miércoles 6  de  mayo 2026
CUBA

"El crucero se convirtió en el Titanic porque se hundió mi sueño", cuenta un cubano "prohibido"

El cubano Amaury Almaguer relató a DIARIO LAS AMÉRICAS la agonía que él y los demás pasajeros vivieron a bordo del llamado "crucero de los prohibidos"
Diario las Américas | GRETHEL DELGADO
Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- “Partía el alma ver a tantas personas llorando en aquel barco, personas que no habían visto a sus familiares hacía tres, cuatro años”, así lo recuerda Amaury Almaguer, uno de los cubanos que solo pudo ver el litoral habanero, mientras del otro lado lo esperaba su esposa.

El encuentro nunca ocurrió. Almaguer relató a DIARIO LAS AMÉRICAS la agonía que él y los demás pasajeros vivieron a bordo del llamado “crucero de los prohibidos”. A Almaguer se le había negado anteriormente la entrada a la isla después de que visitara a los familiares del opositor Eliecer Ávila. Posteriormente alzó su voz en nombre de los "prohibidos" con una marcha que tuvo lugar en varios países del mundo, el pasado 26 de enero.

Esperanzados con una oferta de Viva Travel para el 14 de febrero, pagaron alrededor de 1500 dólares y abordaron al crucero Grand Classica para reencontrarse con sus familias en Cuba. El plan era hacer un viaje del 14 al 18 de febrero y recibir en la embarcación a sus familiares.

“Yo compré el paquete para reunirme con Daniela, mi esposa, allá en Cuba. En todo momento Viva Travel sabía que la mayoría de las personas que compraron ese paquete éramos ‘gente prohibida’ [a quienes el régimen de La Habana les prohíbe entrar al país]. En todo momento dijimos que para nosotros pagar esa cantidad de dinero, por favor supieran que éramos gente prohibida. Y nos habían dicho que el único problema que había con los prohibidos era que no bajaran. Una de las razones por las que era un barco, era para que los que no podían visitar Cuba pudieran subir a los familiares y por eso nos cobraban 500 dólares por cada familiar”, contó Almaguer, quien se ha erigido en activista por los derechos de los llamados "prohibidos".

En efecto, según Viva Travel, lo que se había pedido por las autoridades cubanas era que los familiares en Cuba tuvieran un pasaporte válido para subir al barco. Así lo había planteado esta agencia a los cubanos que compraron los pasajes del crucero.

“Estaba estipulado que el barco entrara a las 8 de la mañana. Nosotros nos pusimos frente a la costa a esperar que nos dieran el turno de atracar. Luego vimos que pasaron las 8, pasaron las 10, empezaron a decir ‘estamos esperando que las autoridades nos den permiso de atracar’. Al poco rato nos dijeron que iban a entrar a la noche. Pero era un acuerdo verbal. Después que vino la lancha de los cuatro funcionarios del puerto [de La Habana], llamaron y dijeron que por orden del ministro de Transporte [Eduardo Rodríguez] teníamos que abandonar las aguas territoriales de Cuba inmediatamente”, explicó.

A partir de ese momento, los pasajeros comenzaron a reaccionar y a grabar videos para denunciar lo que estaba ocurriendo. Como dijo Almaguer, “había un servicio de internet a bordo y en cuanto comenzamos a subir videos a las redes, el barco cortó el servicio hasta un buen rato”.

“Lo que nos dijeron estando en Cuba, cuando vinieron las cuatro personas del puerto a hablar con el capitán del barco, es que a última hora no se había mandado la información de la tripulación y que la pintura de la línea de flotación no era la correcta. Una excusa tan estúpida que es imposible de creer", enfatizó Almaguer.

Señaló además que “el trato de la tripulación fue bueno, pero los recargos de servicio adicionales de comida y limpieza no habían sido informados. Fue un desastre, primero emocional, y luego económico. Además, la frustración de saber que nuestras familias estaban ahí, al sol, no les permitieron que entraran a la sombra en la terminal donde estaban los otros cruceros. Y cuando empezaron a hacer llamadas, la Policía comenzó a cercarlos y a maltratarlos. Les decían que se tenían que ir y que no iban a montarse en el barco”.

"Como consecuencia pagó también un grupo de norteamericanos que tenían carros rentados en Cuba, ellos iban a bajar el viernes y regresaban el domingo", según contó el activista a este medio.

Almaguer ha considerado este incidente como una burla del régimen hacia los cubanos que iban con todo en regla para ver a sus familias. Como argumentó, era “tan sencillo como decir, desde aquí, 'no monten en el barco'. ¿Sabes lo que es navegar toda una noche y llegar a las aguas de Cuba, estar frente al puerto esperando la orden de atracar, para que nos digan eso?"

"Dijimos que no queríamos continuar en el barco, que viraran para atrás, pero nos llevaron a Nassau contra nuestra voluntad. Es terrible que te tengan montado cuatro días en un lugar donde no quieres estar. El barco parecía un barco de un funeral".

Por tanto, junto a los demás afectados prepara una demanda. “La acción que se va a tomar es una demanda colectiva que hemos firmado entre todos, en contra de la compañía Bahamas Paradise, porque aunque Viva Travel vendió los pasajes fue a través de ellos". Además recalcó que se trata de una demanda internacional "porque quien vende los boletos es una compañía norteamericana, quien nos lleva es una compañía de Nassau, y quien nos impide entrar es Cuba".

Esta demanda pretende resarcir a los cubanos que no pudieron atracar en el puerto habanero ni concretar el encuentro con sus familiares. Según detalló Almaguer en torno a los gastos aproximados de cada pasajero, “lo mínimo por cada persona fueron 1.475 dólares, eso pagando solo por una familiar. Pero, por ejemplo, había personas en el barco que pagaron por 11 familiares en Cuba”.

"El crucero se convirtió en el Titanic porque se hundió mi sueño. Era el día del amor, para celebrarlo con la familia, y se convirtió en un crucero de horror, de angustia, de desesperanza por nuestras familias allí esperando", finalizó.

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