El presidente chileno Sebastián Piñera ha defendido su gestión de la crisis desatada por las masivas protestas contra la desigualdad social, confiando en que, si finalmente la oposición lanza una acusación constitucional en su contra, saldrá exitoso de ella. "Por supuesto que voy a llegar al fin de mi Gobierno", ha aseverado en una entrevista concedida a BBC Mundo.

La oposición, que es mayoría en el Congreso chileno, sopesa presentar una acusación constitucional contra Piñera por considerar que abusó de su poder al declarar el estado de emergencia, lo que supuso un despliegue militar. De prosperar, sería cesado y podría hasta quedar inhabilitado para ejercer cargos públicos.

Te puede interesar

"Si alguien quiere hacer una acusación constitucional, está en su derecho, pero yo estoy absolutamente seguro de que ninguna va a prosperar porque la solución en democracia es respetar las reglas, no atentar contra la democracia pretendiendo desestabilizar a un Gobierno que ganó las elecciones legítimamente", ha sostenido.

Piñera ha vuelto a defender su decisión de declarar el estado de emergencia, en un país donde el golpe de Estado perpetrado por el general Augusto Pinochet contra el Gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 hace que la presencia de los militares en las calles sea un tema sensible.

"Era la única forma de restaurar el orden público y proteger a nuestros ciudadanos", ha argumentado, recalcando que es una "herramienta democrática" que, como jefe de Estado, no solo tiene el derecho, sino el "deber" de utilizar "cuando el orden público y la seguridad de la gente no están garantizados".

Interrogado sobre las reminiscencias del régimen castrense, ha negado cualquier parecido. "Luché contra todo tipo de dictadura o gobierno dictatorial. Luché por recuperar nuestra democracia hace 30 años. Estaba en esa línea y, para mí, esos tiempos nunca serán olvidados", ha zanjado.

No obstante, ha reconocido que en el marco del estado de emergencia se han podido cometer abusos. Al menos 19 personas han muerto, algunas a manos de las fuerzas de seguridad, de acuerdo con el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) que también ha denunciado torturas y otros abusos a los detenidos.

Piñera ha asegurado que "no habrá impunidad" ni para "los delincuentes que prendieron fuego al sistema de transporte, a supermercados y tiendas" ni para "los militares o policías que hayan hecho uso de la fuerza excesiva o cometido delitos". "No aceptaré ningún tipo de violación de los Derechos Humanos", ha aseverado.

"He escuchado la voz del pueblo chileno"

Sobre las demandas de los manifestantes, que tomaron las calles el pasado 17 de octubre por la cuarta subida del precio del metro en pocos meses pero acabaron denunciando la desigualdad social, se ha mostrado comprensivo.

"Nadie predijo o tuvo la sensibilidad para darse cuenta de esto. No escuchamos con suficiente atención", ha lamentado. Sin embargo, ha enfatizado que no es un problema de su Gobierno, sino que "se viene acumulando desde hace décadas".

Además, aunque ha reconocido que "Chile todavía es un país demasiado desigual", ha recalcado que "está en promedio en términos de desigualdad en América Latina". "Si nos comparamos con los países de la OCDE, es una realidad. Si nos comparamos con América Latina, esa es otra realidad", ha apostillado.

En cuanto al plan de choque de su Gobierno, ha destacado que en "cuatro días" ha construido "una agenda social muy poderosa y fuerte que deberá contar con una gran cantidad de recursos para acelerar el proceso de mejoras" y se ha mostrado dispuesto a "conversarlo todo, incluyendo una reforma constitucional".

"He escuchado la voz del pueblo chileno", ha afirmado, apuntando que cualquier reforma estructural, especialmente la de la Carta Magna, que ahora reclaman tanto manifestantes como oposición, requerirá "unidad, grandeza y responsabilidad".

FUENTE: EUROPA PRESS

Aparecen en esta nota:

DLA Clasificados

 

Deja tu comentario