sábado 21  de  febrero 2026
CUBA

La República sigue batallando por ser libre y próspera

Nadie imaginó el 20 de mayo de 1902 que 121 años después los cubanos tendrían que seguir luchando por sus derechos cívicos y humanos
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- Después de 406 años de colonización española y cuatro de intervención militar estadounidense, Cuba finalmente obtuvo su independencia el 20 de mayo de 1902.

La historia asegura que Cuba fue el territorio colonizado por España que más costó a la corona española retener.

A Estados Unidos, que miraba atento el deterioro del Imperio español, le valió entrar en el conflicto cubano español para fortalecer posiciones.

De cualquier manera, el anhelado día de independencia llegó y el antiguo palacio de los Capitanes Generales, en La Habana, sitial de los gobernadores españoles, acogió a distinguidos visitantes, embajadores, altos oficiales del Ejército Libertador y las fuerzas estadounidenses para presenciar el nacimiento de la República de Cuba.

1868

La guerra de liberación tuvo su grito inicial en la voz de Carlos Manuel de Céspedes, nieto de españoles, el 10 de octubre de 1868.

De hecho, la primera medida optada por Céspedes fue liberar a sus esclavos y convocarlos a luchar por la independencia.

A este hecho le siguió una ardua batalla que tomó 30 años y tuvo a hombres tan bravos como Antonio Maceo y magistrales como José Martí, no sin antes tener que enfrentar cientos de dificultades.

La cordura y el deseo de ser libres pudieron más, y la campaña final logró reducir la fuerza española, cuando el ejército estadounidense intervino.

De hecho, no fueron pocos los que trataron de influir en las decisiones del Congreso estadounidense para que Cuba fuese territorio de Estados Unidos.

Sin embargo, venció la cordura y el bien cuando el presidente estadounidense William McKinley firmó la Resolución Conjunta que declaró que “el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente”.

Los historiadores aseguran que el día escogido fue el 20 de mayo por ser el día posterior al 19, cuando se conmemora la muerte en combate de Martí, el apóstol de la Independencia.

Luego de 121 años de república, no hay testigos del que muchos aseguraron fue un hermoso mediodía, cuando la bandera cubana ondeó por primera en el Castillo del Morro y el primer presidente elegido, la esperada promesa de la nueva república, Tomás Estrada Palma, tomó posesión de la presidencia, rodeado de grandes figuras, entre los que destacó el generalísimo Máximo Gómez.

Entonces la nación comenzó el largo periplo por dejar atrás las huellas del colonialismo y avanzar hacia el desarrollo socioeconómico y político, aunque llevara a cuestas la orden de la Enmienda Platt que establecía la creación de “estaciones navales estadounidenses en ciertos puntos determinados”

Como planteó el analista Martín Rodrigo y Alharilla: “En la demarcación de los límites de la identidad cubana, en la elección de tradiciones y valores culturales hispanos se establecieron las fronteras respecto a los otros frente a los que Cuba tenía que definirse y defenderse, España, por un lado, y Estados Unidos, por otro, que ejercía una poderosa atracción intelectual y política para algunos intelectuales de la isla”.

La fecha del 20 de mayo de 1902 sobrepasa la importancia del evento histórico. Ese día se mostró el triunfo de la razón y se sentó un ejemplo de victoria ante los artificios políticos.

República

El país logró encaminar sus vías hacia el desarrollo y estableció unas normas sociopolíticas, urbanísticas y económicas que entonces fueron ejemplos en la región.

No obstante, la política nacional continuó siendo agitada. Mientras obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales planteaban sus inquietudes y el país los asumía paulatinamente. Otra parte de la sociedad gobernante vivía a espaldas de la realidad, sin darse cuenta de que un peligroso caldo de cultivo se gestaba.

La sucesión de gobiernos constitucionales, alternados con golpes militares, alcanzó el clímax detonante en los años 1950, cuando Fulgencio Batista asumió el poder por la fuerza, tras haber sido presidente constitucional en 1940.

El nuevo régimen político, aun cuando respetó la presencia del Congreso nacional y varios partidos políticos adversos, endureció las reglas contra la disidencia, que tuvo al populismo desenfrenado de un grupo de revolucionarios, dirigidos por el abogado Fidel Castro.

Derrocado Batista, los revolucionarios liderados por Castro asumieron el poder en medio de un fuerte apoyo popular, que tampoco logró percibir el peligro que se avecinaba.

Mientras tanto, el caldo de cultivo comenzaba a dar sus primeros frutos: la nacionalización de empresas, la expropiación de bienes y la institucionalización de la educación y la política, bajo los parámetros del Estado, basada únicamente en lo que denominaron “ideología marxista leninista”.

Desde entonces, perdura la existencia de un único partido político, la falta de libertades civiles y el control institucional de los medios de comunicación masivos, después de penosos episodios que castigaron a miles de cubanos con el fusilamiento y la expropiación de bienes que arrojaron a dos millones de cubanos de la isla a emigrar por diversas vías.

Hoy, lejos de poder mostrarse al mundo como país libre y próspero, a 121 años de iniciada la República, abunda la pobreza y la opresión, el encierro y la mordaza, el autoritarismo.

Nadie imaginó el 20 de mayo de 1902 que un siglo después de haberse establecido la República, los cubanos tendrían que seguir luchando por sus derechos cívicos y humanos.

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