domingo 9  de  agosto 2026
POLÍTICA

Régimen de Nicaragua arrecia guion contra elecciones, pese a la presión internacional

Analistas sostienen que EEUU está atento a los pasos del régimen sandinista, pero por ahora pareciera que no tiene en agenda una intervención en Nicaragua

Por Sofía Nederr

MANAGUA.- El régimen sandinista de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo continúa con el plan de consolidar una estructura de país a su medida, como lo evidencia la nueva propuesta de una reforma constitucional para excluir de las elecciones a los partidos opositores y ampliar el mandato en Nicaragua.

La medida, que provocó amplio rechazo internacional, inicialmente se previó debatir para el 1 de agosto, pero Murillo anunció el 27 de julio que fue postergada para septiembre.

De esta manera, la Asamblea Nacional y las autoridades electorales, controladas por el régimen, alistan las leyes solicitadas por Ortega para que en los comicios no participen "vendepatrias" y "golpistas" al servicio de Estados Unidos, como se refieren a sus adversarios.

Durante el acto por el 47º aniversario de la Revolución Sandinista, el 19 de julio, Daniel Ortega puntualizó: "Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder”.

En 2021, el líder sandinista ganó las presidenciales luego de encarcelar a los aspirantes de los partidos opositores. Esto como parte de una ola represiva que se extendió a políticos, empresarios, activistas y periodistas. Nicaragua debería ir a comicios en 2027.

La copresidenta, Rosario Murillo, justificó la decisión anunciada por Ortega: “Estamos hablando de procesos soberanos, libres, democráticos, de elección, elección nacional y local de autoridades, decididos por las y los nicaragüenses”, indicó. A su vez, aseveró que “la democracia triunfó”.

La Asamblea Legislativa informó el 28 de julio que la reforma constitucional que busca dejar a la oposición fuera de las elecciones en Nicaragua también plantea ampliar el periodo presidencial de seis a siete años.

"Nuestro sistema de Estado y gobierno de pueblo presidente propone ordenarse con periodo efectivo de siete años renovables", indicó el presidente del Congreso, Gustavo Porras.

“Cuando los sandinistas llegaron al poder, ya habían previsto no realizar elecciones. Allá por 1980, decían, ‘elecciones, ¿para qué? El pueblo ya votó con las armas en las manos’. Eso nos daba una idea de que, en su naturaleza, no estaba previsto participar en elecciones burguesas, como decían”, señala Luis Fley, presidente de Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) y antiguo comandante de la Contra.

Fley destaca a DIARIO LAS AMÉRICAS que los jefes del régimen no pretenden dejar el poder. “El poder lo van a retener y la única manera es hacer lo que están haciendo y que no haya elecciones. Y si hay elecciones, va a ser a la manera de ellos”, enfatiza.

Añade que estos pasos forman parte de un guion, de un plan del régimen.

Refiere que el fallecido comandante Tomás Borge señalaba que le dijo a Ortega que pueden soltar cualquier cosa, menos el poder. “Con eso, se encierra todo”, indica. Recuerda que, en 2021, el régimen mandó al exilio a los candidatos.

“Si Daniel Ortega se ajusta a unas elecciones según los parámetros internacionales, seguro que perderá el poder, de allí que las elecciones son controladas y a conveniencia. Tiene que haber un cambio muy profundo, revertirse las leyes represivas y que se respeten los derechos constitucionales del pueblo nicaragüense”, asevera.

Luis Fley cree que la postergación del debate sobre la nueva reforma “busca ganar tiempo y quitar presión internacional”.

En este aspecto, señala, el plan seguirá su curso: “En Nicaragua, el pueblo no es libre, está subyugado a una dictadura”.

El 31 de julio, Daniel Ortega advirtió que seguirá adelante con la reforma constitucional.

"No les quedará más que gritar, no les quedará más que ladrar", dijo Ortega al anunciar avances en la modificación durante el 47 aniversario de la Fuerza Aérea.

Señal del régimen

El anuncio sobre las elecciones revela muchas cosas sobre la situación del régimen nicaragüense, señala la internacionalista Elsa Cardozo al DIARIO LAS AMÉRICAS.

Llama la atención sobre la aclaratoria de Daniel Ortega tras sus palabras iniciales y, luego, al decir que no habrá más elecciones con la participación de quienes quieren arrebatar el poder.

La investigadora venezolana atribuye este paso a razones internas, entre ellas la necesidad de mostrar fuerza en un país que debe estar golpeado por la presión que ejerce sobre Nicaragua el aumento de los precios del petróleo, a lo que se suman los temores de mayor presión de Estados Unidos. Indica que, además, está la sombra del caso venezolano con la captura de Nicolás Maduro.

“Da la impresión de que el régimen está confiado en que el momento lo va a seguir favoreciendo, la distracción de Estados Unidos en Venezuela, por un lado, y por el otro, la complejidad del caso nicaragüense”, señala.

