LA HABANA.- Una brisa tenue atempera el sol tibio que justo al mediodía calienta los adoquines de la Plaza Vieja en la zona antigua de La Habana. Decenas de extranjeros beben cerveza en los portales o bajo los coloridos toldos de un café en moneda dura.

Los pícaros de ocasión, esperan una oportunidad para ofrecerle a ‘los yumas’ cajas de habanos torcidos por tabaqueros privados, recomendarles una mulata de fuego o un chico musculoso que se alquila por el equivalente a 30 dólares la noche.

En Cuba casi todo se vende o se compra. Se oferta sexo barato o caro. Marcas de productos piratas o legales. También se lucra con el agua potable y hasta con los buenos días. No podía ser menos en el caso de internet.

Llamémosle Abel. Un tipo que a sus 65 años ha vivido lo suficiente para conocer cómo sobrevivir en las duras condiciones del socialismo de caña y guarapo.

Lo mismo oferta materiales de la construcción, una antena para televisión digital que cobra un peso convertible (cuc) para quienes deseen conectarse a internet en su domicilio.

“Tranquilamente, a la sombra y sin relajo. El café y el agua fría van por la casa. No es lo mismo tener que navegar bajo un Sol de justicia en un parque rodeado de personas gritando y sin ninguna privacidad, que hacerlo en una vivienda particular y con un ventilador refrescándote”, indica Abel, intentando promover su negocio provisional.

La hora de internet en Cuba cuesta 1.50 cuc [moneda cubana convertible, que el Gobierno equipara en valor al dólar]. La empresa de telecomunicaciones ETECSA, única en la Isla, ha montado un auténtico monopolio con la telefonía móvil y el acceso a internet.

Hasta la primavera de 2008, el régimen prohibía -más bien limitaba- el uso de teléfonos celulares. Una línea costaba 120 dólares, el equivalente al salario de seis meses de un profesional en la isla, y solo se autorizaba a extranjeros.

Las prohibiciones absurdas siempre generan negocios. No pocos funcionarios corruptos y foráneos residentes en el país vendían por debajo de la mesa las líneas de celulares.

Luego que el autócrata Raúl Castro despenalizara un legajo de prohibiciones aberrantes, como comprar o vender automóviles y casas, rentar la habitación de un hotel o viajar al extranjero, los cubanos aterrizaron en el nuevo mundo de las tecnologías.

Los precios de líneas para móviles bajaron gradualmente. De 120 a 80, después a 60 y ahora a 30 cuc. De cualquier manera, resulta excesivamente caro para un cubano promedio que devenga un salario en moneda nacional, equivalente a 24 dólares al mes.

Si a eso sumamos las recargas, que hasta hace dos años de manera obligatoria era de 5 cuc, como mínimo, mensualmente, habaneros, como Delia se preguntan, “qué hacen ETECSA y el gobierno con tanta plata. ¿Por qué no se reinvierte en mejorar la calidad de los servicios de la empresa?”. La respuesta pudiera ofrecérsela Daniel, ingeniero con veinte años de experiencia en la empresa.

“Cuando ETECSA era un negocio mixto con capital de una empresa de telecomunicaciones italiana, ya ofrecía ganancias. Ahora que el Estado, con un fuerte control de los militares, es el dueño absoluto, los dividendos se han multiplicado y la calidad de los servicios ha ido en picada. La respuesta es simple: el gobierno no reinvierte un porciento de las ganancias en la empresa. Todo va a parar a la caja central del Estado, que posteriormente diseña un presupuesto mínimo para ETECSA. Muchas inversiones o están paradas, o el equipamiento debe renovarse. Eso sucede tanto con la tecnología de telefonía móvil que con internet”, detalla el ingeniero.

Otro especialista de ETECSA asegura que “es culpa del gobierno que en la actualidad internet no se comercialice en el sector privado de manera más amplia. Existe la infraestructura, aunque en ciertas zonas debiera modernizarse, pero así y todo se puede comercializar para la población a precios módicos. Pero el Estado tiene otros planes. Prefiere informatizar primero a sectores que ellos consideran estratégicos y, por otra parte, con altos precios y escasa penetración de la telefonía fija (menos del 20%), piensan controlar el acceso a la red de redes”.

Según el ingeniero Daniel, “cuando funcionarios de Google se reunieron con especialistas de ETECSA, nos recomendaron desechar la ampliación de internet utilizando el soporte de la telefonía fija. Ellos se decantaban por la utilización de redes inalámbricas. Pero donde ordena capitán no manda soldado. El gobierno ralentiza su comercialización utilizando exclusivamente las redes de telefonías fijas”.

Hasta el momento de redactar este trabajo, ni ETECSA ni la prensa oficial habían publicado los precios de las nuevas conexiones a internet, conocidas como Nauta Hogar. Pero medios alternativos como Progreso Semanal, 14ymedio y Cachivache Media habían filtrado las tarifas que comenzarían a pagarse a finales de marzo: entre 15 y 115 cuc por paquetes de 30 horas al mes, dependiendo de la velocidad de conexión, 128 kilobits o 2 megabits.

Una persona que trabaja en una planta de ETECSA que distribuye internet en La Habana, confirma esos precios y agrega que “lo peor no son los precios y la arbitraria tarifa de 30 horas mensuales. También hay que pagar 70 cuc por el ADSL y la conexión es de bajísima calidad. Tal parece que el verdadero negocio es que nadie la compre”.

Abel, uno de los 2.000 usuarios beneficiados con la prueba de campo de ETECSA en la zona de la Plaza Vieja, confiesa que su negocio de alquilar internet por la izquierda desde la comodidad de su casa tiene las horas contadas.

“¿A quién se le ocurre cobrar por una conexión doméstica de internet entre 15 y 115 cuc por solo 30 horas? Mientras fue gratis le pude sacar algunos pesos. Que el gobierno se meta internet por donde le quepa”, señala con enfado.

Abel, como cualquier cubano, buscará otra forma de ganar un dinero extra.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario