MIAMI.- Gustavo Petro y Francia Márquez fueron elegidos presidente y vicepresidenta de Colombia para el periodo 2022-2026, como resultado del que, para muchos, ha sido el proceso electoral más controvertido de las últimas décadas en la nación sudamericana, donde la posibilidad de que la Casa Nariño fuera regida por la izquierda parecía una utopía. Sin embargo, el próximo 7 de agosto, cuando ambos tomen posesión de sus nuevos cargos, se abrirá el telón a un futuro en el que, por primera vez, Colombia será orientada por un gobierno de esa filiación ideológica.

Petro se presenta como un líder de “izquierda progresista” en una nación tradicionalmente de derecha o de centro, con propuestas que durante sus tres campañas por la presidencia recibieron sonoros aplausos de los más necesitados. De allí que reconocidos analistas políticos lo han calificado como un “populista”, apoyado por un “movimiento de masas” que su propio partido define como un “pueblo” que debe ser emancipado, a pesar de que al país cafetero se le conoce como una de las democracias más sólidas del continente.

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Márquez, por su parte, es vista como un ejemplo a seguir por miles de colombianas, una mujer afrodescendiente de origen humilde que creció durmiendo en un piso de tierra y en una región azotada por la violencia, que saltó a la escena nacional como vocera de las “inconformidades” del 40% de la población pobre en Colombia.

¿Quién es Gustavo Petro?

Gustavo Petro nació el 19 de abril de 1960, en Ciénaga de Oro, Córdoba, un departamento de la Costa Atlántica colombiana del que nunca había salido un presidente. Es el tercer jefe de gobierno originario de la región del Caribe, después de José María Campo Serrano y Rafael Núñez.

Creció y estudió en el municipio de Zipaquirá, una población situada al norte de Bogotá, y es el mayor de tres hermanos. Procede de una familia de clase media.

Estudió en el colegio La Salle de Zipaquirá, el mismo por donde pasó el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, hasta que, con 17 años, entró a la guerrilla del M-19, en donde militó hasta la desmovilización de ese grupo subversivo en 1990.

Estuvo 12 años en las filas del M-19, bajo el alias de “Aureliano”, como el personaje de la novela Cien años de soledad. Tres años los pasó en la clandestinidad y otros dos en prisión. Fue capturado en el barrio Bolívar de Zipaquirá por porte ilegal de armas y recuperó su libertad en febrero de 1987.

Más tarde, Petro se sometió al proceso de paz en el gobierno del entonces presidente Virgilio Barco. Se le menciona como uno de los fundadores de la Alianza Democrática M-19, movimiento que logró un gran respaldo popular y que participó en la Constituyente de 1991. Llegó a la Cámara de Representantes con el apoyo de esa colectividad en 1991.

En 1994 fue nombrado agregado diplomático para los Derechos Humanos en la embajada de Colombia en Bélgica, cargo que ejerció hasta 1996. Regresó al país en 1998 y aspiró nuevamente al Congreso con el aval del Movimiento Vía Alterna, fundado junto con otros exmilitantes del M-19.

Se postuló a la presidencia por primera vez en 2010, en cuyas elecciones obtuvo alrededor de un millón 300 mil votos que no le alcanzaron para concretar su aspiración política.

Fue elegido alcalde de Bogotá en 2011. Durante su gestión administrativa fue sancionado con destitución e inhabilidad por la Procuraduría, a raíz de un problema con el manejo de las basuras de la ciudad.

En 2018 se lanzó a la presidencia y obtuvo la segunda mayor votación en las elecciones: 4.8 millones en primera vuelta y unos 8 millones en segunda ronda, cuando fue derrotado por el actual presidente Iván Duque.

Petro es economista de la Universidad Externado y tiene una especialización en Administración Pública de la ESAP, además de estudios en la Universidad Javeriana, la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad de Salamanca.

Propuestas polémicas

Durante su campaña y debates públicos, Petro planteó una serie de propuestas polémicas, como mutar de una “economía extractiva de petróleo y carbón” a una “basada en la productividad agraria y la promoción de cultivos de 11 principales productos cosechados en el país”.

“La primera decisión que voy a tomar es el cese de la contratación de exploración de petróleo en Colombia”, dijo el hoy presidente electo en una entrevista concedida al periódico El Tiempo.

También se propone derogar la reforma fiscal de 2019 e iniciar una nueva política que aumente los ingresos al erario. Con eso, ha dicho, se recaudarían 20 billones de pesos. Pero, además, tendría su brújula puesta en las “4.000 mayores fortunas de Colombia” para hacerlas pagar más impuestos.

Está a favor de retomar relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela. De hecho, se ha filtrado que el dictador venezolano, Nicolás Maduro, podría ser uno de los invitados especiales en su toma de posesión.

Petro ha expuesto que el sistema de pensiones debe ser mayoritariamente público y apuesta por crear “equipos de salud” pagados por el Estado, que visiten a los colombianos en sus casas para prevenir enfermedades.

Perfil de la vicepresidenta

Con el nombramiento de la abogada y ambientalista Francia Márquez como su fórmula vicepresidencial, Petro buscó el voto joven, de la mujer y de los sectores menos favorecidos en ese país.

Márquez nació en la población de Suárez, en el departamento del Cauca, en el sur del país. Hija de una partera y madre de dos hijas, comenzó a destacar a los quince años por su liderazgo medioambiental en su región y desde esa esfera migró al campo político.

La activista se convirtió en madre a los 16 años y se fue a trabajar a unas minas de oro. Luego buscó trabajo como empleada doméstica interna, un trabajo que “me causa mucho orgullo”.

La nueva vicepresidenta colombiana tiene un amplio recorrido por su activismo medioambiental. En 2015 fue galardonada con el Premio Nacional de Derechos Humanos, al que le siguió en 2018 el Goldman Environmental Prize.

Su discurso ha estado enfocado en las comunidades y regiones excluidas de la inversión estatal, con una visión feminista de la política, de defensa de la dignidad, la justicia y los derechos humanos.

Márquez también ha puesto en el debate público el racismo, el clasismo y el machismo en la política colombiana.

Su elección como vicepresidenta es histórica porque se convierte en la primera mujer afro en llegar a la vicepresidencia de Colombia. Además, es la segunda vez consecutiva en que una mujer asumirá el cargo después de Marta Lucía Ramírez.

dcastrope@diariolasamericas.com
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