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Veterano político es el adjetivo que mejor encaja con la figura de Francisco Santos, actual embajador de Colombia ante la Casa Blanca. Durante ocho años fue el vicepresidente de su país en el mandato del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) y los secretos del poder los administra bien.

Es periodista, por lo que sabe qué palabras usar para describir cada situación. Sin ambages habla de la relación de Colombia con Estados Unidos y lo que para ambos es una preocupación poderosa: la crisis de Venezuela. “En este momento –advierte- hay una relación peligrosa entre guerrillas, narcotráfico y oro en territorio venezolano”. Eso se mezcla con la crisis humanitaria. Un coctel peligroso.

Precisamente Estados Unidos aumentó el jueves 1ro. de noviembre las presiones contra Venezuela al anunciar sanciones contra las exportaciones de oro, una válvula de oxigeno que el presidente Nicolás Maduro está utilizando para la golpeada economía de su país.

-¿Imaginaron que el colapso de Venezuela serían tan grande?

-Sin duda alguna. El presidente Uribe y yo nos dinos cuenta del problema que ya existía, de cómo se estaban cercenando todas las libertades. Por eso creo que fuimos la única voz o de las pocas voces en el continente que planteó esta problemática hace 10 años. Antes todos veían el proyecto chavista como una solución, había un encantamiento, pero nosotros no estábamos en esa línea. Preveíamos que iba hacia un modelo donde no sólo la democracia se deterioraba. Lo que jamás pensamos, y allí nos equivocamos, es que Venezuela se convertiría en un narcoestado, en una mafia que gobierna el país.

-¿Colombia tenía evidencias de esa alianza entre narcos, Estado venezolano y crimen organizado?

-En el Gobierno de Colombia, y hablo durante los años de mandato del presidente Uribe, lo que sí se sabía y era claro, es que Venezuela se estaba convirtiendo en un centro del narcotráfico, de negocios ilegales. Eso sí era absolutamente evidente. Y no se tenía que ser parte de un Gobierno para saberlo. Las trazas de narcotráfico desaparecían cuando entraban a ese país porque, por decirlo, entraban a una zona de confort. Se sabía que las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) operaban desde Venezuela, cosa que hoy también está ocurriendo. Pero la sorpresa es cuando vemos que están tan imbricados en materia de narcotráfico. Hoy el ELN opera desde Venezuela y las disidencias de las FARC también están en ese territorio.

Francisco Santos, embajador de Colombia en EEUU.
Francisco Santos, embajador de Colombia en EEUU, fue claro en señalar el apoyo del régimen de Maduro al ELN.
Francisco Santos, embajador de Colombia en EEUU, fue claro en señalar el apoyo del régimen de Maduro al ELN.

-¿Hasta dónde el poder del ELN está enquistado en Venezuela?

-Lo que estamos viendo es una relación con narcotráfico, el negocio del oro y otros muchos elementos ilegales. El ELN hoy es un grupo paramilitar del Gobierno venezolano y lo utilizan para hacer las guerras sucias y las cosas sucias que no quieren que las Fuerzas Armadas ejecuten. El ELN no habría sobrevivido sin Venezuela, se nutre de ella, la necesita y obviamente le están pasando la factura. Le piden que hagan determinado trabajo en las zonas mineras: “Necesitamos que maten a esta gente o a esta otra” en distintas partes para ejercer control y poder utilizarlos como grupo paramilitar.

-Hay una amenaza militar constante de Venezuela hacia Colombia, incluso con el uso de aviones y tanques, ¿Colombia teme un eventual conflicto?

-Quien tiene los instrumentos para amenazar es Venezuela, quien ha comprado armamento moderno son ellos. La prioridad es ahora humanitaria. Sabemos que todos los países debemos trabajar en conjunto para restablecer la democracia. ¿Cómo? Con presión.

-¿Y el papel de la oposición venezolana?

-Son ellos los que tienen que empezar a mostrar el camino, deben dejar de pensar que otros van a hacer algo por ellos, tienen que entender que es su momento de liderar todo ese consenso que hay en la comunidad internacional. Son ellos los tienen que comenzar a liderar.

-¿Hasta qué grado lo que ocurre en Venezuela es una amenaza para Colombia?

-Tenemos claro que el Gobierno venezolano quiere que la gente se vaya de su país por tres razones. Uno, menos presión social al tener que controlar menos gente. Dos, pueden llevar servicios y distribuirlos más fácilmente. Tercero, muchas de las remesas que envían los venezolanos tienen que llegar a la frontera y cambiarse a bolívares, y quien está apropiado de ese negocio es el Gobierno de Venezuela. Se están enriqueciendo, pues finalmente es un gobierno mafioso, una mafia en el poder, una familia mafiosa gobernando. Para ellos, esta migración es beneficiosa, la necesitan.

