Luego del libre visado por parte de Nicaragua a los cubanos, un artículo de Miriam Leiva para CUBANET describe la situación en la isla y compara con anteriores crisis migratorias. Reproducimos el texto:

Otra generación de cubanos es forzada a la emigración por la opresión política y la precariedad económica impuesta por los gobernantes de turno. Nicaragua nuevamente elimina las visas de entrada, con lo cual posibilita restablecer la maniobra de Fidel Castro de sacar la presión a la olla, llena de personas agobiadas por las carencias más elementales, sin esperanzas de poder desplegar libremente sus capacidades para crear en este presente, el futuro de su familia y la Patria; crear problemas a los yanquis y procurar remesas. Las colas en las oficinas de Inmigración para pasaportes son alucinantes.

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Miles de jóvenes y adultos de mediana edad procuran el dinero para el viaje mediante la venta de las escasas propiedades o urgen a los familiares aquí y allá para que ayuden a financiar el peligroso desplazamiento déjà vu. Ahora se adiciona la incógnita sobre la posición del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), muy afín a los dirigentes cubanos, aunque en negociación con su homólogo Joe Biden para lograr legalizar a los millones de mexicanos residentes en Estados Unidos, y cortar las causas de la emigración centroamericana, como anunció luego de la reciente reunión en Washington.

Debe recordarse el éxodo a través de Ecuador desde 2008, con cruce por selvas, pantanos y mar de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y México. Esto cambió el 10 de noviembre de 2015, cuando las autoridades costarricenses desmantelaron una red de tráfico de personas, dejando 1 917 cubanos varados al negar Nicaragua la entrada. Miles más se concentraron en México y su frontera con Estados Unidos, con lo que el Gobierno cubano presionó al presidente Obama, luego de restablecer las relaciones diplomáticas y durante los diálogos para cooperar en diversas esferas.

Ahora, la desesperación por “escapar” creció con la incertidumbre sobre cuando terminaría el encierro por el Covid-19, se abrirían las fronteras y comenzarían los vuelos. Muchas personas han viajado a Panamá, Guyana, México y Rusia para comprar, o lanzarse a la frontera estadounidense incluso desde cualquier país de Europa. A partir de 2013, quienes recibían visas por cinco años cruzaban asiduamente a Estados Unidos para adquirir productos comercializables a su regreso y visitar a sus familiares, pocos deseaban quedarse allá.

Estados Unidos ha sido el refugio desde el siglo XIX, que pensado como temporal por la mayoría, cesó al establecerse la república en 1902. Luego siguieron huidas individuales para escapar de las trifulcas por el poder y las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista. En 1959, la Revolución ocasionó la estampida de las personas vinculadas al antiguo régimen, y aquellas despojadas de sus propiedades y en conflicto por sus convicciones políticas y religiosas. En 1965, Estados Unidos dictó la llamada Ley de Ajuste Cubano, por la cual a los cubanos se le facilita la residencia. Desde entonces, Fidel Castro fomentó las oleadas de miles de personas simples, conocidas como Las Camariocas, el Mariel, y la Crisis de los Balseros. No ha importado cuántos morían en el intento. En 1995, debido a esa última, el presidente Clinton autorizó la firma de un acuerdo migratorio por 20 000 visas anuales y estableció la Política de Pies Secos-Pies Mojados, por la cual quien tocara territorio estadounidense recibía parole para permanecer hasta recibir la residencia. No obstante, en enero de 2017, poco antes de abandonar la presidencia, Barack Obama derogó esa política y el Programa de Permiso para los Profesionales Médicos.

La confrontación retornó desde la presidencia de Donald Trump a partir de los casos de enfermos entre el personal diplomático norteamericano. El cierre del consulado en La Habana ha imposibilitado las visas. Hasta a los ciudadanos cubano-españoles se dificulta la entrada. El presidente Joe Biden no ha revertido esas decisiones, sino que ha abogado por el respeto de los derechos humanos, y condenado la represión y encarcelamientos posteriores a las protestas populares del 17 de julio.

Ahora nuevos peligros asechan a los cubanos en las inciertas trayectorias, al tiempo que puede esperarse reforzamiento de la confrontación con Estados Unidos. Lamentablemente, la desesperación nubla el entendimiento de quienes no tienen en cuenta que la frontera no se abrirá fácilmente.

FUENTE: CUBANET

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