CARACAS - La cabecilla del régimen chavista Delcy Rodríguez presentó este jueves ante el Parlamento oficialista un proyecto de reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en un contexto marcado por la caída del depuesto dictador Nicolás Maduro y el control político y económico que Estados Unidos comenzó a ejercer sobre el proceso de transición en Venezuela.
Rodríguez, quien hasta el 3 de enero se desempeñaba como vicepresidenta del régimen, asumió el manejo del aparato institucional tras la intervención militar estadounidense en Caracas que culminó con la captura de Maduro. En ese escenario, llevó al Legislativo el mensaje anual que el dictador dejó pendiente.
La iniciativa se produjo bajo la presión directa del presidente Donald Trump, quien afirmó que Washington supervisará las exportaciones de crudo venezolano y condicionará cualquier reapertura del sector energético a cambios estructurales y mecanismos de control internacional.
Durante su intervención, Rodríguez explicó que la reforma busca incorporar los esquemas previstos en la denominada Ley Antibloqueo, aprobada en 2020 para facilitar inversiones extranjeras bajo estrictas cláusulas de confidencialidad, utilizadas por el chavismo para evadir sanciones y ocultar operaciones financieras.
El proyecto mantiene la obligación de que las empresas extranjeras operen como socias minoritarias de Petróleos de Venezuela (PDVSA), preservando el control estatal de la industria, a pesar del prolongado deterioro operativo, la corrupción y la falta de inversión acumulada durante décadas de gestión chavista.
"Plan de recuperación"
Paralelamente, el Departamento de Energía de Estados Unidos presentó un plan para la recuperación del sector petrolero venezolano que contempla inversiones en infraestructura crítica, particularmente en el sistema eléctrico y en instalaciones estratégicas severamente dañadas.
Washington invitó a petroleras estadounidenses a participar en la reactivación del sector bajo esquemas de transparencia y supervisión internacional, en contraste con los mecanismos opacos promovidos por el régimen en los últimos años.
Venezuela logró elevar su producción a cerca de 1,2 millones de barriles diarios, una mejora frente al colapso registrado en 2020, cuando la extracción cayó a mínimos históricos. Sin embargo, la cifra continúa muy por debajo de los niveles previos al chavismo, cuando el país superaba los tres millones de barriles diarios.
La reforma impulsada por Rodríguez refleja el intento del régimen chavista de reacomodarse tras la caída de Maduro, mientras enfrenta una transición vigilada por Estados Unidos y una presión internacional creciente para desmontar las estructuras políticas y económicas que sostuvieron al chavismo en el poder durante más de dos décadas.
FUENTE: Con información AFP/Redacción DLA