SAN JOSÉ. El jurista y filósofo nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, uno de los intelectuales más prominentes de Nicaragua y elegido por la revista de Filosofía de Aechen, Alemania, como uno de los 100 pensadores más influyentes del mundo, falleció este lunes a los 87 años en su residencia de Managua, informaron sus familiares.
Miembro de la Silla A en la Academia Nicaragüense de la Lengua desde su ingreso en 2002, enseñó en sus obras sobre “La Nicaragua posible”, así como de ética, democracia, institucionalidad y la búsqueda de consenso.
Serrano Caldera, que fue miembro del Consejo Editorial del diario La Prensa y magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia, ilustraba la historia de Nicaragua con una bicicleta estacionaria, que es “esa que no para de girar y no avanza. Gira sobre su eje”.
Nacido el 5 de octubre de 1938 en la ciudad de Masaya, vecina de Managua, fue catedrático universitario desde 1965 y profesor visitante en diversas universidades de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Fue rector de la sede en Managua de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (1990-1995); dirigió el Consejo Nacional de Universidades de Nicaragua (1990-1994) y presidió el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA).
Serrano Caldera representó además a Nicaragua como embajador ante Francia y ante la Unesco (1979-1985). Fue también embajador ante la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York (1988-1990).
Fue presidente de la Corte Suprema de Justicia (1985-1988) y miembro del Comité de Derechos Humanos de la ONU (1982-1992).
En sus obras planteó ideas de “La Nicaragua posible”, “Proyecto de nación” o “Unidad en la diversidad”, y entre sus frases más conocidas es que “hay caudillismo (en Nicaragua) no solo porque hay caudillos, sino porque hay una sociedad que los produce”.
FUENTE: Con información de EFE