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CARACAS.- La oposición venezolana viene trabajando para que la mayoría de cancilleres de los 35 países de la OEA rechacen el proyecto de una Asamblea Nacional Constituyente promovida por el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, para lo que espera que los países del Caribe den el impulso necesario.

La reunión de cancilleres sobre la situación de Venezuela para el 31 de mayo en la Organización de Estados Americanos (OEA) fue aprobada el día 15 por la mínima, con 18 votos que son la mayoría simple, pero en las últimas dos semanas la situación se ha radicalizado en el país, y según dirigentes opositores, ha sumado más voces críticas hacia Caracas desde el exterior.

“Hoy en día hay conciencia de la crisis en Venezuela, que cada día se va agudizando, y lo más importante es que se sabe que hay un golpe de Estado continuado por parte de Maduro”, explicaba a DIARIO LAS AMÉRICAS el diputado Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior del parlamento venezolano.

La semana pasada Antigua y Barbuda, miembro de la Comunidad del Caribe (Caricom) y que ha respaldo al gobierno de Maduro, presentó un proyecto de resolución de cara a la reunión de cancilleres, en la que se opone a la constituyente y rechaza la situación actual, un giro que evidencia el descontento regional.

Para la oposición el hecho de que la OEA trate en exclusiva la situación venezolana es un avance clave, cuya expectativa es que en la Asamblea General del bloque, que reunirá entre el 19 y 21 de junio a los jefes de Estado del organismo, se condene “el golpe de Estado, la falsedad de la Constituyente y la represión”, sostuvo Florido.

“Visto que en Consejo Permanente Venezuela fue el tema principal, que ahora los cancilleres discutirán una postura, lo más importante es que a nivel de los presidentes se tome una decisión, que estemos en agenda, siendo fundamental rechazar la Asamblea Nacional Constituyente”.

La aprobación de la sesión que llamó a una reunión de ministros de Exteriores, el 26 de abril, forzó a Maduro a solicitar la salida de Venezuela de la OEA dos días después, un hecho que no evitará que cumpla sus compromisos hasta 2019, cuando se formaliza el retiro.

La oposición ha reiterado que un llamado al diálogo pasa porque se celebren elecciones, y, ahora, se descarte la Constituyente, pero un resultado a la vista de la reunión de cancilleres y en lo sucesivo la Asamblea General, es la designación de mediadores que generen confianza entre las partes, tomando en cuenta el fracaso de Unasur al respecto.

“No se trata de asunto de mediadores, sino que el Gobierno reconozca que hay que llamar a elecciones y liberar a los presos políticos, si acepta esto, es un paso”, había dicho Florido.

Divisiones latentes

La OEA es vista en este momento como bandos a favor o en contra de Venezuela: por un lado Nicaragua, Bolivia y Ecuador que respaldan a Maduro, y el grupo de 14 países liderado por México, Estados Unidos y Canadá, que se oponen. Es Caricom la que tiene la última palabra a la hora de votar.

Conforme se agudiza la crisis en Venezuela desde cualquier flanco, para Maduro el muro de contención internacional empieza a agrietarse. Si su gobierno consideraba a los países del Caribe como su principal aliado en la OEA, poco a poco la división del bloque se evidencia.

En las últimas semanas los gobernantes del Caricom, de la que hacen parte quince países, se han opuesto a cualquier medida que signifique condenar a Venezuela en la OEA.

El primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, hablaba en una carta al Caricom de un “complot” para dividir al grupo” con respecto a Venezuela, mientras el premier jamaiquino, Andrew Holness expresaba en otra misiva, esta semana, la urgente necesidad de que en la OEA el caso venezolano sea discutido y se tome una decisión seria.

“Nosotros le hemos dicho a muchos gobernantes del Caricom que la crisis venezolana, tarde o temprano, le va a estallar al Caribe y las consecuencias serán peores. Ellos lo reconocen”, explicaba el diputado Florido.

“El Gobierno venezolano, admite el parlamentario, ha querido asustar al Caribe con que si llega la oposición al poder se acabará Petrocaribe (programa que vende petróleo subsidiado a las islas), iremos a cobrar deudas, y entraremos en guerra por Guyana --algo sensible en esta zona--, pero esos temas ya los hemos aclarado y hay conciencia regional”.

En la última declaración del Caricom sobre Venezuela, primero, no se palpó un apoyo irrestricto al discurso del presidente Maduro, más bien reconocía el peso de la crisis y lo urgente de preservar la democracia en lo que esto significa: respeto a la Constitución y los derechos humanos, con la idea de que el diálogo es la base para solventar la crisis.

En el último mes ocho naciones caribeñas respaldaron iniciativas que rechazaba Venezuela, reflejo de que el bloque monolítico dejó de existir, y la mayor prueba fue cuando el 26 de abril Barbados, Jamaica, Guyana, Bahamas y Santa Lucía votaron a favor para convocar la reunión de cancilleres del 31 de mayo.

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