CARACAS. -El Comité por la Libertad de los Presos Políticos, ONG defensora de DDHH, denunció las promesas incumplidas "y los crímenes de Estado en Venezuela". A su vez, convocaron a una protesta este jueves en la sede del Ministerio Público en Caracas.
"Volvemos al Ministerio Público para exigir que cese la simulación institucional, se cumplan las liberaciones y se atiendan las graves denuncias que siguen marcando la vida de cientos de familias venezolanas", dijo la ONG en la red social X.
Indicaron que el Ministerio Público "pretende mostrar" que cumple su deber.
"No acudimos a pedir favores: acudimos a exigir derechos, investigación real, justicia para las víctimas, protección para sus familiares y libertad plena para todos los presos políticos. Cada promesa incumplida, cada silencio institucional y cada día de impunidad prolongan el sufrimiento y ponen más vidas en riesgo", puntualizaron.
La organización destacó que en el país persisten "las desapariciones forzadas, las muertes bajo custodia, las torturas, los tratos crueles, inhumanos y degradantes".
También indicaron que sigue la persecución política, la incomunicación, la negación de atención médica y las promesas de libertad que "nunca terminan de cumplirse".
"La tortura también mata"
La ONG denunció que la tortura no siempre deja una sola imagen: "A veces aparece como golpes, hambre, aislamiento, abandono médico, incomunicación, negación de visitas, deterioro físico y psicológico, o muerte bajo custodia".
Añadieron que por eso alertan sobre lo ocurrido recientemente en las cárceles venezolanas y la muerte bajo custodia del preso político Víctor Hugo Quero Navas. "La tortura también mata. Y mientras existan presos políticos sometidos a tratos crueles e inhumanos, ninguna palabra oficial podrá ocultar la verdad", subrayaron.
La activista Tamara Suju, directora del Instituto Casla, difundió un manuscrito de sargento Darwin Antonio Solís Benítez, preso político, en la que denuncia presuntas torturas sufridas bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) desde su detención en 2017.
“Me golpeaban con una tabla por la planta de los pies, las rodillas, los codos y los glúteos; cortaban por debajo del tabique de mi nariz con un plástico y lo estiraban hasta la frente; me asfixiaron hasta perder la conciencia, creo que más de diez veces”, relató el sargento de la reserva activa procesado por el asalto al Fuerte Paramacay.
FUENTE: Con información del Comité por la Libertad de los Presos Políticos/El Nacional