Liliana (20 años), Mamoti (23 años), y Yaquelin (49 años), viven en la misma cuadra de La Güinera, muy cerca de La Rusa (21 años). Todas ellas fueron detenidas a raíz de las manifestaciones del 12 de julio en ese barrio de La Habana. La Rusa, madre de un niño de cuatro años, fue liberada bajo fianza y está esperando su juicio, en tanto las demás fueron trasladadas a la prisión del Guatao (cárcel mujeres en el occidente de Cuba), donde coincidieron con Daniela Rojo (25 años y también madre), y la adolescente Katherine Martin (17), quien es la menor de las dos hijas de Mayra Taquechel. Mayra ha vivido en prisión el tormento adicional de tener a sus dos hijas presas. Similar ha sido para Teresa, que aun cuando está libre, tiene a tres de sus hijos en la cárcel.

Otras madres como Maydelin Aranguren Jiménez (35 años) y Servilia Pedroso Araújo, padecen la detención de sus hijos menores de edad, mientras los abogados les piden paciencia. El drama escala cuando se trata de madres lactantes como Juana Rizo, quien se ha quedado sin el apoyo que significa su esposo Juan Dennis, ahora preso. El viernes 6 de agosto se realizó el juicio de apelación, al que ella no pudo asistir porque estaba ingresada con COVID. Al día siguiente me dijo: “Fue exactamente lo mismo del juicio anterior. Otro teatro más. No quisieron rebajarle nada. La única esperanza que queda es que le den condicional a los 6 meses de condena. Y vamos a hacer la revisión que eso tarda 3 meses”. Después él le comentó que estaba muy triste, que no esperaba que esto fuera así, que pensaba que esta vez lo iban a soltar.

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Peor aun

Menos consuelo hay para las mujeres de la familia de Diubis Laurencio, el único muerto oficialmente reconocido en el contexto de las protestas iniciadas el 11-J en Cuba. A raíz de estas, al menos 165 mujeres han sido incluidas en un listado de personas detenidas o en paradero desconocido. Otras no están en las estadísticas reportadas por iniciativa ciudadana, pero son hijas, madres o esposas de quienes están en detención o han sido excarcelados.

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Melissa Castellano, de 21 años y conocida como La Rusa, tuvo que dejar a su hijo y montarse en un carro desconocido. “Me sacaron en un carro oscuro. Pitando. Como si yo hubiera matado a alguien. No me dejaron ni avisarle a mi mamá. Y a los 3 o 4 días fue que mi mamá supo dónde estaba”, dice la joven madre de un niño de tres años al que tampoco pudo ver entre el 14 y el 26 de julio. Esos 12 días los pasó en el centro de detención de 100 y Aldabó, [cuartel general de la Policía política] hasta que la excarcelaron bajo fianza de 2.000 pesos. Ahora está en espera de juicio, acusada de desorden público.

Liliana Oropesa Ferrer es un año menor que Melissa y vive en la calle Agramonte, del mismo barrio. Pero hasta hoy sigue detenida en la prisión del Guatao, acusada de atentado porque, aparentemente, sale en un video poniendo una botella en el piso. “Ella todavía está detenida. No me dejan verla. Lo que quiero es que la suelten ya. Lleva un mes detenida en Guatao”, dice su madre Lisandra Ferrer. Insiste en que su hija solo tiene 20 añitos: “no es fácil, esto no es fácil. Se han excedido con esos casos. La acusan de desorden público, atentado e instigación a delinquir”, lamenta.

Lisandra dice que en días recientes llamó al abogado y este le aseguro que ya había solicitado el cambio de medida para que la liberen bajo fianza. Con lo caro que me cobra el abogado: 4.200 pesos el contrato. Más los regalitos que le doy”, denuncia la madre de Lisandra y otros dos niños, uno de 11 y uno de 16. “Solo quiero justicia”, recalca.