La analista expresa que en el país hay una pretensión de legitimidad mediante un concepto que, en algunos casos, han llamado de democracia popular.

“Se trata manejo del poder que el régimen ha venido haciendo a lo largo de nueve reformas constitucionales desde 2007 y en un país en el que la oposición está sofocada, presa y en el exilio”, agrega.

Puntualiza que también puede haber por parte del régimen algún temor a una reacción popular, al empoderamiento de la sociedad. “Ortega tiene temor de que se le mueva el país adentro y afuera”, señala.

Presión de EEUU

El presidente Donald Trump y la comunidad internacional "no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura (...) profundiza la represión y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional" de Estados Unidos, advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio, en X, el 21 de julio.

En tal sentido, Rubio dijo que "abolir" las elecciones "demuestra su cobardía y miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense".

Estados Unidos y países aliados plantearon el 5 de agosto ante la Organización de Estados Americanos (OEA) una reunión extraordinaria de cancilleres para analizar posibles medidas contra Nicaragua.

La internacionalista Elsa Cardozo asevera que el régimen sandinista es material e institucionalmente muy frágil, pero políticamente con un impulso de control muy fuerte que, además del desmantelamiento de la oposición, pasa por la cooptación del Ejército, por cuerpos parapoliciales, la corrupción y la centralización de la economía.

“Sobre una posible intervención de Estados Unidos, es difícil evaluar desde afuera. La inteligencia estadounidense debe tener mucha información, pero es un desmantelamiento completo de un Estado, un poder personalizado. Se complica la posibilidad de cambio desde adentro que es lo que, siguiendo el modelo de EEUU en Venezuela, quizás sería lo que se buscaría”, indica.

Agrega que, si la Administración Trump quiere transmitir la voluntad de intervenir Nicaragua, lo hará y de la manera más creíble posible, y en este punto refiere la advertencia de Rubio. Cardozo señala que, hasta ahora, EEUU ha aplicado 24 rondas de sanciones al régimen sandinista.

Dentro de las medidas de Washington se ha restringido visados a más de 2,350 funcionarios del régimen y sus familiares.

Cardozo puntualiza también que Nicaragua es “tremendamente dependiente” del comercio con los Estados Unidos, principal comprador de sus exportaciones y su principal abastecedor de divisas.

El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, sostuvo que "el régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella".

Dentro de las reacciones internacionales, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que romperá relaciones con Nicaragua y Cuba. Subrayó que no sostendrá "vínculo alguno con tiranías".

Contra derechos

Carlos Torres Jiménez, analista costarricense, sostiene que el proceso del régimen sandinista ha sido paulatino.

“El punto central es que hay una confirmación total de que el régimen sandinista liderado por la familia Ortega Murillo cierra totalmente el espacio a todo tipo de participación política dentro de un esquema partido único, más similar a lo que ocurre en Cuba, a incluso países otros como Vietnam y China”, expresa el académico al DIARIO LAS AMÉRICAS.

Añade que esta situación es grave para las Américas por tratase de la consolidación final en el orden político. “Es un régimen muy atroz, muy violatorio de los derechos humanos, con persecuciones a diferentes personas por diferentes factores que incluso no tienen que ver con la política”, indica.

Afirma que la persecución alcanza a antiguos aliados. “El régimen deja claro que no va a aceptar disidencias, ni competencia tampoco”, señala.

Torres Jiménez explica que Nicaragua no está totalmente aislada en el aspecto económico: mantiene alianzas abiertas con países como Irán, como Rusia y China que no son del placer de Washington.

“Al mismo tiempo, Nicaragua mantiene un fluido y normal acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Los empresarios nicaragüenses exportan sus productos como si fuera una economía sin ningún tipo de restricción. Incluso el arancel que le pusieron a Nicaragua recientemente es el mismo que les impusieron a muchos países de América Central”, refiere.

A su juicio, de momento no es de carácter prioritario para Estados Unidos hacer una intervención en Nicaragua.

“A diferencia de Venezuela y de Cuba, Nicaragua ha tenido un canal semi abierto con Estados Unidos. Existe una embajada que opera y dictamina y de alguna forma u otra se reúne con diferentes personas que pueden incomodar al régimen. Allí hay canales de comunicación que todavía pueden tener contacto con opositores fuera del país, tal vez algunos adentro”, señala el académico.

En este escenario, Carlos Torres Jiménez cree que el régimen sandinista ha sido relativamente hábil en hacer “el juego del cangrejo”: hace unos pasos hacia adelante y otros hacia atrás. Añade que a Cuba y a Venezuela les ha llegado la presión de diferentes mecanismos y con mucha más fuerza que a Nicaragua.

@snederr

FUENTE: Con información del DIARIO LAS AMÉRICAS/AFP/EFE

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