LA HABANA.- Muchos cubanos recuerdan cuando a mediados de la década pasada las calles de la isla lucían exultantes de músicos y vendedores ambulantes y los hospedajes estaban llenos de turistas que visitaban lo que pensaban sería el último bastión del socialismo antes de que un deshielo con EEUU transformara a la isla.

Siete años después, el endurecimiento de las sanciones por parte de la administración del expresidente Donald Trump contra el régimen cubano y el efecto de la pandemia de COVID-19 hicieron que la isla se vea diferente: escasez de alimentos y medicinas, aumento de la migración y una caída de los recursos del Estado.

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El reciente anuncio de medidas para flexibilizar el embargo realizado por la administración del mandatario estadounidense Joe Biden fue tomado con optimismo por algunos cubanos, pero también con cautela.

“Voy a seguir trabajando y más nada, no voy a esperar por otra gente. Lo mío es mantener a mi familia”, dijo el martes a The Associated Press Karel Ramos, de 43 años, vendedor de un puesto de viandas. “Hace mucho tiempo que estamos esperando. Hay que seguir trabajando y luchando en el país”.

La administración de Biden anunció el lunes las primeras iniciativas desde que asumió el gobierno en dirección a un acercamiento a Cuba que había prometido en su campaña.

EEUU aumentará la cantidad de vuelos a Cuba -incluyendo otras plazas que no sean La Habana-, relajará las restricciones impuestas a los viajeros y levantará el límite actual de 1.000 dólares para remesas a fin de que éstas se conviertan en un capital para los emprendedores.

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Turistas dan un paseo por el Malecón en un automóvil estadounidense antiguo en La Habana, Cuba. El gobierno de Joe Biden anunció que ampliará los vuelos a Cuba y levantará las restricciones de la era de Donald Trump sobre las remesas que los inmigrantes pueden enviar a la isla.

Turistas dan un paseo por el Malecón en un automóvil estadounidense antiguo en La Habana, Cuba. El gobierno de Joe Biden anunció que ampliará los vuelos a Cuba y levantará las restricciones de la era de Donald Trump sobre las remesas que los inmigrantes pueden enviar a la isla.

Paralelamente retomará el programa de reunificación familiar que tiene por lo menos 20.000 solicitudes atrasadas y se prevé un incremento de la actividad consular, que cesó en 2017 y que obliga a los cubanos a viajar a Guyana para tramitar sus visas.

“Esas medidas y esa ayuda la estamos esperando hace rato”, dijo a AP el ama de casa de 66 años Mercedes Zayas. “Bienvenidas sean”, agregó en tono optimista.

Trump impuso sanciones radicalmente duras para presionar un cambio de modelo político en la isla mediante la asfixia económica y que iban desde el recorte de los viajes, la prohibición de cruceros, la persecución de empresas de terceros países que operaran con Cuba a la cancelación de permisos para las remesas y hasta la eliminación de personal diplomático de la embajada en la Isla.

Cuba enfrenta sanciones por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

Uno de los sectores que la administración de Biden espera fortalecer con esta flexibilización, según dijeron sus funcionarios, es el de los empresarios privados que comenzaron a surgir a partir de 2010 en un proceso gradual que los llevó de ser primero trabajadores independientes y a partir de nuevas leyes aprobadas en 2021 a convertirse en pequeños y medianos empresarios.

Pero incluso los líderes cubanos de este sector prefieren esperar el desarrollo de los acontecimientos antes de celebrar.

“Resulta totalmente impredecible. Ya muchas promesas se han dado anteriormente y seguimos en la misma, sólo nos queda esperar a ver si nos favorecen”, comentó Joel Pulido de 42 años y dueño de un hostal de tres habitaciones -de las cuales sólo una está ocupada actualmente- instalado en una señorial casa en la barriada de Centro Habana.

Incluso entre aquellos emprendedores cubanos más destacados por su volumen de negocios o por haber sido emblemáticos entre los viajeros estadounidenses prima la mesura.

“Han sido muchos años de una cuesta arriba, bien difícil, no solo para poder desarrollar nuestros negocios sino también por la pandemia. Esto sin celebrar demasiado, es una buena noticia después de tantas malas”, reflexionó Enrique Núñez, de 54 años y propietario del restaurante La Guarida.

La Guarida, con sus 50 empleados, es uno de los primeros paladares -como se los denomina aquí- en la isla y en él comieron desde Robert De Niro y Jack Nicholson, hasta Madonna, entre otros.

“Como empresario entiendo que sin duda van a favorecer nuestra gestión, la posibilidad de acceder a plataformas de comercio electrónico, de que se reciban remesas para invertir y arreglar negocios”, aseguró Núñez. “Es un paso, quiero verlo como eso, el primero en muchos años. Esperemos que las medidas no se limiten a esto”, agregó el dueño del restaurante.

FUENTE: Con información de AP

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