Como ella, justo a unas casas de distancia, Teresa Rodríguez clama por la detención de sus tres hijos: Emiyoslán (18 años), Yosney (25) y Mackyanis alias “Mamoti” (23). Teresa usa poco sus redes sociales, pero responde al teléfono del padre, Emilio: “A mis tres hijos con mi sobrino se los llevaron para 100 y Aldabó, bajo investigación”. Esto lo contó el miércoles 21 de julio, y hoy, casi un mes después, sus hijos continúan detenidos, separados entre sí y de sus padres, que se han dividido entre las prisiones para ir a llevarles artículos de aseo.

Teresa de Jesús, una mulata firme que deja sus rizos naturales, sabe que no es la única atravesando por circunstancias similares en Cuba, que no está sola. Su vecina Yaquelín Castillo es otra mujer detenida en el Guatao. Al igual que Teresa, es madre, pero en su caso, es ella quien enfrenta prisión.

Yosdary Nuviola, quien reside en Montreal, Canadá, y se presenta como hijastra del hermano de Yaquelin, dice que su “tía” está en el Guatao, lo que confirmó la activista Daniela Rojo. Esta asegura que Yaquelin estuvo en su misma celda en la prisión de mujeres conocida como El Guatao. Daniela escribió sobre Yaquelin: ‘‘‘la madrina’ de la celda, Yaquelín es de La Güinera, tiene un hijo preso que depende de ella, (es) una persona muy religiosa, espiritual, que nos contaba historias de misas, de muertos, que me dijo que yo era hija de Yemayá, que soy bruja, que consolaba a quien explotaba en llanto, que limpió la celda con sus manos y un pedazo de toalla vieja a falta de instrumentos, que nos ayudaba a conciliar cualquier conflicto, que me pedía le cantara canciones románticas, y yo trataba por ella de ampliar mi repertorio. Yaquelín no sabe nada de política, no le interesan los partidos, sino el precio de las cosas que tiene que mandarle a su hijo, Yaquelin no está en edad de tirar piedras ni dar golpes, está allá, en ‘El Guatao’ esperando juicio, esperando ansiosamente que ‘pase algo’, que alguien revise los casos y la suelten”.

Su hijo Reinier Leme, bailarín profesional residente en Copenhague agradeció el apoyo de Daniela Rojo y denunció: “todos mis amigos calle Agramonte de la Güinera incluyendo a mi mamá los tienen presos. Sin comunicación...Y nadie habla de ellos. La mayoría menores de edad”. Yaquelin, según su perfil en Facebook, es lavandera en el Hospital Materno Infantil Ángel Arturo Aballí, desde el 11 de mayo de 2021 hasta la fecha. Refiere que vive en Arroyo Naranjo y su último post es del 11 de julio de 2021, día que actualizó su foto de perfil con un marco de SOS Cuba.

El mismo marco lo empleó el 11 de julio Francis Daniela Fernández del Bono, de solo 18 años. La imagen de la adolescente fue compartida en redes sociales por personas como Aini Martín, quien refiere: “Daniela vive en mi pueblo de Regla… su corta edad no fue un impedimento para salir a las calles el 11J y pedir Libertad para su país”. La misma fuente publicó después que Francis Daniela estaba en excarcelación. La madre de la adolescente había publicado en su perfil en Facebook esa foto de Daniela con esta descripción el pasado 17 de julio: “quiero su libertad inmediata”). El 25 de julio Daniela actualizó su foto de perfil y mediante chat me confirmó que estuvo detenida, pero no dio detalles.

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Puede que se conozcan o no, pero lo cierto es que Daniela y las hermanas Katherine y Maryam Martin Taquechel han caminado por las calles de Regla, el barrio donde viven. Sin embargo, estas hermanas y su madre Mayra Taquechel Louit, fueron trasladadas a la prisión del Guatao, según denunció en redes sociales Tania Taquechel: “A mi hermana le echaron ocho meses de privación de libertad por sólo expresar patria y vida y por querer ser libre”. Refiere que fue condenada a 8 meses de prisión. Un post del 16 de julio, de Geisy Martin, que se presenta como hermana de Katerin y Maryam denuncia lo ocurrido, dice en un comentario que “nadie las ha podido ver todavía. Hoy va un abogado que pusimos a ver por fin que es lo que está pasando”.

