sábado 21  de  febrero 2026
MEDIO AMBIENTE

Realidad ambiental que espanta y muchos ignoran

La quema de combustibles fósiles, la peligrosa extracción minera, el vertido de sustancias tóxicas y los incendios forestales atentan contra la vida y la estabilidad económica de países
Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- La calidad del aire en Latinoamérica disminuye por día. El uso desenfrenado de vehículos, la quema de combustibles fósiles, la peligrosa extracción minera y los incendios forestales por una razón u otra hacen que respirar sea cada vez menos saludable.

En efecto, un reciente estudio realizado por IQAir, con apoyo de ONU Hábitat y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), indica que la contaminación por partículas supera entre tres y cinco veces las directrices aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Perú, con un promedio de 23,5 μg/m3 es el país de la región que más contaminación reporta, seguido de Chile (22,2), México (19,5), Guatemala (18,6) y Colombia (15,7).

Tres de las cinco ciudades de Latinoamérica con más altos niveles están en Perú, con el récord impuesto por San Juan de Lurigancho, donde se reportaron niveles de hasta 41,2 μg/m3.

Acorde con el informe, la contaminación anual en Chile empeoró en un 2%, mientras que México, Guatemala y Colombia reportaron en torno al 1%.

En Ciudad México la contaminación acaba de forma prematura con la vida de unas 8.000 personas al año. La capital mexicana vive atrapada en un aire que es nocivo para la salud incluso cuando los índices oficiales consideran que es aceptable.

Guatemala no es ajena a la industrialización, pero la descarga de desechos industriales y domésticos en ríos y mares, emisión de gases tóxicos en la atmósfera, crecimiento insostenible de desechos sólidos y el uso de sustancias químicas, sin considerar sus consecuencias, provoca el aumento de la contaminación ambiental.

“En Colombia este aumento se debió en parte al significativo incremento de los incendios forestales en la Amazonia colombiana durante la estación seca de 2022″, aclaró el documento.

“En enero de 2022, se reportaron casi 30 veces más incendios forestales en comparación con el mismo mes en 2021″, subrayó.

Pero no en todos los países se dio una cifra negativa. En Brasil, por ejemplo, que supera el estándar de la OMS entre dos a tres veces, las concentraciones medias anuales de PM2.5 cayeron a 12,2 μg/m3 en 2022, cuando venían siendo de 13,6 μg/m3 en 2021 y de 14,2 μg/m3 en 2020.

Otros

Ni Cuba ni Venezuela formaron parte del estudio por falta de datos, pero informes extraoficiales resaltan que la situación ambiental en esos países es preocupante.

En Cuba, donde la contaminación de ríos y bahías es producto de las necesidades que vive la población y el mal manejo de las autoridades de Salud, suman errores de planificación territorial, uso de tecnologías obsoletas en industrias y el transporte, falta de tratamientos en las emisiones a la atmósfera, necesidad de educación ambiental e información a la población.

Por otra parte, Venezuela continúa por el camino de la fiebre del oro, al mismo que vierte miles de litros de sustancias tóxicas en ríos que amenazan el ecosistema y la salud de poblaciones cercanas, sobre todo indígenas.

La explotación de la rica franja de minerales de Venezuela, el denominado Arco Minero del Orinoco, es la maniobra que el Gobierno de Nicolás Maduro para evitar el colapso definitivo de la economía.

Efectos

La ciencia médica asegura que los efectos en la salud pública que genera la mala calidad del aire son nefastos.

Esta situación produce desde el fallecimiento a edad temprana, hasta contribuir con el cambio climático. Esto, sumado a enfermedades respiratorias, circulatorias, cáncer y alteraciones en la función cardiovascular, provoca un impacto sustantivo en los gastos de salud, además de influir en el desempeño laboral y escolar por los síntomas asociados.

Karla Yohannessen, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, explicó a la prensa chilena los daños colaterales de este fenómeno.

"Más allá de la mortalidad prematura, la contaminación del aire conduce indirectamente a pérdidas económicas adicionales, incluso a través del aumento de la morbilidad, la reducción de la capacidad laboral o la interrupción económica de las medidas de control de la exposición. De hecho, el reporte 2022 South America report of The Lancet Countdown on Health and Climate Change, estimó que los costos monetarios fueron equivalentes al ingreso promedio de 2,9 millones de personas”, señaló.

La experta en medioambiente explicó el origen del material que contamina el aire en su país. "En Chile, las principales fuentes de contaminación del aire son los medios de transporte, las actividades industriales y la calefacción de las viviendas mediante combustión de leña. Aquí es importante mencionar que estas fuentes funcionan a través de la quema de combustibles fósiles que emiten dióxido de carbono (CO2), que es el principal gas de efecto invernadero, y -por lo tanto- controlar la emisión desde estas fuentes permitiría mejorar la calidad del aire y reducir la emisión de gases de efecto invernadero, responsables por el cambio climático".

Actualmente, Chile cuenta con normativas primarias de calidad del aire, a través de las que se busca disminuir el índice de la contaminación y proteger a la población.

Sin embargo, los estándares establecidos son limitados en un país donde los recursos alternativos no son suficientes y los controles escasean.

"En este sentido, los estándares de calidad del aire en Chile no son muy exigentes, si los comparamos con lo que propone la Organización Mundial de la Salud en sus guías de calidad del aire. A esto podemos sumarle que en la mayoría de las estaciones de monitoreo no se cumplen nuestros estándares actuales de MP2,5, tanto diarios como anuales", comentó la académica.

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