sábado 29  de  agosto 2026
PROCESO DE TRANSICIÓN

Es posible la reconstrucción de Venezuela con apoyo de EEUU, sin perder la soberanía

La recuperación puede emprenderse con acuerdos entre Estados, pero no puede pasarse de colonización ideológica a tutelaje sin poder de respuesta, afirma experta

Por María Inés Lombardi

MIAMI.- Venezuela, tras 27 años de destrucción en manos de los regímenes chavistas, puede transitar por el camino de la recuperación de la economía con apoyo de EEUU, sin poner en riesgo la soberanía ni ceder principios esenciales de la Constitución, como puede parecer en la actualidad, afirma la internacionalista María Alejandra Aristeguieta.

“La recuperación económica puede emprenderse perfectamente a través de acuerdos con distintos Estados. Si estamos en un tutelaje de EEUU, podríamos tener allí un espacio de acción, donde aquella entra como figura de cooperación, como acuerdos amplios”, sostiene.

Lo que no debe ocurrir, apunta la diplomática venezolana, es la dependencia o subordinación política como la que tuvo el país con China, Rusia e Irán o incluso con Cuba, y que puso en entredicho la soberanía por décadas.

“No podemos pasar de una colonización ideológica a un tutelaje sin capacidad ninguna para tomar decisiones de manera soberana e independiente”, reitera.

Tutelaje sin dependencia

La diplomática experta en temas de la ONU asegura que, en la relación entre los dos países basada en intereses comerciales, la mejor manera de evitar que el tutelaje se convierta en dependencia inadmisible y en algo “inconveniente incluso para los americanos” es que “la intervención quirúrgica”, llevada a cabo con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado, “pueda abrir el espacio para la transición”.

“El proyecto que teníamos todos en la cabeza y que sigue teniendo sentido es el reconocimiento de Edmundo González como presidente electo, y que esto desemboque en elecciones libres supervisadas internacionalmente con la participación de todos los candidatos, entre ellos los inhabilitados”, señala en alusión a la líder opositora María Corina Machado, apartada por el momento del tablero político venezolano por el gobierno de EEUU.

“Ese es el que tiene sentido porque se está conduciendo a Venezuela hacia la recuperación de la democracia y al pleno establecimiento del estado de derecho con el desmantelamiento de todas las mafias, ya negociado de Estado a Estado”.

Soberanía en la recuperación

Aristeguieta, experta en políticas internacionales, en gobernanza y derechos humanos, profundiza para DIARIO LAS AMÉRICAS sus reflexiones sobre la soberanía, contenidas en su artículo publicado en este diario el 20 de agosto pasado.

Allí abordó el impacto de la relación entre EEUU y Venezuela, en momentos en que este país necesita de ayuda internacional para recuperarse tras una historia de pérdidas, deterioro y corrupción.

Una situación agravada ahora por los dos devastadores terremotos del 24 de junio pasado.

“El desafío consiste en convertir el respaldo externo en capacidad venezolana”, consideró la experta en su texto de opinión. Y aseguró que la reconstrucción venezolana debe medirse por las capacidades institucionales y jurídicas a recuperar y no únicamente por cuántos miles de millones de dólares llegan al país o cuántos barriles de petróleo se puedan a producir.

En este contexto, la experta insiste en la importancia de la soberanía en el plan de la recuperación nacional.

“La soberanía es la piedra angular, la base fundamental de la República. Se puede entender como soberanía territorial, como soberanía nacional, como soberanía popular, pero es ese derecho irrenunciable”. Y debe privilegiarse en el proceso de reconstrucción.

“Se puede hablar de un plan Venezuela como se planteó en algún momento el Plan Colombia. Se puede ir a través de la cooperación técnica, la cooperación financiera, a través de los organismos multilaterales. Entonces, no hace falta una cesión de la soberanía que es lo que pareciera estar sucediendo en este momento, cuando ni siquiera estamos respetando los procesos legales en Venezuela”, asevera.

Bombas de petróleo en Maracaibo, estado de Zulia, Venezuela.

Bombas de petróleo en Maracaibo, estado de Zulia, Venezuela.

Proceso político en observación

Aristeguieta menciona hechos que comprometerían la soberanía en el proceso de recuperación hacia la transición, planteado entre los dos países.

“No se está yendo a procesos de licitación, no hay transparencia alguna, no hay rendición de cuentas”, resiente la experta tras una cuidadosa evaluación de los acuerdos retomados por el presidente Donald Trump y la jefa encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, desde marzo de 2026.

