MIAMI.- El presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Jorge Giménez Ochoa, vuelve a ser señalado como parte del círculo empresarial de Delcy Eloína Rodríguez, actual cabecilla del régimen venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en enero de este año. Su nombre figura en una causa judicial en España y en tramas de corrupción que lo sitúan como engranaje clave en el entramado económico del chavismo.
La información fue divulgada por Armando.info, medio venezolano especializado en periodismo de investigación, que documentó cómo Giménez Ochoa pasó de ser un joven con aspiraciones deportivas a convertirse presuntamente en operador financiero y proveedor de negocios vinculados a PDVSA.
Según el portal, su participación en el esquema de compensación de la estatal petrolera lo llevó a empaquetar alimentos a través de la firma Alimentos Lual y sociedades extranjeras, recibiendo pagos en crudo para comercializar petróleo venezolano en el mercado internacional.
Las investigaciones también lo sitúan como intermediario en la relación entre Rodríguez y empresarios españoles, como Víctor Aldama, quien declaró ante la justicia que conoció Rodriguez en 2014 gracias a Giménez Ochoa.
Aldama, investigado por corrupción en España, confirmó la cercanía del dirigente deportivo con la cúpula chavista desde hace más de una década.
La opulencia como prueba de poder
Aunque el eje de las revelaciones es la denuncia sobre sus negocios, la no muy lejana boda de Giménez Ochoa en el Parque Nacional Canaima se convirtió en un símbolo de los privilegios de esta élite. El evento, celebrado con aviones privados y artistas internacionales, contó incluso con aeronaves de la estatal Conviasa para trasladar invitados, desviando recursos públicos en un país marcado por la escasez y el colapso de servicios básicos.
La lista de regalos, con artículos de lujo fue interpretada como una bofetada a la miseria nacional. El contraste entre la ostentación de la élite chavista y la precariedad de millones de venezolanos refuerza la denuncia: Giménez Ochoa presuntamente no solo es un dirigente deportivo, sino un posible operador financiero que consolidó su poder bajo el amparo de Rodríguez y Maduro.
Canaima como patio privado del régimen
El festejo en el corazón de la Gran Sabana evidenció cómo la cúpula chavista ha transformado espacios naturales en territorios exclusivos para su disfrute. Mientras hospitales carecen de insumos y las escuelas se desploman, los recursos de la nación se destinan al confort de quienes han saqueado las arcas del Estado.
La boda de Giménez Ochoa no fue un simple evento social: fue la confirmación de que existe una Venezuela de privilegios criminales, levantada sobre la ruina de todos. La celebración expuso ante la opinión pública los vínculos de poder y riqueza que sostienen al régimen, convirtiéndose en la muestra más reciente de cómo la corrupción se disfraza de lujo en medio de la tragedia nacional.
FUENTE: Con información de Armando.inf