martes 2  de  abril 2024
DICTADURA

Nuncio de Nicaragua sale del país por "ciertas limitaciones"

El régimen de Ortega en Nicaragua acusa al clero de haberse coludido con sus opositores para un golpe de Estado, como califica esas manifestaciones

MANAGUA.- El representante del Vaticano en Nicaragua, el polaco Waldemar Sommertag, salió el país, presuntamente por "falta de comunicación" con el régimen de Daniel Ortega, dijo el martes un representante del clero.

Entre el nuncio y el régimen "no se han dado buenas relaciones, entonces, posiblemente, el papa (Francisco) decidió que renuncie a esa función", manifestó el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), obispo Carlos Herrera, al privado Canal 10 local.

La Nunciatura -misión diplomática de la Santa Sede acreditada en un país- ya había informado el lunes que Sommertag "se ausentó" de Nicaragua el pasado domingo sin mencionar si esta salida sería temporal o definitiva ni los motivos de esta.

En su lugar quedó un encargado de negocios, monseñor Marcel Mbaye Diouf.

Sin aportar mayores detalles, el obispo Herrera explicó que en las funciones del nuncio ante el régimen "había ciertas limitaciones". "¿Si no hay comunicación, de qué sirve estar en esa función de diplomático?", agregó.

La salida del nuncio ocurre en medio de rumores de prensa sobre una supuesta expulsión del país.

Siguiendo esta versión, una fuente diplomática explicó a la AFP bajo anonimato que la forma en que se dieron las cosas, "sin mensaje de despedida al cuerpo diplomático en Managua, y la ausencia de encuentro de despedida con la Conferencia Episcopal, señala una salida precipitada que no se puede explicar sino por una expulsión de facto".

El régimen de Ortega, blanco de críticas internacionales por mantener detenidos a más de cuarenta opositores bajo cargos de "menoscabar la soberanía nacional", no se ha pronunciado sobre el asunto.

Aunque ya en noviembre, a través de un decreto presidencial, Ortega le había quitado a Sommertag el cargo de "Decano del Cuerpo Diplomático".

El representante permanente del Vaticano llegó a Managua en mayo de 2018, cuando el país era azotado por masivas manifestaciones antigubernamentales, en las cuales la Iglesia católica fue mediadora para buscar una salida a la crisis.

El nuncio participó como testigo en la segunda etapa de un diálogo, realizado en 2019, que fue suspendido sin resultados.

Familiares de opositores presos que en diciembre lanzaron una campaña para lograr la liberación de sus parientes habían pedido, entre otros actores, al nuncio sus oficios para gestionar ante el régimen su liberación.

Las relaciones entre la dictadura y los obispos de la Iglesia católica son tensas, tras las protestas de 2018. El régimen de Ortega acusa al clero de haberse coludido con sus opositores para un golpe de Estado, como califica esas manifestaciones.

FUENTE: AFP

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