Del lado de Venezuela, advierte, estas circunstancias, incluyendo la planteada dolarización, afectan a la soberanía. “No sabemos quiénes están operando en Venezuela, más allá de los grupos criminales que entendemos han estado instalados en el país en los últimos 27 años”.

Desde el ángulo de EEUU, indica la existencia de “unos inversionistas que bajo una opacidad total están entrando en Venezuela y tampoco sabemos muy bien el resultado, ni el basamento jurídico de esas operaciones, ni la rendición de cuentas, ni el fruto que dejan”.

Además, el proceso no ha contemplado elementos sustanciales, tales como el cese de las detenciones arbitrarias y la libertad de todos los presos políticos, según la experta. Y evoca ejemplos de transición en la historia política venezolana.

“En la transición de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez a la democracia se le pidió cooperación internacional, se estableció una relación más estrecha con EEUU, se pasó a un proceso de justicia transicional, un término que no existía en aquella época, y se sacaron de la cárcel a todos los presos políticos. Esto fue lo primero que ocurrió y luego se fueron estableciendo o fortaleciendo los lazos políticos, económicos, comerciales, incluso de defensa tanto con Estados Unidos como con los países de la región”.

Sin embargo, deja claro que los resultados dependen exclusivamente de los venezolanos.

“Nosotros podríamos hacer uso de esa experiencia previa en transición y plantearla frente a lo que está sucediendo con EEUU, que lo que necesita en este momento son resultados y poco le importa la manera como estos sean aún si son a costillas de los venezolanos o de la soberanía nacional. Y somos los venezolanos quienes debemos velar por nuestros propios intereses”, agrega.

Transición sin dependencia

No obstante, Aristeguieta afirma que sí es posible llevar adelante el plan de tres fases planteado por el gobierno de EEUU en Venezuela con miras a la transición, sin caer en la subordinación. Lo dudan algunos, pero varios detalles lo demuestran, dice.

“Hay un poquito de legitimidad en Venezuela que fue el resultado de un proceso electoral, porque allí se manifestó la soberanía popular. Y también EEUU ha utilizado la Asamblea Nacional de 2015 como la última institución legítima que quedaba en Venezuela y que ellos reconocieron también, como a González”.

“Podríamos estar en este momento en ese proceso de transición con cariz legal y avanzar hacia un proceso de democratización. Y mientras tanto, bajo acuerdos entre ambos Estados, diseñar un plan de acción para ayudar a la estabilización y al desmantelamiento de todos estos grupos criminales que están coexistiendo en Venezuela”, agrega la experta.

Cree que justamente el entramado del crimen organizado instalado en el país es muestra fidedigna de cómo se fue perdiendo la soberanía. El desmontaje por parte de EEUU es uno de los grandes desafíos que plantea el proceso de transición que se busca en Venezuela.

Venezuela, promotor de democracias

En el contexto de la reconstrucción bajo el impulso de EEUU, Venezuela debe recobrar su rol internacional de promotor de democracias en todos los países de la región y de ejemplar manejo de la soberanía territorial de manera diplomática en escenarios complejos tanto con Colombia como con Guyana, subraya Aristeguieta. No tiene por qué partir desde cero.

“Esa es la política exterior a la que debemos aspirar de nuevo”, afirma tras recalcar que en Venezuela prevalecieron siempre los intereses del Estado soberano antes de los años del chavismo.

“No eran intereses de parcialidades ni ideológicas ni políticas, no era la política exterior de adecos y copeyanos o lo que pasó a ser después: una política exterior ideologizada totalmente no con base a los intereses nacionales sino a los intereses del chavismo en todas sus versiones”.

Asegura que Venezuela fue un baluarte de la democracia en la región.

El país colaboró con cooperación, con mejores prácticas, con procesos electorales que fueron diseñados y monitorizados con observación internacional desde Venezuela, pero además ayudó a elaborar registros electorales, enseñó a hacer procesos, señala la diplomática.

También fue promotor de intercambios comerciales, de intercambios en Defensa con EEUU, Alemania, Francia y Colombia, entre otros países del mundo.

“Teníamos una estrechísima relación en todos los ámbitos y debemos recuperar esa memoria histórica. Venezuela fue realmente un actor con un norte muy claro en política exterior y no hace falta inventar el agua tibia. Podemos retomar perfecta y rápidamente esa misma línea de acción y establecer una relación sana, productiva, de respeto con todas las naciones, empezando, por supuesto, con EEUU”, puntualiza la internacionalista.

FUENTE: Entrevista a María Alejandra Aristeguieta, diplomática y experta en temas de la ONU

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