Dos profesionales de la salud cubanos abandonaron la misión médica de Cuba en Venezuela, en lo que representa las primeras fugas reportadas tras la operación militar de Estados Unidos en la nación suramericana, que capturó y puso tras las rejas a Nicolás Maduro.
En declaraciones a Diario de Cuba, los sanitarios revelaron que decidieron desafiar las órdenes de evacuación de sus superiores y abandonar sus puestos de concentración.
Se trata de un estomatólogo y una doctora que trabajaban en los estados venezolanos de Mérida y Táchira, quienes solicitaron que sus identidades no fueran reveladas, por temor a ser localizados. De capturarlos, podrían ser repatriados de manera expedita, con la confiscación de sus bienes. En el peor de los casos, enfrentarían penas de entre tres y ocho años de cárcel por "abandono de funciones", de acuerdo con el Artículo 176 del Código Penal vigente.
Actualmente están "escondidos" dentro de Venezuela y aseguran que no son los únicos que han desertado. En su grupo, suman 13 los que han decidido escapar, afirman.
Según sus testimonios, las orientaciones de los funcionarios cubanos al frente de las brigadas médicas hablan de una supuesta "operación militar de resistencia y posible retirada", sin ofrecer un marco temporal claro. La información transmitida ha sido confusa y contradictoria.
Paralelamente, las autoridades han incrementado las medidas de control, bajo pretextos de seguridad que esconden el temor a que se produzca una fuga en masa de colaboradores, afirman las fuentes. Explican que los profesionales cubanos de la salud han recibido la orden de concentrarse en puntos bajo control del chavismo, como los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y las denominadas "casas seguras", y se les ha prohibido divulgar las órdenes que reciben. Asimismo, se les ha orientado restringir las comunicaciones con familiares, y estar preparados para eventuales cruces de frontera hacia países como Brasil, contemplados como una medida excepcional.
Por otra parte, se les ha indicado mantener lista la llamada "PAMUSE" o "mochila del colaborador", con alimentos, bebidas, medicamentos y ropa básica, destinada a garantizar la supervivencia durante al menos una semana en escenarios de aislamiento, desplazamientos forzados, incomunicación o cambios en los puntos de evacuación. Una de las estrategias de escape mencionadas por los jefes de la misión es el paso de fronteras en grupos y de forma individual.
Entre los colaboradores existe una creciente preocupación por el hecho de que se les trate con un lenguaje y una lógica militar, y no como profesionales o trabajadores civiles. También existe temor a la posibilidad de ser utilizados como escudo o componente humano en un eventual escenario de confrontación interna. La falta de información precisa se combina con exigencias de obediencia absoluta, bajo amenazas de posibles procesos judiciales en Cuba. Cualquier acto de desobediencia se considera un riesgo para los objetivos de la misión o para los planes de evacuación general, agregan.
Las órdenes continúan llegando a través de mensajes telefónicos. Paralelamente, mediante comunicaciones directas de responsables de los CDI y de supuestos médicos a cargo de brigadas, se ha intensificado el uso de amenazas relacionadas con el abandono de la misión o el incumplimiento de las órdenes.
Según los testimonios recogidos, ha aumentado el número de colaboradores cubanos sometidos a medidas disciplinarias e investigaciones internas, y amenazados con la expropiación de sus ahorros salariales y con procesos judiciales al llegar a Cuba.
Los sanitarios piden a la Administración estadounidense que, a través del secretario de estado Marco Rubio, inste de forma expresa a la presidenta interina Delcy Rodríguez y al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, a adoptar políticas de protección para los profesionales de la salud, otros especialistas y trabajadores cubanos que aspiran a permanecer en Venezuela en el nuevo contexto político.
También solicitan el reconocimiento u homologación de los títulos profesionales, previa "verificación mínima del ejercicio sostenido", así como el acceso a los derechos básicos asociados a la residencia permanente. El objetivo es evitar quedar sin protección legal, sin un estatus migratorio claro y sin garantías laborales, como ocurrió tras el fin del programa Más Médicos en Brasil, cuando el Gobierno de Jair Bolsonaro dejó a miles de médicos cubanos en una situación de vulnerabilidad administrativa y laboral.
Tras la captura de Maduro el 3 de enero, la jefatura dela Brigada Médica de Cuba en Venezuela ordenó la activación del protocolo de evacuación, según testimonios recogidos por Diario de Cuba. Públicamente, sin embargo, el régimen ha desmentido que prepare una retirada de emergencia, y ha atribuido la salida de vuelos a "vacaciones" planificadas, en unos casos, y al "fin de misión", en otros.
Los médicos cubanos destinados en Venezuela se encuentran atrapados en la escalada de un conflicto regional, sin una protección jurídica clara y explotados por La Habana, advirtió previamente la abogada y directora ejecutiva del Centro de Información Legal Cubalex, Laritza Diversent.
Esta situación límite se ha intensificado en un contexto de inseguridad, ausencia de información confiable y temor a represalias si deciden abandonar las misiones, mientras las autoridades de La Habana insisten en que los colaboradores están protegidos y forman parte de la cooperación internacional en salud.
Paralelamente, la tensión política entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba ha crecido, tras las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que urge a La Habana a "pactar con Washington antes de que sea demasiado tarde" y le advertirle que "no habrá más petróleo ni dinero de Venezuela", reconfigurando las relaciones energéticas y económicas que históricamente vincularon a Caracas y La Habana.