Tania Taquechel escribió por su parte: “sí están sancionando a los menores mi sobrina (Katherine) tiene tan sólo 17 añitos se desmayó y la policía no dejó que ningún familiar la tocara esto que se está haciendo es un crimen, estamos pasando por un dolor muy grande. Las madres cubanas empezando por mí, Tania Taquechel Louit, estamos pidiendo justicia para nuestros familiares. BASTA ya y si con esta publicación quieren meterme presa también no me importa, pero no me voy a callar en expresar todo lo que siento no más injusticia”. La fuente asegura que son personas sin antecedentes penales. “La niña que sólo tiene 17 años también la llevaron junto con su mamá a la prisión de mujeres que está en el Guatao. También fue sancionada a un año de prisión”. Esta condena fue modificada por la de trabajo correccional sin internamiento.

Por testimonio de Daniela Rojo, residente en Regla, se supo que Katherine estaba en la misma celda que ella: “Katty está en ‘El Guatao’. Luego de un juicio sumario celebrado el día 20/7 la sentenciaron a un año de privación de libertad. Katty es una chica muy valiente, ‘la colombiana’ le decíamos porque imita el acento colombiano a la perfección y nos hacía reír mucho. Katty solo tiene 17 y le ha tocado vivir una prisión porque no está de acuerdo, porque no se conforma… Ps: Su hermana estaba en mi celda, sé que golpearon a Katty, que es hasta epiléptica”.

Sus historias se conectan con las de Katia Mena y su hija Katherin Acosta, nacida el 7 de octubre de 2002. La adolescente de 19 años confirmó su detención y encarcelación: “Éramos mi mamá (Katia Mena), mi novio (Esnel Diaz Alba) y yo, nos pusieron una carta de advertencia. Nos dieron la libertad inmediata el día 30 de julio”. Contó que es aún estudiante, y a la vez practica el modelaje, aunque también es actriz en el grupo humorístico “Los Fuera de Rosca” y explicó que “la carta de advertencia es para no estar metida de nuevo en eso ni relacionarnos con personas que se manifiestan porque nos acusaban de desorden público y desacato… usted sabe cómo es esto”, sentenció el pasado 10 de agosto.

Más allá de La Habana

A Yurisleidys Rodríguez Piña (29 años y madre) la detuvieron en Güines el 12 de julio. Cuenta que había salido con su novio a manifestarse pacíficamente el domingo 11-J: “grité un par de consignas (Patria y Vida) y estuve filmando los hechos. El lunes hubo otra revuelta y no me manifesté porque me dolía el cordal y cuando iba para el policlínico, pasé por un parque donde había un acto del Partido. Yo tenía el teléfono en la mano y parece que pensaron que yo estaba filmando y nos detuvieron a mi novio y a mí. Yo tenía en el pecho escrito Patria y Vida, que me lo había puesto desde el día anterior”, relata.

En la cárcel —que nombran coloquialmente prisión del SIDA— había mujeres y hombres. “A nosotras no nos dieron golpes, pero a los hombres sí, los veíamos que los sacaban con heridas. En la parte de mujeres había como un cubículo con 10 literas (20 mujeres) y ahí estuve 15 días: el 27 me soltaron como a las 12 de la noche. Nos daban cuatro comidas al día: desayuno, almuerzo, comida y antes de dormir una caldosa. Los primeros días la comida estaba mala, luego mejoró. Éramos mujeres de distintos municipios de Mayabeque y nos pusimos a hablar de las manifestaciones y cuando ya se agotó ese tema de conversación, empezamos a contarnos nuestras vidas. A veces nos revisaban, nos metían para un cuarto con mujeres oficiales y teníamos que hacer cuclillas sin ropa. Fueron como tres veces en quince días. Cuando entrábamos todo estaba revolcado. Eran requisas para ver los objetos que estaban ahí. Solamente nos sacaban para almuerzo y comida. Luego, en los últimos días, nos llevaban a un patiecito a coger sol. Cuando salí quedaban como 8 muchachas. Escribí sus nombres en un cartoncito, pero en una de las requisas se lo llevaron. Perdí los contactos, luego supe que muchos de los familiares de ellas también estaban presos, y ahora estoy poniendo fotos de denuncia para que se vean estos casos.

