CARACAS.- Al sur del río Orinoco, en una extensión de 111.843 kilómetros cuadrados en el estado Bolívar, yacen las riquezas minerales más grandes de Venezuela y una de las más importantes del mundo. Oro, diamante y coltán se encuentran en las entrañas de este gigantesco lugar desde hace millones de años, lo que ha impulsado al régimen venezolano a poner en marcha su explotación con el fin de fortalecer su maltrecha economía tras la caída de los precios del petróleo.

En febrero de 2016, el dictador Nicolás Maduro decretó ese territorio como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, una idea que Hugo Chávez había anunciado al país en 2011.

Sin embargo, tal proyecto avanza sin que se hayan elaborado los estudios correspondientes de impacto ambiental y sociocultural, provocando un ecocidio que afecta a los pueblos indígenas y los ecosistemas del mundo, puesto que el Arco Minero del Orinoco es parte de la Amazonia.

“La forma de organización que promueve el gobierno de la pequeña minería que son las brigadas socialistas mineras siguen utilizando cianuro“, alega Edgar López, periodista y principal autor del trabajo investigativo Arco Minero del Orinoco crimen, corrupción y cianuro, reseña Fedecámaras Radio.

“El cianuro no es una alternativa limpia“, señala López, quien a su vez comparó esta experiencia con una empresa de cianuración argentina que presentó problemas de contaminación con el mismo material, contra empresas de maletín creadas por Gold Reserve, firma canadiense, las cuales no han podido garantizar una minería amigable con el ambiente.

Por otra parte, Alberto Blanco Dávila, director y editor en jefe del Grupo Explora, indicó que el ecocidio del Arco Minero del Orinoco es “el proyecto más devastador de todo continente, esto es un área de más de 111.000 Km2 , lo que representa el 12% del territorio nacional“.

Dávila agregó que dicho plan es más grande que Panamá, Cuba, otras islas del Caribe y mucho más grande que algunos países europeos.

Pero el intento de Maduro de sustituir la renta petrolera por la renta minera para paliar la profunda crisis económica y social que sufre Venezuela tiene un primer gran obstáculo: el tiempo. Transcurrido año y medio después de la creación del Arco Minero del Orinoco, los ingresos adicionales que el gobierno espera obtener de las minas siguen enterrados en el subsuelo o peor aún, no se encuentran registrados en las arcas del Banco Central.

“Yo preguntaría donde está el oro extraído del arco minero, la cual no está registrada en las compras del BCV, donde el último registro de compra fue en el mes de abril”, cuestiona Edgar López ante esta situación, una que podría alcanzar repercusión a nivel mundial, puesto que en la región se encuentra la mayor reserva de agua del país y del mundo.

FUENTE: REDACCION

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