LA HABANA.- Cuando llega la medianoche comienza una pasarela de travestis con tacones altos, sayas cortísimas de cuero y pelucas de tintes surrealistas. Según los vecinos que residen en los alrededores de las calles Carmen y Diez de Octubre, frente a la llamada Plaza Roja del municipio habanero de La Víbora, la empresa eléctrica con toda intención, no prende las farolas de la esquina para mantener oscuro un portal aledaño a una pequeña galería de arte donde por las noches se concertan trueques sexuales.

Abdiel, carpintero, padre de tres hijos, vive en la acera de enfrente y es testigo de cómo los travestis se prostituyen sin acoso policial y molesto confiesa: “He tenido que poner luces LED a la entrada de mi casa, porque se metían en el garaje a formar su relajo. Estoy en contra de que metan presos a los ‘pájaros’ [término peyorativo para referirse a los homosexuales en Cuba]. Si se quieren casar entre ellos, que se casen. Pero ‘de tranca’ tener que permitir que se prostituyan frente a la puerta de tu casa con total impunidad”.

Cuando usted le pregunta a Leonardo, practicante de palo [culto religioso de origen africano] residente en la calle Carmen, si está de acuerdo con el matrimonio homosexual y que gay y lesbianas puedan adoptar hijos, hace un mohín de desagrado y contesta:

“Casarse sí lo permitiría, pero no que adopten hijos. Es un mal ejemplo para una criatura tener a un papá y una mamá del mismo sexo porque los hijos suelen imitar a sus padres. ‘Brother, si una pareja de ‘chernas’ [otro mote despectivo para referirse a los homosexuales] crían a un niño huérfano, son grandes las posibilidades de que el muchacho salga ‘canchinfla’ [gay]. Te repito, no estoy en contra de que se casen y no veo bien que los acosen. Pero en la adopción de menores deben ser parejas heterosexuales. Si los gay quieren ayudar a criar al hijo de alguien, que lo hagan. En Cuba se ha ido del doble blanco al doble nueve. De meter presos a los homosexuales cuando armaban sus fiestas de perchero [similar a una orgia] a dejar ahora que se prostituyan por la libre en las calles”.

DIARIO LAS AMÉRICAS entrevistó personalmente o por teléfono a 32 personas, entre familiares, amigos y vecinos.

Veinticuatro respondieron estar de acuerdo con el matrimonio homosexual. "Es su derecho", "Es su cuerpo" y "Uno se casa con quien le dé la gana", fueron las expresiones más utilizadas. Ocho consideran que la institución matrimonial debiera inspirar mayor respeto. "Si todos fuéramos homosexuales no existiría la humanidad. El matrimonio es de un hombre y una mujer", comenta Alfredo, jubilado.

Por lo general, los cubanos menores de 50 años son más liberales con el tema de la homosexualidad. Quienes ya han cumplido 60 y 70 años, tienen sus reservas. En La Habana, por su condición de capital y ser más cosmopolita, los ciudadanos son más tolerantes, aunque esto no significa que todos estén de acuerdo.

Carlos, sociólogo, opina que abrir nuevos espacios constitucionales a la comunidad gay está lejos de ser una prioridad nacional. "Lo prioritario y lo que se debiera debatir, es permitir mayores espacios democráticos. En Cuba siempre hubo mucho tabú hacia los gay, igual que en América Latina y el mundo cristiano. La revolución de Fidel Castro, además de antidemocrática, fue abiertamente antigay y anticatólica. Después de que el campo socialista desapareció, por conveniencias políticas Fidel buscó nuevos apoyos dentro del país. Fue el caso de la santería y de iglesias de diversas denominaciones y sectores marginados como el LGTBI. Estoy de acuerdo con que esa comunidad tenga reconocido legalmente plenos derechos y que por ser un grupo vulnerable tenga el respaldo de la sociedad. Pero no que se debata el tema gay antes que temas políticos y económicos que urge y necesita nuestra sociedad".

Un disidente homosexual considera que “incluso la estrategia de apertura en favor de la comunidad LGBTI es discriminatoria, pues a los opositores no se les acepta y sus opiniones no se tienen en cuenta. Mariela Castro solo apoya a los homosexuales si son revolucionarios”.

Para Orlando, peluquero gay, “se ha avanzado muchísimo, pero todavía existe mucha incomprensión y resentimiento. Lo peor es la agresividad de niños y adolescentes que, como si fuera un juego macabro, la han cogido por tirar piedras o golpear a los homosexuales, sobre todo de noche y en los barrios alejados del centro. La prostitución no hay quien la pare, ni en Cuba ni en el mundo".

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