en su mente que “Castro iba a cumplir todo lo que había prometido”, pero –asegura– “muy rápido me di cuenta de que todo era falso”.

Estima que la comunidad internacional ha tenido un papel “que poco ha ayudado al exilio” en su propósito de conseguir “la libertad de Cuba”. Sin embargo, celebra los anuncios del nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, “como un nuevo aliado por nuestra causa de una Cuba libre”.

“Cuba puede salvarse porque la calidad humana y los principios de muchos de los que están desafortunadamente en Cuba ayudarán a la reconstrucción del país, y también porque tendrá una ayuda masiva de un exilio que, a pesar de estar viviendo por 60 años fuera del país, sigue amando a la isla más bella que ojos humanos han visto”, subrayó.

“Cuba ha sido una mujer abusada”

En opinión de Mari Aixalá, descendiente de la familia Bacardí, “Cuba ha sido como una mujer abusada” por una dictadura que no vacila en denominar un “momento oscuro” en el transcurso de la historia de la isla.

Aixalá está convencida de que el castrismo “se apoderó de la gente en un momento de debilidad cuando hacía falta instituir algunos cambios”. No obstante, considera que el régimen castrista “ha dejado una huella en el cubano de no conformarse con lo que le den, que siempre va a seguir superándose”.

Insistió en que “el cubano ha sido como la semilla en la tierra que, para poder crecer, ha tenido que pasar trabajo, y eso no se lo deseo a nadie. Así vemos que el cubano es más fuerte, con más liderazgo”.

De su familia y la experiencia que vivieron sus padres y otros familiares al dejar el país insular, la productora de cine recordó que durante su infancia “en casa era prohibido hablar de Cuba cuando nos reuníamos” y reveló que vino a conocer más de la historia cubana cuando llegó a la Florida, con 20 años de vida.

“Hay muchos en mi familia que nunca han sanado esas heridas”, acotó.

Dijo, además, “yo me crie en España y allá tampoco se hablaba de Cuba. Aprendí de la isla por los escritos de mi tatarabuelo Emilio Bacardí. Así supe que existen semejanzas entre todas las revoluciones en la historia de Cuba”.

El espíritu infatigable, la voluntad para vencer obstáculos y la capacidad de emprender son valores de los que Mari Aixalá se enorgullece cuando habla de la heredad de cubanía que porta con sano orgullo y gracias a los cuales –afirma sin titubear- "los cubanos al librarse del lastre de la dictadura, podrán salir adelante".

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