CARACAS.– Una operación militar a gran escala de Estados Unidos, ejecutada el pasado 3 de enero, logró desarticular los sistemas de defensa aérea de Venezuela y capturar a Nicolás Maduro, en una acción que combinó poder aéreo, capacidades cibernéticas, inteligencia previa sobre el terreno y apoyo espacial.
Según reveló un amplio reporte de Fox News, más de 150 aeronaves militares —incluidos bombarderos, cazas de última generación y drones— participaron en la ofensiva, que permitió a las fuerzas estadounidenses penetrar prácticamente sin resistencia el espacio aéreo venezolano, neutralizar sus defensas y facilitar la extracción de Maduro y su esposa, Cilia Flores, hacia Estados Unidos.
El presidente Donald Trump confirmó que la operación, denominada Resolución Absoluta, incluyó acciones no convencionales que habrían afectado infraestructura crítica. Durante la madrugada del 3 de enero, Caracas sufrió cortes masivos de electricidad, lo que expertos interpretan como un indicio de una posible operación cibernética contra sistemas civiles y militares.
“Las luces de Caracas se apagaron en gran medida debido a cierta experiencia que tenemos”, afirmó Trump, sin ofrecer detalles adicionales sobre la naturaleza del ataque digital.
Guerra aérea y cibernética coordinada
Mark Cancian, asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), explicó a Fox News Digital que, aunque no se conocen todos los detalles, el Comando Cibernético (CYBERCOM) y el Comando Espacial (SPACECOM) pudieron haber penetrado los sistemas de comando y control del régimen venezolano.
“No sabemos realmente qué hizo el ciberataque; algunas luces se apagaron”, señaló Cancian. “Es posible que hayan accedido a algunos de sus sistemas de mando y control”.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, indicó que mientras los helicópteros con la fuerza de extracción se aproximaban a las costas venezolanas, Estados Unidos integró capacidades del SPACECOM, CYBERCOM y otras agencias interinstitucionales para asegurar las comunicaciones y el dominio del espacio operativo.
Entre las aeronaves desplegadas figuraron cazas F-22, F-35, F/A-18 y EA-18, aviones de alerta temprana E-2, bombarderos B-1, además de aviones de apoyo y múltiples drones.
“A medida que la fuerza comenzó a acercarse a Caracas, el componente aéreo conjunto empezó a desmantelar y desactivar los sistemas de defensa aérea en Venezuela”, explicó Caine, detallando que se emplearon armas diseñadas para garantizar el paso seguro de los helicópteros hacia el objetivo.
Sistemas rusos neutralizados
Según Cancian, los aviones estadounidenses habrían utilizado misiles antirradiación AGM-88 HARM, diseñados para destruir radares y defensas aéreas, junto con otras municiones aire-tierra, para inutilizar los sistemas venezolanos.
Venezuela dispone, al menos en el papel, de sistemas antiaéreos rusos S-300, así como de misiles de mediano alcance Buk-M2E y Pechora-2M, de acuerdo con el Instituto de Guerra Moderna de West Point. Sin embargo, el experto sostuvo que el deficiente entrenamiento de las fuerzas venezolanas, sumado a la superioridad tecnológica y táctica estadounidense, fue clave para el éxito de la operación.
De las más de 150 aeronaves desplegadas, solo una fue alcanzada y ninguna fue derribada. Un funcionario de la administración indicó a Fox News que siete militares estadounidenses resultaron heridos, aunque se encuentran en recuperación.
“Parece que esas defensas aéreas rusas no funcionaron tan bien, ¿verdad?”, ironizó el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Inteligencia previa y presencia de la CIA
Otro elemento decisivo fue la presencia previa de la CIA en territorio venezolano, según Cancian. Trump había confirmado en octubre de 2025 que autorizó operaciones encubiertas en el país.
“Dieron descripciones detalladas del cuartel general de Maduro y localizaron todas las baterías de defensa aérea alrededor de Caracas”, afirmó el analista. “Combinamos eso con vigilancia aérea e inteligencia electromagnética”.
Tras la captura, Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Nueva York, donde comparecieron el 5 de enero ante un tribunal federal de Manhattan por cargos de narcotráfico. Ambos se declararon inocentes.
La administración Trump sostuvo que la acción fue una operación de aplicación de la ley, no una invasión militar, argumento respaldado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que no era necesaria la aprobación del Congreso.
No obstante, legisladores estadounidenses, en su mayoría demócratas, cuestionaron la legalidad del operativo. El senador Jack Reed, principal demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, calificó la acción como “un profundo fracaso constitucional”.
“El Congreso, no el presidente, tiene la facultad exclusiva de autorizar la guerra”, advirtió Reed.
FUENTE: Con información de Fox News