Madres de menores de edad detenidos

Maydelin Aranguren Jiménez (35 años), es una de las madres desesperadas por sus hijos menores de edad en detención. A su hijo Cristian Michel Scull Aranguren, de 18 años, lo citaron y, dice ella, lo entregó a la Policía para ver que querían. No obstante, “lo dejaron preso sin presunción de inocencia, en calabozos de Cárdenas donde estaba preocupado porque nunca lo sacaron de ahí”.

“Cuando salieron otros me mandó el recado con ellos, que buscara rápido un abogado. Tuvo derecho a una sola llamada: llamó para decirme que podía recibir aseo y que a medida que se le vaya acabando le puedo llevar (fue lo que me dijeron)”, destaca la madre y precisa: “Quiero dejar claro que la molestia es que si yo estuviera consciente de que mi hijo estuvo en las manifestaciones… lo admitiría y listo. Pero él estaba en casa de su abuela, pendiente del fútbol”. Sobre los mecanismos del sistema penal Maydelin dice: “Te tratan muy mal, desde el mayor de policía hasta el calabocero, no dan respuesta, en un momento hubo traslado y fuimos a mirar, pero la respuesta del oficial fue ‘échense pa’ allá que ustedes son unos chismosos. A los presos los echaron en la jaula (camiones enrejados), no nos dejaban verlos, solo por los zapatos que llevaban puestos pudimos tratar de identificarlos...El abogado dice que no hay un Fiscal fijo y que él va a la prisión el viernes. Por lo que me explicaron, están juntos todos los menores de edad por los hechos de ahora, separados del resto de la población penal”.

La madre de Eloy Bárbaro Pedroso Cardoso (18 años) tiene preocupaciones adicionales, ya que desde el pasado 19 de julio al adolescente se lo llevaron de su casa en el reparto Alcázar, perteneciente al Consejo Popular Güinera. Lo acusan de Desorden Público y Atentado y está detenido provisionalmente como medida cautelar. El 28 de julio, la madre (Servilia Pedroso Araújo) le llevó a prisión un saco con comida y provisiones y el día 14 de agosto me comentó: “Me acaban de decir que casi no les dan agua y, apenas, comida”. Ya en ese momento iba por un segundo abogado, dado que con el primero decidió romper el contrato. Este también le pide paciencia, algo que una madre difícilmente pueda conseguir en estas circunstancias. Le dijo que iba a pedir cambio de medida, para que suelten a Eloy bajo fianza. Servilia asegura que no ha podido ver a su hijo desde el día 21 de julio, dos días después de que lo apresaron. Lo vio en Jóvenes del Cotorro, detalla. Una de las molestias para ella es que “trasladan y no avisan”.

“Me ha llamado, me dice ‘mamá, estoy bien’, pero en la voz siento que no está bien, me pide que le lleve pocas cosas y me pregunto por qué será. Será que no se las están dando?”.

Por otra parte, recuerda que hubo mucho tiroteo el día 12 en La Güinera e insiste en que las personas vean los videos de las protestas en el barrio: “cuando los jóvenes salieron a la calle por la Lomita no llevaban piedras. Iban desarmados, miren los videos”, pide.

Ellas no son las únicas. “Esto ha sido apoteósico”, dice por ejemplo Teresa, una madre especialmente afectada. Además de sus tres hijos, “en La Güinera entera, malo que bueno, en casi todas las casas que hay jóvenes, hay alguno detenido”.

@cabezamestiza

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