MANAGUA - La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo vuelve a exhibir la fragilidad y opacidad de su política exterior al cancelar de forma sorpresiva el nombramiento de Valezka Fiorella López Herrera como embajadora de Nicaragua ante Venezuela, un cargo que ocupó por menos de un mes, según un acuerdo publicado este miércoles en el Diario Oficial La Gaceta.
La decisión se produce en un momento de alta incertidumbre regional, marcado por la caída del dictador depuesto Nicolás Maduro, capturado el pasado 3 de enero en un operativo estadounidense, y por la recomposición forzada del poder en Caracas bajo el mando de la cabecilla del régimen chavista, Delcy Rodríguez. Ortega era un aliado incondicional de Maduro, antes de Hugo Chávez, que concedió beneficios multimillonarios al règimen sandinista a través de la chequera petrolera.
En ese escenario, Managua parece recalibrar —sin explicaciones públicas— su relación con uno de sus principales aliados políticos.
"Sin efecto"
Mediante el acuerdo presidencial número 32-2026, los gobernantes nicaragüenses dejaron sin efecto la designación de López Herrera como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria ante Venezuela, realizada el 28 de enero de 2026. El documento establece que la medida rige con efecto retroactivo desde el 23 de febrero, sin detallar razones ni fundamentos diplomáticos para el abrupto cambio.
Antes de su efímero ascenso, López Herrera se desempeñaba como ministra consejera de la embajada de Managua en Caracas. Su nombramiento se concretó apenas semanas después de la captura de Maduro, en un contexto en el que varias autoridades regionales aliados del chavismo han optado por manejar con cautela sus vínculos con el poder venezolano, ahora bajo presión internacional.
La diplomática sustituyó a la periodista Daysi Ivette Torres Bosques, exalcaldesa de Managua durante dos periodos consecutivos, una incondicional de Ortega y su esposa Rosario Murillo, quien posteriormente fue trasladada como representante del régimen nicaragüense ante Cuba. Torres Bosques había ocupado la embajada en Caracas desde marzo de 2023, tras reemplazar a Orlando José Gómez Zamora.
"Alianza política"
El movimiento ocurre en el marco de la histórica alianza política y económica entre los regímenes de Managua y Caracas, forjada desde la llegada del chavismo al poder en 1999. Nicaragua fue uno de los primeros países en respaldar los cuestionados resultados de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024, proclamados por el Consejo Nacional Electoral afín al chavismo, pese a las denuncias de fraude y las protestas internas.
Sin embargo, tras la captura de Maduro, Ortega y Murillo han adoptado un tono más contenido frente al nuevo poder en Caracas, una cautela que se traduce en decisiones diplomáticas erráticas, tomadas sin explicaciones públicas y con efecto inmediato, como la repentina destitución de su embajadora.
La maniobra vuelve a poner en evidencia el carácter personalista y no institucional de las dictaduras de Nicaragua y Venezuela, donde los nombramientos diplomáticos responden a cálculos políticos coyunturales y no a una política exterior transparente, coherente o previsible.
FUENTE: Con información de EFE