MIAMI.— La reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela y las advertencias más duras de la administración Trump contra el régimen de La Habana han desencadenado no solo una crisis política, sino una movilización espiritual sin precedentes en toda Cuba.
En una demostración de unidad y esperanza, líderes religiosos y comunidades cristianas han proclamado una campaña nacional de fe por la libertad de Cuba, que se consolida como un faro de resistencia moral y espiritual en medio de la adversidad.
Convocados por la Alianza de Cristianos de Cuba, miles de creyentes dentro y fuera de la isla han respondido al llamado a una jornada intensa de oración, ayuno y clamor por la transformación política y social del país.
Esta iniciativa, respaldada por organizaciones de la resistencia como la Asamblea de la Resistencia Cubana, busca unificar a bautistas, católicos, pentecostales y evangélicos en un mismo frente espiritual por la libertad y la justicia. La respuesta ha sido masiva, reflejando que la fe y la esperanza son ahora pilares activos en la lucha por la dignidad humana.
Inspiración en Venezuela
La caída del chavismo en Venezuela ha sido vista por muchos cubanos no solo como un acontecimiento geopolítico, sino como una semilla de esperanza.
Para creyentes dentro de Cuba, el proceso que culminó con la liberación de un pueblo oprimido simboliza lo que también puede ocurrir en su patria: un pueblo clamando por libertad, derechos y justicia bajo la mirada y la fuerza de Dios.
En ciudades como La Habana y Santiago de Cuba, canales de oración y vigilia se han multiplicado, rememorando cómo comunidades cristianas venezolanas se unieron en oración por su nación antes y durante su proceso de liberación.
Llamado espiritual
El manifiesto difundido por la Alianza invita a los creyentes a “restaurar la mente, el corazón y los sueños del pueblo cubano” a través de la fe, argumentando que solo un renacer espiritual puede romper décadas de silencio, división y miedo impuestas por un sistema autoritario.
Este llamado se extiende a sectores vulnerables —como ancianos, enfermos y familias desatendidas— que sufren particularmente la escasez de suministros básicos y servicios esenciales.
Lideres religiosos han recordado, además, que el mensaje de fe no es una protesta aislada, sino una fuerza que se nutre de la historia misma de Cuba, evocando los sacrificios de mártires como Virgilio Campanería, cuya consigna “Salvar a Cuba” —originalmente inspirada en el amor a Cristo y a la libertad— vuelve a resonar con fuerza en templos y calles.
Esta frase no solo honra el pasado, sino que orienta el presente espiritual de una nación que cree en un futuro de libertad.
Unidad en oración y acción
La campaña integra activistas y creyentes dentro de la isla y en el exilio bajo el lema “Salvar a Cuba”, consolidando un frente espiritual amplio que trasciende denominaciones y fronteras, y que busca fortalecer el espíritu ciudadano antes de cualquier transición política.
Los organizadores sostienen que la fe es el motor más poderoso para desmantelar las estructuras de miedo y opresión que han definido la vida en Cuba durante décadas.
En un momento en que el colapso del chavismo ha alterado el equilibrio geopolítico en el Caribe, la campaña de fe por la libertad de Cuba no solo representa una respuesta espiritual a la crisis, sino una expresión de esperanza colectiva, vista por muchos como el paso espiritual necesario hacia un futuro de libertad, dignidad y renovación nacional.