miércoles 9  de  septiembre 2026
Análisis

Huelga de hambre, acción soberana de los sin derechos

El primer muerto en huelga de hambre en Cuba fue el líder estudiantil Pedro Luis Boitel, el 25 de mayo de 1972

Por PEDRO CORZO

La huelga de hambre ha sido un recurso utilizado por numerosas personas en todos los rincones del mundo para reclamar derechos o simplemente para llamar la atención sobre una situación considerada injusta.

Es una decisión sumamente peligrosa, en la que se pone en riesgo la propia vida o se corre el peligro de padecer consecuencias muy lastimosas. Es una acción que se aproxima al suicidio, con la particularidad de que el deceso puede convertirse en una larga y agotadora agonía.

No pongo en duda que, si se realizara una investigación sobre cuáles han sido los países donde sus ciudadanos han realizado más huelgas de hambre en los últimos sesenta años, Cuba estaría situada entre los tres primeros lugares, a pesar de que existen numerosas pruebas de que al totalitarismo castrista le son indiferentes los huelguistas de hambre, sus reclamos y las protestas.

Llevo muchos años tratando de llamar la atención sobre los huelguistas de hambre. He abordado este tema en numerosas ocasiones porque, aun cuando las demandas sean cumplidas, el huelguista sobrevivirá con secuelas que afectarán duramente sus condiciones de vida.

El primer muerto en huelga de hambre en Cuba fue el líder estudiantil Pedro Luis Boitel, el 25 de mayo de 1972. Su angustia fue larga: 52 días. Él ya había realizado numerosas huelgas de hambre, por lo que su estado físico no era el mejor.

Boitel, como el resto de los huelguistas de hambre en cualquier lugar del mundo, demostró una entereza moral y un coraje para asumir lentamente una muerte inevitable que despiertan admiración aun entre quienes rechazan esa forma de demandar sus derechos o exigir respeto a su dignidad. Es una muestra de la capacidad de entrega de esas personas a la causa que defienden.

La tiranía castrista ha sido responsable de la muerte de al menos 14 prisioneros políticos durante estos 67 años de opresión. Es de esperar, ojalá no sea así, que esa dolorosa relación no aumente, porque no faltan cubanos que, parafraseando a José Martí, aunque haya muchos hombres sin decoro, tienen el decoro de muchos hombres.

Así lo ha demostrado el periodista y director de la agencia independiente de noticias “Santa Clara Visión”, Guillermo del Sol Pérez, en huelga de hambre desde el 13 de agosto del año en curso.

El periodista independiente en huelga de hambre no reclama nada para sí. Su sacrificio voluntario exige la liberación de 18 prisioneros políticos y reprocha al régimen la revocación de la libertad de Leonel Tristá, manifestante de las masivas protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021, condenado a ocho años de prisión y quien, a finales de junio, realizó otra huelga de hambre en la Tercera Unidad de la PNR de Santa Clara.

Sol Pérez padece dos enfermedades crónicas, hipertensión y diabetes, a las que debemos agregar su edad (más de cincuenta años) y su participación en otras huelgas, como una que realizó durante más de 40 días en 2019, cuando fue expulsado del Hospital Arnaldo Milián Castro de la ciudad de Santa Clara.

El hijo del huelguista, Adrián, hizo saber, según reseña la publicación cubana libre 14ymedio, que su padre “tiene dificultad para hablar, se ve medio desorientado. Presenta dolores en algunas articulaciones y en los riñones. Tampoco ha podido orinar hoy y es preocupante ya la situación debido al paso de los días y a que el reloj biológico no perdona”.

Leyendo estas declaraciones en la publicación cubana, sentí un profundo escalofrío al recordar el testimonio de Osvaldo Figueroa Vázquez, compañero de presidio que asumió la responsabilidad histórica de llevar un diario de la huelga de hambre de Pedro Luis Boitel.

“Maqueca”, como le decimos a Figueroa, escribió en el diario publicado por Ángel de Fana lo que reiteró en el documental Boitel, muriendo a plazos, del realizador Daniel Urdanivia y producido por el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, algo muy parecido a lo dicho por Adrián, el hijo de Guillermo del Sol Pérez: “Se enjuagó la boca porque la botó. No tomó ayer ni orinó en todo el día. Hoy tampoco lo ha hecho”.

Pedro falleció dos días después.

Autor

Pedro Corzo es un historiador, ensayista, periodista e intelectual público cubano especializado en historia política de Cuba y América Latina, con una trayectoria profesional de varias décadas en investigación, medios de comunicación y producción documental. Es colaborador habitual de importantes medios en español como El Nuevo Herald, La Prensa, El Mundo y Montonero, así como de múltiples plataformas digitales enfocadas en análisis político y memoria histórica. Corzo es conductor del programa Opiniones en WLRN Canal 17, donde lidera debates y conversaciones en profundidad sobre temas políticos y sociales contemporáneos. Ha producido 16 documentales históricos, entre ellos Zapata, Boitel vive, Los sin derechos, Muriendo a plazos y Las torturas de Castro, muchos de los cuales abordan la represión política, el exilio y la resistencia. Es autor de 23 libros, entre ellos Guevara: Anatomía de un mito, El espionaje cubano en Estados Unidos y La República que perdimos, y actualmente se desempeña como vicepresidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio y del PEN Club Cubano en el Exilio.

Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com

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