martes 13  de  enero 2026
NARCOTERRORISMO

De Caracas a Dubái: la red criminal que une a Hezbolá, Irán y al ELN con epicentro en Venezuela

Informes de inteligencia de EEUU advierten que estas estructuras híbridas han tejido un entramado global con conexiones estratégicas en el Caribe, Sudamérica y Oriente Medio

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

CARACAS.– Agencias de inteligencia de Estados Unidos han emitido una alerta sobre la consolidación de redes criminales transnacionales que vinculan a Irán y al grupo terrorista Hezbolá con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras organizaciones armadas en Venezuela y Colombia, según un informe citado por Infobae.

El reporte advierte que estas estructuras híbridas —que combinan terrorismo, narcotráfico, lavado de dinero y contrabando— han tejido un entramado global con conexiones estratégicas en el Caribe, Sudamérica y Oriente Medio, teniendo como nodos clave a Dubái, Qatar, Irán y Venezuela. De acuerdo con el informe, estas redes operarían bajo la protección de sectores del Estado venezolano y con respaldo logístico y financiero de Hezbolá.

Según la investigación, Dubái funciona como epicentro operativo y financiero del sistema criminal, facilitado por la residencia estable de individuos de alto perfil, mientras que Doha y Teherán actúan como canales financieros y de coordinación estratégica. Caracas, Bogotá y otras ciudades fronterizas serían puntos críticos para el movimiento de recursos, personas y operaciones ilícitas.

La triple frontera y La Guajira, bajo la lupa

El documento subraya la necesidad de reforzar el monitoreo de los flujos migratorios y financieros entre Dubái, Doha, Teherán, Caracas, Bogotá, Ciudad del Este y Maicao, así como de fortalecer la cooperación internacional para impedir que estas redes amplíen su capacidad de acción directa contra intereses aliados.

El informe destaca la expansión de células de apoyo vinculadas a Hezbolá en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, una región históricamente señalada por actividades de recaudación de fondos, lavado de dinero y adoctrinamiento. En paralelo, se identifican rutas que conectan el noreste de Colombia, especialmente La Guajira, con el occidente venezolano y el Líbano.

En zonas como Maicao y Paraguaipoa se habrían detectado células pasivas con vínculos familiares y comerciales con operativos radicados en Venezuela o Medio Oriente, que brindan apoyo logístico, financiero y entrenamiento. Según el informe citado por Infobae, campamentos clandestinos en estas áreas aprovechan la debilidad institucional para entrenar criminales internacionales.

Lavado de dinero y financiación de conflictos

El reporte revela un alto grado de sofisticación en los mecanismos de lavado de dinero, mediante empresas fachada en Catar que se presentan como contratistas del sector energético e infraestructura. A través de esquemas de triangulación, recursos provenientes de actividades ilícitas en Colombia y Venezuela serían canalizados hacia Doha, Líbano e Irán.

Parte de estos fondos, según el informe, se destinaría a financiar conflictos armados en Gaza, Líbano, Siria, Yemen e Irak, elevando el riesgo de que estas redes criminales adquieran una dimensión transcontinental y geopolítica.

Los grupos armados colombianos —incluidos el ELN, disidencias de las FARC lideradas por Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia— figuran como un pilar central del sistema, controlando corredores de cocaína y minería ilegal, utilizando criptomonedas y facilitando el tránsito por rutas no oficiales. El informe menciona entrenamiento especializado en drones, comunicaciones cifradas y contrabando, con posibles vínculos indirectos con Hezbolá desde territorio venezolano.

Hezbolá y su proyección en América Latina

El análisis se ve respaldado por un estudio académico reciente de Janiel David Melamed Visbal, César Niño y María Eugenia Gómez Arias, publicado en la Revista Científica General José María Córdova, que examina la expansión de Hezbolá como brazo delegado de Irán en América Latina.

El estudio describe cómo la organización, apoyada por la Fuerza al-Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, ha convertido a la región en una plataforma de financiamiento y proyección estratégica, aprovechando fronteras porosas, economías informales y debilidades institucionales.

Según los autores, la triple frontera del Cono Sur y el eje Colombia–Panamá–Venezuela se han consolidado como zonas clave para el tráfico de drogas, el lavado de activos y el entrenamiento de actores locales, reforzando alianzas con grupos como el ELN y disidencias de las FARC.

El informe de inteligencia recomienda intensificar el control financiero y migratorio, así como ampliar la cooperación técnica y judicial entre países del hemisferio, para evitar que estas estructuras consoliden su influencia y capacidad operativa contra intereses estratégicos regionales y aliados, de acuerdo con Infobae.

FUENTE: Con información de Infobae

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