SAN SALVADOR — El Salvador, considerado uno de los países más violentos del mundo, donde la muerte camina por sus calles, reportó una reducción histórica en los homicidios, que en su mayoría son perpetrados por las maras o pandillas.

El presidente Nayib Bukele dijo que la baja en las cifras obedece a su plan de control de los territorios a los que ha desplazado miles de soldados y militares.

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“Hoy en octubre podemos reportar la cifra récord de 112 homicidios en el mes. Ha sido el mes más seguro desde los acuerdos de Paz (de enero 1992) al cerrar con 3,6 homicidios diarios”, manifestó Bukele en conferencia de prensa en Casa Presidencial.

Señaló que en abril de 2012, durante la llamada tregua entre las pandillas, se registraron 142 homicidios. El número se redujo hasta agosto de 2019, cuando bajó a 130 y se consideraba el mes más seguro desde los Acuerdos de Paz. “Pero hoy en octubre lo superamos con creces”, aseguró el mandatario.

Bukele reconoció que El Salvador está lejos de ser un país seguro, “pero vamos en el camino correcto”. También afrontó que tener 3,6 muertes violentas al día es un número alto y tienen que seguir trabajando para reducirlo. “No podemos celebrar tener 112 homicidios, pero sí podemos celebrar la reducción”.

Cuando Bukele fue juramentado como presidente el 1 de junio, se registraba un promedio de 9,2 homicidios diarios y en el primer mes de su mandato bajó a 7,7 diarios. Al cumplir sus primeros 100 días de su gobierno, la cifra se ubicaba en 5,9 y al cerrar su quinto mes, llega a 3,6 muertes violentas por día.

La investigadora universitaria y consultora en temas de seguridad, Jeannette Aguilar, dijo a la AP que es una buena noticia tomando en cuenta la historia de un país con altos nivel de mortalidad violenta en los últimos 25 años, “sin embargo, no hay una evidencia científica que establezca una relación directa entre la reducción y el Plan de Control Territorial”.

“No se puede atribuir a priori una relación que sea atribuible a un plan basado en el despliegue policial y militar, más bien creo que este gobierno mediático está manejando otro tipo de estrategias que no han querido trasparentar al público, como es la de dialogar con las pandillas en los territorios”, agregó.

Aguilar, que ha publicado varias investigaciones de la violencia y las pandillas, advirtió que si no se constituye una política de Estado que implique la incorporación o la reinserción de estos grupos, su desmantelamiento, el desarme y la generación de alternativas que compitan con su vida delictiva, se corre el peligro de tener una situación similar a la de la llamada tregua de las pandillas: “una reducción temporal, pero que termina al no constituirse en una política de atención integral que vaya a las raíces, sino más bien en una estrategia mediática o de manejo político que termina potenciando a las pandillas”.

Bukele, un experto en comunicaciones, hace uso de las redes sociales para comunicar a la población sobre los avances en la lucha contra la delincuencia y sus funcionarios también le responden por Twitter el cumplimento de las órdenes y los resultados de gestión. Tiene 1,1 millón de seguidores en esa red social.

El 20 de junio, con un par de semanas en la presidencia y ante un repunte de las acciones violentas de las pandillas, Bukele ordenó que fuerzas combinadas de la policía y del ejército salvadoreño se desplegaran en las zonas comerciales del centro histórico de la capital y de otros municipios del interior del país afectados por la presencia y extorsión de las pandillas. A diferencia del pasado cuando eso ya había ocurrido, las tropas se mantienen en esos lugares

También decretó estado de emergencia en todas las cárceles, ordenando el endurecimiento de las sanciones a los reos, cortó las llamadas telefónicas, prohibió las visitas y los dejó completamente incomunicados con el exterior.

Las autoridades sostienen que las ordenes de operar para asesinar y extorsionar salían de las cárceles, donde guardan prisión la mayoría de los cabecillas de las pandillas Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18.

A pesar de que la situación ha mejorado, El Salvador, con una población de 6,5 millones de habitantes, continúa siendo uno de los países más violentos del mundo. En 2015, el año más sangriento en su historia reciente, 6.425 personas murieron en el país de forma violenta. El año 2018 cerró con 3.340, un promedio de 50,3 muertes violentas pro cada 100.000 habitantes, el equivalente a 9,2 por día, según datos oficiales.

Las maras o pandillas establecidas en barrios y comunidades populosas están integradas por más de 67.000 jóvenes y adultos, mientras que más de 18.000 están en las cárceles. Según las autoridades están involucradas en la mayoría de los crímenes que se cometen en el país.

FUENTE: Con información de AP

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