lunes 23  de  febrero 2026
ENTREVISTA A JOSÉ BASULTO

Hermanos al Rescate era la respuesta de amor del exilio por los cubanos de la isla

Fragmento de una entrevista exclusiva concedida en 2019 por José Basulto, cuyo texto íntegro está publicado en Anuario Histórico Cubanoamericano, número 3, de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio

Diario las Américas | LUIS LEONEL LEÓN
Por LUIS LEONEL LEÓN

“Yo asumo la responsabilidad de eso. No trato de eludir en lo más mínimo la responsabilidad, porque realmente fueron las instrucciones”, con esta afirmación respondió Fidel Castro a una entrevista que el periodista estadounidense Dan Rather le hiciera y que se dio a conocer en septiembre de 1996, a escasos meses de haber ocurrido el derribo en pleno vuelo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate que fueron pulverizadas con calibre de guerra por aviones de la fuerza aérea cubana en aguas internacionales.

Con esa sentencia, Castro resumió lo que, según lo demostraron los hechos, fue un crimen fraguado durante tiempo y ejecutado para herir de muerte a una organización con fines humanitarios que logró desmontar la mentira de que al exilio de Miami no le importaban los cubanos de la isla.

Qué era Hermanos al Rescate

En entrevista concedida en 2019 por José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate, el piloto y luchador anticastrista le contó al periodista y cineasta cubano exiliado Luis Leonel León, la verdadera historia de esta organización, que el castrismo aún intenta tergiversar dentro y fuera de la Isla, y que tantos miles de balseros ayudó a rescatar hasta que en 1996 sufriera un ataque devastador, cuando un avión de guerra ejecutó en el aire a 4 de sus jóvenes pilotos.

Nacido en Santiago de Cuba en 1940, Basulto se opuso desde el comienzo al régimen de los hermanos Castro. Participó en varias operaciones que buscaban derrocar el totalitarismo, entre ellas las actividades clandestinas previas a la invasión de la Brigada 2506, integrada por exiliados cubanos a Bahía de Cochinos en abril de 1961, que reconoce como uno de los golpes más dolorosos de su vida, sólo superado por el derribo de las avionetas de HAR, hace ya 30 años.

El 24 de febrero de 1996, el día en que aviones de guerra, siguiendo instrucciones de los más altos mandos militares de la dictadura, derribaron fuera del espacio aéreo cubano a 2 de las avionetas de Hermanos al Rescate, marcó para siempre la historia de Basulto y de esa organización.

Mucho tiempo antes, el legendario piloto y opositor, ya tenía entre sus preocupaciones la gran cantidad de cubanos que se lanzaban al mar, con tal de escapar de la isla comunista. Pero no fue hasta 1990 –cuando en una de las reuniones que habitualmente sostenía con sus amigos anticastristas, Bill Schuss y Benito Clark, compañeros de la época de las operaciones de la invasión a Bahía de Cochinos– que se gestó la idea de Hermanos al Rescate.

Los primeros experimentos los realizó con su avión, acompañado de pilotos que le servían de observadores, piezas claves para localizar a los balseros en el estrecho.

Así empezaron los primeros vuelos y no mucho tiempo después decidieron echar a andar la organización, “cuyo objetivo número uno era salvar vidas. Número dos: darle a conocer al mundo, a través de la prensa , que estaban muriendo muchas personas tratando de huir de Cuba. Y tercero: hasta dónde estaban dispuestos los cubanos a llegar para obtener su libertad. Era un mensaje claro, que evidenciaban el sacrificio humano no solamente de los balseros, que corrían un riesgo inmenso, sino también de nosotros, porque nos estábamos jugando la vida”, describió Basulto.

Hermanos al Rescate, fundada principalmente por pilotos civiles, se inscribió como corporación sin fines de lucro en el Estado de la Florida, el 12 de mayo de 1991. Durante unos 8 años patrullaron el Estrecho para apoyar a los balseros. El primer avión que se usó, de un solo motor, era propiedad de Basulto.

Cada vez que Hermanos al Rescate necesitaba el apoyo de la comunidad Basulto lo pedía y obtenía respuesta.

“En el apartado postal que teníamos recibíamos todos los días un montón de cartas. El promedio de contribución eran 10 dólares, pero siempre hubo personas de muchos recursos que contribuyeron con muchísimo más, hasta donando aviones. Willy Chirino y otras personalidades del exilio se portaron muy bien”, recordó Basulto.

Una compañía de pasajes les ayudó a comprar un avión. Una señora les donó de un golpe 50 mil dólares, que igual usaron para comprar otro avión. Y hubo quien donó no uno, sino dos aviones. “Llegamos a tener 10 aviones. Unos eran nuestros, otros eran de personas que los tenían y nos los prestaban. Así montamos una pequeña Fuerza Aérea de Salvación”. Fue una operación costosa, debido al mantenimiento regular de los aviones y la gasolina. “Pero puedo decir que a nosotros nunca nos faltó el dinero. Cada vez que iba a la radio y la televisión y decía que necesitábamos fondos para poder volar, inmediatamente el correo postal nuestro se llenaba otra vez. Era la respuesta del exilio enviando un mensaje de amor a Cuba”.

Basulto asegura que el régimen cubano “le pidió a Estados Unidos de mil maneras que parara a Hermanos al Rescate. Pero EEUU no lo podía hacer. No estábamos violando ninguna ley. Estábamos haciendo una labor humanitaria a cuenta y riesgos propios, y no había un argumento legal para decirnos que no podíamos volar. Varias veces nos sabotearon, por eso tuvimos que guardar los aviones en un hangar, cerrarlo y poner alarmas”.

¿Por qué el régimen quería liquidar a Hermanos al Rescate? “La razón más importante es que con nuestras acciones negábamos su mensaje de que estábamos en contra de los cubanos y que no nos importaba la suerte de nuestro pueblo. Para comienzos de 1994 ya habíamos salvado más de 4 mil balseros. Y durante el éxodo de los Balseros, que comenzó en agosto de ese año, ayudamos a salvar más de 30 mil”.

Pero llegó el fatídico 24 de febrero de 1996. Lo sucedido este día cambió la suerte de Hermanos al Rescate.

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