martes 30  de  junio 2026
INFORME

De la desesperación a la ira, Cuba se desangra ante una ola de violencia e impunidad

Rolando Cartaya, experto en Derechos Humanos, expreso político y portavoz del OCC, advierte que el mito de Cuba como uno de los países más seguros de la región quedó sepultado bajo una crisis multilateral

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

El tejido social en Cuba se encuentra en un punto de quiebre. De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), las manifestaciones de descontento, denuncias y registros asociados a la delincuencia pasaron de 129 incidentes documentados en el mes de mayo a un total de 141 al finalizar junio.

Rolando Cartaya, experto en derechos humanos, ex preso político y portavoz del OCC, advierte que el mito de Cuba como uno de los países más seguros de la región quedó sepultado bajo una crisis multilateral.

"La gente tiene una sensación de desprotección y los criminales tienen una sensación de impunidad que les permite hacer esto.. La gente suele decir que si alguien se para en una esquina y dice 'abajo Díaz-Canel' enseguida aparece la policía, pero en los casos criminales no aparece", afirma.

Este repunte numérico es el reflejo de una realidad desgarradora en las calles de la isla, marcada por el colapso económico, el auge del mercado negro de armas y una preocupante oleada de criminalidad.Al cierre de la primera mitad del año 2026, la inseguridad ciudadana en Cuba experimenta una alarmante escalada y se consolida firmemente como una de las principales problemáticas que asedian a la población de la isla.

Estas cifras ubican oficialmente a la seguridad pública en el puesto número tres de las mayores preocupaciones socioeconómicas de los ciudadanos cubanos, superada únicamente por el colapso de los servicios públicos y la severa crisis alimentaria.

La Ley de la Selva

La inflación y la escasez extrema han empujado a la población a una batalla diaria por la supervivencia. Según datos citados por Cartaya, mientras el salario mensual promedio ronda los 6.930 pesos cubanos, una familia necesita alrededor de 70,000 pesos solo para adquirir alimentos. Esta brecha abismal ha provocado una severa crisis de valores.

"Es como una ley de la selva en la que las personas sencillamente quieren resolver su problema y les importa poco la vida del prójimo", explica el experto, aludiendo a los asesinatos ocurridos en las últimas semanas para robar teléfonos celulares o vehículos eléctricos.

La violencia ha alcanzado niveles de saña nunca antes vistos en el país caribeño. "Esto de que un muchacho con una motorina eléctrica salga a la calle y que su familia no sepa si va a regresar... Sencillamente lo matan para que no haya testigos de lo que sucedió", lamenta el experto. A este escenario se suma lo que califica como una "epidemia nacional" de drogadicción entre los jóvenes, potenciada por sustancias de bajo costo conocidas como "el químico", y el desborde de pandillas juveniles en La Habana.

La combinación de apagones eléctricos prolongados, escasez crónica de recursos básicos y una presencia policial inefectiva propició un caldo de cultivo idóneo para el crimen, lo que obliga en múltiples ocasiones a las comunidades locales a recurrir a la autodefensa y a la captura ciudadana de delincuentes ante la inacción de las autoridades oficiales.

Disputas por precariedad y feminicidos

Muchos de estos crímenes se vinculan de manera directa a disputas cotidianas por dinero, deudas impagadas y la lucha por recursos elementales que escalan con rapidez en entornos precarios.

El mes de junio se consolidó además como uno de los periodos más letales para las mujeres cubanas en los últimos años. El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) y la plataforma YoSíTeCreo en Cuba confirmaron el registro de 11 feminicidios durante el mes, lo que eleva la preocupante cifra anual a más de 35 casos documentados.

El saqueo de los recursos del Estado

De forma paralela a los delitos contra la propiedad privada, el OCC contabilizó un auge en los robos dirigidos hacia las entidades del Estado, registrándose 15 denuncias de gran envergadura. Estos hechos están motivados fundamentalmente por el desabastecimiento generalizado, redirigiendo los bienes estatales hacia el mercado negro informal para ser comercializados a precios exorbitantes como soluciones desesperadas ante la crisis energética.

Ante el vacío institucional, la ciudadanía ha comenzado a organizarse en patrullas de vigilancia y a recurrir a medidas extremas frente a los delincuentes.

"La policía ha tenido que llegar y llevarse a un delincuente porque lo quieren linchar... La gente se siente desprotegida y está recurriendo a la justicia por su mano", detalla el portavoz del OCC.

Esta falta de respuestas, sumada a los asfixiantes apagones, ha provocado un cambio de mentalidad en la población. Lejos de la sumisión, el descontento se ha volcado a las calles mediante protestas directas, barricadas con quema de basura e incluso ataques a propiedades estatales.

"La gente está pasando de la desesperación, yo creo, a la ira", enfatiza Cartaya.

FUENTE: Observatorio Cubano de Conflictos

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