-¿Cuál es la mayor preocupación de EEUU con Colombia en estos momentos?

-Colombia ha sido un éxito. La relación entre Colombia y Estados Unidos es uno de los mayores éxitos en política exterior que han tenido ambos países en los últimos 30 años. Lo importante es la forma como el Plan Colombia -para el combate al narcotráfico- ha logrado mantenerse en las últimas cuatro administraciones de la Casa Blanca, y, por supuesto, en las de Colombia. Esa continuidad es lo clave. Hemos tenido retrocesos, sí, como el que permitió el presidente Juan Manuel Santos (2010-2018), de que subieran las hectáreas de coca a 200.000, pero el éxito es indudable.

-Sin embargo hay una polémica legal en su país con respecto a la erradicación de estos cultivos…

-La solución es integral. Pasa por erradicación manual. Nosotros recibimos del anterior gobierno 23 grupos de erradicación y al final de este año tendremos 100. Con ellos vamos a cuadruplicar nuestra capacidad de erradicación manual. Segundo. Vamos a llevar desarrollo a esa zona buscando la exportación de aceite de palma a EEUU. Tercero, estamos desarrollando los protocolos que la Corte Suprema nos planteó para poder revivir el uso del glifosato (herbicida). Pero esto no es para todas partes, sino para donde el narcotráfico mexicano ha entrado. Son cultivos grandes de hasta 80 hectáreas de hoja de coca.

Francisco Santos, embajador de Colombia en Estados Unidos
Francisco Santos, embajador de Colombia en Estados Unidos, señala que la continuidad del Plan Colombia ha sido clave.
Francisco Santos, embajador de Colombia en Estados Unidos, señala que la continuidad del Plan Colombia ha sido clave.

-Hay una mutación de la paz en Colombia. Nuevos grupos armados, nuevas formas de violencia, ¿cuál es el escenario que prevé?

-Estamos viviendo unos coletazos con los que hay que tener cuidado. Hay que ser implacable con ellos y combatirlos con todo el vigor de la ley. Lo que estamos viendo es que se están integrando organizaciones criminales del narcotráfico. El ELN se está volviendo cada vez más una organización de tráfico de drogas. El mayor reto es que todas están en Venezuela. Están operando desde allí y eso complica la situación, pero lo cierto es que tenemos las Fuerzas Armadas más profesionales del continente y que están preparadas para combatir eso.

-Con la enorme presión sobre la inmigración por parte del presidente Trump, ¿cómo Colombia está trabajando con su comunidad dentro de EEUU? Son más de un millón en este país…

-No puedo opinar sobre la política de otro Gobierno siendo embajador. Lo que sí estamos haciendo a nivel de embajada y consulados es proveer asesoría legal, charlas y foros.

-Si hay algo por lo que luchó las FARC en el Proceso de Paz fue en tratar de hacer desaparecer las extradiciones de sus cabecillas, pero su disidencia está delinquiendo y la presión aumenta…

-Si llega una orden de extradición por un delito cometido después de la firma de paz, hay que cumplir la ley. Eso es claro y este Gobierno lo tiene claro. Nadie tiene patente de corso para seguir delinquiendo tras dejar esas organizaciones. Ya las FARC recibieron tremendos beneficios por lo que hicieron en las décadas pasadas. Estamos manejando esta situación de manera institucional. Desafortunadamente algunas cortes tomaron decisiones que van más allá de sus competencias, pero son ellas mismas las que van a tener que decidir qué se hace. Para el Gobierno de Colombia las extradiciones son un elemento fundamental en la lucha contra el crimen transnacional, como también lo es para EEUU.

-¿Y qué pasa con los narcos que están presos en EEUU, los que salieron, los que están por hacerlo, y aún tienen solicitudes en Colombia?

-Si tienen delitos en Colombia, deben ir a pagarlos. No conozco los casos concretos para referirme de manera puntual, pero el principio es ese, el que la hace la paga.

-¿Qué es lo más urgente que debe modificarse del Acuerdo de Paz?

-Que el narcotráfico no es un delito conexo. Eso es una locura. Eso legalizó el cultivo de coca. Olvídese. Eso se acaba. Quien incumple en la entrega de bienes y armas pierde todos sus beneficios, hoy eso no está en el acuerdo. Que quienes cometan delitos después de la firma del acuerdo pierde todos los beneficios, queda por fuera. Hoy no está claro. Y cuarto, quien sea condenado por crímenes de guerra o lesa humanidad no puede ir al Congreso.

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