MIAMI.- “A mi madre la quieren matar”, afirmó este viernes Carolina Ribera, hija de la expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, quien se encuentra detenida desde el 13 de marzo pasado bajo acusaciones de fraguar un supuesto golpe de Estado contra el exdictador Evo Morales y quien el mes de agosto anterior intentó suicidarse en prisión, según el testimonio de familiares y abogados.

Ribera conversó en exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS y aseguró que las autoridades bolivianas están sometiendo a Áñez a “torturas físicas, psicológicas y emocionales”, en momentos en que su madre se encuentra “muy delicada de salud y cada vez se le agrava más su cuadro clínico”.

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La hija de la expresidenta interina de Bolivia inició el pasado martes 7 de septiembre una serie de visitas en Estados Unidos. La joven se reunió el jueves con el director ejecutivo de Human Right Watch (HRW), José Miguel Vivanco, y con representantes de organismos internacionales defensores de derechos humanos en Washington.

Asimismo, este viernes sostuvo un encuentro en Miami con el secretario general de la Iniciativa Democrática de España y Las Américas (IDEA), Asdrúbal Aguiar, organismo que ha instado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para que intervengan en el caso de Áñez.

“El gobierno prohíbe y restringe cualquier atención médica que se le pueda dar y sale a mentir de forma deliberada y descarada, [diciendo] que mi madre se encuentra bien de salud y no tiene por qué ser internada en un hospital, siendo que los informes médicos dicen que necesita recibir un tratamiento integral”, aseguró Ribera a este rotativo en Miami.

“Yo como hija estoy muy angustiada y desesperada; lo que quiero es tener viva a mi madre”, subrayó.

La expresidenta sufre de hipertensión arterial sistémica y síndrome ansioso depresivo, según reportaron autoridades del país sudamericano, que no dan crédito a las autolesiones de Áñez. “Son unos rasguños en un brazo”, informaron.

A comienzos de agosto, un juez dispuso extender por seis meses el periodo de prisión preventiva a Áñez, lo que aumentaría hasta febrero de 2022 la detención de la expresidenta mientras continúan las investigaciones dentro de su proceso judicial.

Áñez está acusada de "terrorismo, sedición y conspiración". En reiteradas ocasiones, la expresidenta que permanece recluida en el Centro Penitenciario Femenino Miraflores de La Paz ha afirmado que “nunca” ocurrió un “golpe de Estado” y, asimismo, denunció una persecución política en su contra.

Según Ribera, “lo que detonó que mi madre quisiera suicidarse” es que tanto la joven como su hermano recibieron amenazas desde diferentes sectores del partido gobernante, Movimiento al Socialismo (MAS). “Algunos diputados han pedido que nos investiguen y aprehendan”, indicó la joven.

Entre lágrimas y palabras entrecortadas, Ribera acotó, “no puedo verla sufrir más [a su madre], [ver] cómo ella cada día se debilita; día a día siento que se me muere de a poco”.

De acuerdo con su relato, “he llegado a la desesperación”, a lo que sumó que “no hay palabras para describir lo que uno siente: frustración, desesperación, dolor”.

“Yo he llegado a decir que cambio mi libertad por la vida de mi madre para que ella salga al hospital y sea internada, pero el gobierno sigue sembrando miedo a todas las personas que piensen diferente y a todos los líderes de la oposición”, sentenció.

Ribera llamó a “las autoridades bolivianas” a que “cambien este proceder, que dejen la política y la venganza a un lado y que prioricemos la vida de una madre, de una mujer que está muy enferma”.

Reiteró que al ver a su madre después del intento de suicidio, la expresidenta provisional boliviana le dijo que “ella no quiere ser un problema para nosotros [sus hijos]”, además de que “no puede soportar que quieran causarnos daño a mi hermano y a mí”.

La hija de Áñez pidió a la comunidad internacional, autoridades y entidades defensoras de los derechos humanos que “se unan a nuestra voz para la lucha de la libertad y justicia de mi madre y de todos los presos políticos [de Bolivia] que son alrededor de un centenar”.

“Ahora es la lucha de mi madre y de toda la familia de los presos políticos”, dijo, “pero el día de mañana va a ser la lucha de la libertad y democracia de toda Bolivia”.

“No me voy a callar”, advirtió y dijo su propósito es “seguir denunciando ante el mundo todas las injusticias, abusos y arbitrariedades que está sufriendo mi madre” y que “detrás de todo esto esta el señor Evo Morales”.

Finalmente, señaló que no descarta una posible orden de detención en su contra cuando intente ingresar a su país, probabilidad que, según sostuvo, no la hará desistir “hasta ver a mi madre en libertad”.

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